Mi blog de cosas interesantes para aportar a un mundo que camina por direcciones equivocadas.
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29 de enero de 2008
"¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?".
Entonces llegaron su madre y sus hermanos y, quedándose afuera, lo mandaron llamar. La multitud estaba sentada alrededor de Jesús, y le dijeron: "Tu madre y tus hermanos te buscan ahí afuera". El les respondió: "¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?". Y dirigiendo su mirada sobre los que estaban sentados alrededor de él, dijo: "Estos son mi madre y mis hermanos. Porque el que hace la voluntad de Dios, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre".
Extraído de la Biblia, Libro del Pueblo de Dios.
Leer el comentario del Evangelio por :
Isaac de la Estrella (?-hacia 1171), monje cisterciense
Homilía 51, para la Asunción; PL 194, 1862
“El que cumple la voluntad de Dios, ese es mi hermano, mi hermana, mi madre”
El Hijo de Dios es el primogénito entre muchos hermanos, y, siendo por naturaleza único, atrajo hacia sí a muchos por la gracia, para que fuesen uno solo con él. Pues da poder para ser hijos de Dios a cuantos lo reciben (Jn 1,12). Así pues, hecho hijo del hombre, hizo a muchos hijos de Dios. Atrajo a muchos hacia sí, único como es por su caridad y su poder: y todos aquellos que por la generación carnal son muchos, por la regeneración divina son uno solo con él. Cristo es, pues, uno, formando un todo la cabeza y el cuerpo (Col 1,18).
Este Cristo único es nacido del único Dios en los cielos y de una única madre en la tierra; muchos hijos, a la vez que un solo hijo. Pues así como la cabeza y los miembros son un hijo a la vez que muchos hijos, asimismo María y la Iglesia son una madre y varias madres; una virgen y muchas vírgenes. Ambas son madres, y ambas vírgenes; ambas concibieron sin voluptuosidad por obra del mismo Espíritu; ambas dieron a luz sin pecado la descendencia de Dios Padre. María, sin pecado alguno, dio a luz la cabeza del cuerpo; la Iglesia, por la remisión de los pecados, dio a luz el cuerpo de la cabeza. Ambas son la madre de Cristo, pero ninguna de ellas dio a luz al Cristo total sin la otra. Por todo ello, en las Escrituras divinamente inspiradas, se entiende con razón como dicho en singular de la Virgen María lo que en términos universales se dice de la virgen madre Iglesia lo que en especial se dice de la virgen madre María.
27 de enero de 2008
Mi Bautismo
Celebrar la Santa Misa (I)
Este curso, nuestro trabajo evangelizador y pastoral se ha centrado en “Celebrar el Misterio Pascual en la fe de la Iglesia”. El núcleo íntimo de este objetivo es la celebración de la misa cada domingo, como se viene haciendo desde la era apostólica. El domingo, Día del Señor por antonomasia, centra nuestra mirada y nuestro corazón en el misterio de la muerte y la resurrección de Jesucristo. Por eso es una jornada para la oración, la alegría, la fiesta y la intensificación del amor fraterno.
Algunas personas no saben disfrutar de la celebración de la santa misa y dicen que se aburren. Si lo dicen es verdad, y seguramente una de las causas consista en que nadie les ha enseñado a descubrir el sentido de esta celebración, el significado de los diversos ritos y las condiciones imprescindibles para insertar toda su vida en esta celebración y para llevar el sentido profundo de esta celebración a su existencia toda, de manera que se impregne del espíritu de las Bienaventuranzas.
En un diálogo improvisado con los sacerdotes de una diócesis del norte de Italia, el Papa les decía que para adentrarse en el espíritu de las celebraciones de la Iglesia, hay que conocer su estructura y el sentido de sus ritos; pero que lo esencial consiste en que nuestro corazón se eleve a Dios, porque toda celebración sacramental “es oración y coloquio con Dios; de Dios con nosotros y de nosotros con Dios. Por tanto, la primera condición es que el sacerdote (y cada uno de los miembros de la comunidad, añado yo al dirigirme a todos vosotros) entable realmente este diálogo con Dios. Al anunciar la Palabra, él mismo se siente en diálogo con Dios. Es oyente de la Palabra y anunciador de la Palabra (…) Está en diálogo con Dios porque los textos de la misa no son textos teatrales o algo semejante, sino que son plegarias, gracias a las cuales, juntamente con la asamblea, hablamos con Dios”.
Cuando un cristiano llega al templo con la antelación suficiente y se pone con fe en la presencia de Dios, es fácil constatar cómo le va guiando el ritmo de la celebración, para que traiga a la presencia del Señor aquello que le preocupa, alegra su existencia y desata sus desvelos. Puesto que empezamos mirando nuestra vida a la luz de la presencia de Dios, que nos juzga y nos ofrece perdón y misericordia, lo primero que hacemos es pedir perdón de los pecados que nos impiden acoger su Palabra y su alegría.
Después, tras una oración que se llama “colecta”, y que nos une a los sentimientos de la Iglesia universal, la proclamación de la Palabra nos anuncia el amor que Dios nos tiene y las maravillas que ha realizado por todos y cada uno de nosotros; especialmente, a través de la encarnación, la vida, la muerte y la resurrección de su Hijo Jesucristo.
Es natural que a continuación, fortalecidos con este anuncio, confesemos comunitariamente nuestra fe, la fe de la Iglesia; y que, en la oración de los fieles, pongamos en manos del Señor todas nuestras preocupaciones. Unas se proclaman en voz alta y otras muchas las presenta cada uno en el silencio de su espíritu. Luego, como la oración es expresión de confianza y de abandono en las manos del Señor, es también natural que le demos gracias por su misericordia, por su amor y por los dones abundantes que nos concede cada día. “Es digno y necesario”, se responde, mientras cada uno trae a su memoria todo lo que ha recibido de Dios a lo largo de su vida y de los últimos días.
Y entonces nos preparamos al momento central de la celebración, en el que el Señor se hace sacramental y activamente presente en medio de su Pueblo, como Pan de Vi d a que se come y se comparte con un corazón agradecido. Es la cumbre de nuestra celebración, que nos permitirá participar en la comunión con Dios y con todos sus hijos, los hombres.
Fuente: La voz del Obispo
25 de enero de 2008
23 de enero de 2008
Honrar a María
San Ildefonso nació Honrar a María
V. BLANCO y J. CAMPOS han publicado en el volumen 320 de la BAC titulado Santos Padres españoles: San Ildefonso algunos textos de este autor | ||
22 de enero de 2008
las imágenes según el catecismo y la Biblia
Las imágenes explicadas en el Catecismo de IV 'No te harás escultura alguna...' 2129 El mandamiento divino implicaba la prohibición de toda representación de Dios por mano del hombre. El Deuteronomio lo explica así: 'Puesto que no visteis figura alguna el día en que el Señor os habló en el Horeb de en medio del fuego, no vayáis a prevaricar y os hagáis alguna escultura de cualquier representación que sea...' (Dt 4, 15-16). Quien se revela a Israel es el Dios absolutamente Trascendente. 'El lo es todo', pero al mismo tiempo 'está por encima de todas sus obras' (Si 43, 27- 28). Es la fuente de toda belleza creada (cf. Sb 13, 3). 2130 Sin embargo, ya en el Antiguo Testamento Dios ordenó o permitió la institución de imágenes que conducirían simbólicamente a la salvación por el Verbo encarnado: la serpiente de bronce (cf Nm 21, 4-9; Sb 16, 5-14; Jn 3, 14-15), el arca de 2131 Fundándose en el misterio del Verbo encarnado, el séptimo Concilio Ecuménico (celebrado en Nicea el año 787), justificó contra los iconoclastas el culto de las sagradas imágenes: las de Cristo, pero también las de 2132 El culto cristiano de las imágenes no es contrario al primer mandamiento que proscribe los ídolos. En efecto, 'el honor dado a una imagen se remonta al modelo original' (S. Basilio, spir. 18, 45), 'el que venera una imagen, venera en ella la persona que en ella está representada' (Cc de Nicea II: DS 601); cf Cc de Trento: DS 1821-1825; Cc Vaticano II: SC 126; LG 67). El honor tributado a las imágenes sagradas es una 'veneración respetuosa', no una adoración, que sólo corresponde a Dios: El culto de la religión no se dirige a las imágenes en sí mismas como realidades, sino que las mira bajo su aspecto propio de imágenes que nos conducen a Dios encarnado. Ahora bien, el movimiento que se dirige a la imagen en cuanto tal, no se detiene en ella, sino que tiende a la realidad de la que ella es imagen. (S. Tomás de Aquino, s. th. 2-2, 81, 3, ad 3). Como te dije en mi mensaje anterior, es lícito tener imágenes religiosas, y no va contra ningún mandamiento, puesto que las imágenes no son consideradas por un católico bien formado, divinidades, ya que sólo creemos en un solo DIOS, Padre-Hijo-Espíritu Santo. ¿Reconoces entonces que no hay pecado en tener imágenes de Jesús, en poder mirarlas, en poder sacarlas a la calle en una procesión para testimoniar en medio del mundo que creemos en Jesucristo, y a poder dirigirme a Jesús contemplando una imagen suya o una cruz? Respecto a María, los santos y lo que tu llamas evocar a los muertos o hablar con los muertos, trataré en una próxima ocasión si el Señor lo permite, ya que el tema es si Dios prohibe las IMÁGENES relacionadas con los cristianos, y no la intercesión de María o los santos que es otro tema, ni por supuesto juzgar a gentes que no conozco siquiera.
Este es mi testimonio. Yo adoro a Dios, no adoro a las imágenes. | ||
Idolatría y superstición
La idolatría 2112 El primer mandamiento condena el politeísmo. Exige al hombre no creer en otros dioses que el Dios verdadero. Y no venerar otras divinidades que al único Dios. 2113 La idolatría no se refiere sólo a los cultos falsos del paganismo. Es una tentación constante de la fe. Consiste en divinizar lo que no es Dios. Hay idolatría desde el momento en que el hombre honra y reverencia a una criatura en lugar de Dios. Trátese de dioses o de demonios (por ejemplo, el satanismo), de poder, de placer, de la raza, de los antepasados, del Estado, del dinero, etc. 'No podéis servir a Dios y al dinero', dice Jesús (Mt 6, 24). Numerosos mártires han muerto por no adorar a ' 2114 La vida humana se unifica en la adoración del Dios Unico. El mandamiento de adorar al único Señor da unidad al hombre y lo salva de una dispersión infinita. La idolatría es una perversión del sentido religioso innato en el hombre. El idólatra es el que 'aplica a cualquier cosa, en lugar de a Dios, la indestructible noción de Dios' (Orígenes, Cels. 2, 40). Y condena la superstición. La superstición 2111 La superstición es la desviación del sentimiento religioso y de las prácticas que impone. Puede afectar también al culto que damos al verdadero Dios, por ejemplo, cuando se atribuye una importancia, de algún modo, mágica a ciertas prácticas, por otra parte, legítimas o necesarias. Atribuir su eficacia a la sola materialidad de las oraciones o de los signos sacramentales, prescindiendo de las disposiciones interiores que exigen, es caer en la superstición (cf Mt 23, 16-22). | ||
VENERACIÓN:
Te pondré un ejemplo de veneración.. El Apóstol Pablo es miembro del Cuerpo de Cristo, ahora en el cielo. Cristo lo ha salvado. A Dios corresponde todo el HONOR, todo el MÉRITO, y TODA ADORACIÓN. El Apóstol Pablo es un miembro muy relevante de Lo contrario de venerar podría ser despreciar, olvidar…eso no es cristiano, y si lees un poco a los autores cristianos de los 3 primeros siglos, te darás cuenta de que los cristianos veneramos a nuestros santos en Sabiendo que VENERAR no es ADORAR, puesto que cualquier Católico que no sea simlemente un católico nominal, sabe la diferencia, no estamos incumpliendo ningún mandamiento. | ||
La adoración
La Iglesia Católica enseña que sólo a Dios adoramos. Según el Catecismo de la Iglesia Católica (enseñanza oficial de la Iglesia): La adoración 2096 La adoración es el primer acto de la virtud de la religión. Adorar a Dios es reconocerle como Dios, como Creador y Salvador, Señor y Dueño de todo lo que existe, como Amor infinito y misericordioso. 'Adorarás al Señor tu Dios y sólo a él darás culto' (Lc 4, 8), dice Jesús citando el Deuteronomio (6, 13). 2097 Adorar a Dios es reconocer, con respeto y sumisión absolutos, la 'nada de la criatura', que sólo existe por Dios. Adorar a Dios es alabarlo, exaltarle y humillarse a sí mismo, como hace María en el Magnificat, confesando con gratitud que El ha hecho grandes cosas y que su nombre es santo (cf Lc 1, 46-49). La adoración del Dios único libera al hombre del repliegue sobre sí mismo, de la esclavitud del pecado y de la idolatría del mundo |
Meditación La mortificación
MEDITACION: La mortificación Vicente Enrique Taracón, Obispo de Solsona "El reino de los cielos padece fuerza y los que se la hacen Lo arrebatan." (Mt. 11, 12) La mortificación, La mortificación interior. Mortificación del entendimiento, La mortificación interior. Mortificación de la voluntad, La mortificación exterior, El respeto humano, Vocación frustrada, Las bodas de Caná, La intercesión de María, La austeridad, apostolado del ejemplo, apostolado de la palabra | ||
20 de enero de 2008
Bautismo de niños
Fuente: http://www.ewtn.com/vexperts/showmessage.asp?Pgnu=1&Pg=Forum24&recnu=2&number=526997
18 de enero de 2008
Las sectas protestantes
“Secta” viene de la palabra latina “sectare”, que significa “cortar”, “apartar” o desgajar del árbol original. Prácticamente es una doctrina religiosa particular enseñada por un maestro y seguida y defendida por otros.
Aquí, en concreto, es la doctrina seguida por los protestantes, la que viene a ser como una gran rama desgajada de la Iglesia Católica en el siglo XVI.
Actualmente son muchas las sectas, 300 o más. ¿A que es debido que haya tantas sectas? La división entre los protestantes nace del principio de “libre examen”, que sostiene que la Biblia debe interpretarse y leerse conforme la dictamen particular de cada cual,
¿Quién no ve que este principio lleva a cierta anarquía y confusión, por cuanto hacen decir a la Biblia lo que Dios no ha dicho, y por cambiar el recto sentido del texto sagrado, es la ocasión del origen de nuevas sectas? (De aquí la necesidad del Magisterio de la Iglesia y de notas explicativas de la Biblia deban conformar a las enseñanza de este magisterio).
El concilio Vaticano II dice: “El oficio de interpretar auténticamente la palabra de Dios, oral o escrita, ha sido encomendado únicamente al Magisterio de la Iglesia, el cual lo ejerce en nombre de Cristo” (DV. 10).
Para interpretar la BIBLIA correctamente, hay que ver todo lo que dice en toda ella sobre el mismo tema en cuestión y sacar la conclusión verdadera... y esto solo lo puede hacer la Iglesia verdadera.
Todas las realidades que vivimos y toda situación, filtrada y considerada por el Magisterio de la Iglesia Católica... La conclusión aprobada, es la voluntad de Dios y la Verdad.
“Pues debéis ante todo saber que ninguna profecía de la Escritura es (objeto) de interpretación propia (personal), porque la profecía no ha sido jamás proferida por humana voluntad, sino que, llevados del Espíritu Santo, hablaron los hombres de parte de Dios.” (S. Pedro 2 cap. 1: ver. 20-21)