
El episodio de esa semana presentaba a Arthur, un empresario de éxito, el cual enloquece creyéndose ser el mismísimo Rey Arturo. Vive en su casa, construida como un castillo, y viste como si fuera el rey. Su hijo, al parecer, recibió en su infancia poco amor de parte del padre, y ahora se ha vuelto ambicioso y cruel, hasta el punto de pasar por encima de su padre si es preciso.

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