Mi blog de cosas interesantes para aportar a un mundo que camina por direcciones equivocadas.
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9 de marzo de 2011
Revelaciones privadas
7 de marzo de 2011
¿Que es la naturopatía?
La naturopatía es la ciencia que estudia las propiedades y las aplicaciones de los agentes naturales (alimentos vegetales, plantas medicinales, agua, sol, tierra y aire) con el objetivo de mantener y recuperar la salud.
La naturopatía nos enseña pues, a seleccionar y utilizar todos los elementos inocuos que la naturaleza nos ofrece libremente; a conocer y desechar los perjudiciales para la salud y también a comprender y respetar todas sus leyes, con el fin de alcanzar el mas idóneo equilibrio, tanto físico como mental y espiritual de nuestro cuerpo, el mayor tiempo posible de nuestra vida.
El naturópata, por lo tanto, no pretende luchar contra las enfermedades propiamente dichas, sino que propone naturalizar los medios y las formas de vida del hombre. Su misión principal es la de eliminar las sustancias nocivas, extrañas y perjudiciales que se puedan encontrar en el organismo (desechos, toxinas, venenos, células dañadas, etc.), y en su lugar aportar las sustancias útiles y sanas (vitaminas, minerales, nutrientes, plantas, etc.) para depurar, y regenerar los tejidos. La función principal del naturópata es la de estimular el sistema y la fuerza de autocuración interna propia de cada ser, es decir la VIX MEDICATRIX.
La naturopatía data del principio de las artes curativas, es decir, cuando el hombre primitivo empezó a utilizar los cuatro elementos básicos de la naturaleza (tierra, aire, fuego y agua) en beneficio de su salud. Creció lentamente a lo largo de la historia, para alcanzar su máximo apogeo con los movimientos vitalistas alternativos, dando a la Naturopatía en la actualidad, una notoria popularidad e importancia por parte de la sociedad.
La naturopatía sostiene de que no hay enfermedades sino enfermos, al referirse más al terreno o a la predisposición a padecer cualquier tipo de enfermedad, debida por ejemplo a un sistema inmunitario deficiente, malos hábitos de vida, falta de ejercicio, respirar aire contaminado, alimentación antinatural, consumo de sustancias toxicas, etc.
Fuente: http://www.mailxmail.com/curso-naturopatia/naturopatia-definicion-historia-criterios-basicos
6 de marzo de 2011
El hombre es justificado por la fe y no por hacer lo que prescribe la ley de Moisés. (Doctrina Católica)
Lectura de la carta del apóstol
san Pablo a los romanos
(3, 21-25. 28)
Hermanos: La actividad salvadora de Dios, atestiguada por la ley y los profetas, se ha manifestado ahora independientemente de la ley. Por medio de la fe en Jesucristo, la actividad salvadora de Dios llega, sin distinción alguna, a todos los que creen en él.
En efecto, como todos pecaron, todos están privados de la presencia salvadora de Dios; pero todos son justificados gratuitamente por su gracia, en virtud de la redención llevada a cabo por medio de Cristo Jesús, al cual Dios expuso públicamente como la víctima que nos consigue el perdón por la ofrenda de su sangre, por medio de la fe.
Sostenemos, pues, que el hombre es justificado por la fe y no por hacer lo que prescribe la ley de Moisés.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
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En otro tiempo, antes de que Jesucristo, verdadero hombre y verdadero Dios y Señor nuestro, viniera al mundo, el hombre no podía justificarse por la fe, puesto que aún no había nacido Jesús.
Por lo tanto, la manera de justificarse ante Dios, sólo podía ser una. Hacer algo. Ese algo, era concretamente, siguiendo un extricto CUMPLIMIENTO de lo que San Pablo denomina, "las obras de la ley".
Ahora sólo es preciso TENER FE EN JESUCRISTO, y de esa forma serás justificado ante Dios Padre.
¿Significa eso que YA NO TENEMOS QUE HACER NADA MÁS para salvarnos?
No.
Significa que la salvación NO VIENE POR EL CUMPLIMIENTO DE UNAS NORMAS, como creían desde Moisés hasta Cristo, sino que la SALVACIÓN es una gracia. Es decir, un don gratuito que Dios concede a TODO AQUEL QUE CREE EN JESUCRISTO.
¿Y eso porqué?
Porque TODOS somos pecadores, y sólo Cristo pagó el precio de la salvación derramando su sangre en la cruz.
¿Entonces YA NO TENEMOS QUE HACER NADA MÁS QUE CREER EN JESÚS?
Eso depende de como lo entiendas.
MODELO COMODIDAD: Si para ti, creer en Jesús, significa que lo único que tengo que hacer es permanecer sentado y no hacer nada más. Eso no es creer en Jesús.
MODELO CUMPLIDOR: Si para ti, creer en Jesús significa que con cumplir una serie de normas y mandatos, ya está hecho, entonces no has entendido lo que quiere decir CREER EN JESÚS. Por ejemplo: "Yo asisto a Misa todos los domingos, yo fuí bautizado, yo rezo tal y cual cosa, yo tengo devoción en tal o cual, yo hago promesas a tal y cual...yo....yo...yo. ¡Cuidado! Puedes estar dentro de la Iglesia, pero eso no garantiza nada. El cumplimiento por si, no garantiza nada.
Yo cumplo porque quiero a Jesús, porque quiero unirme más a El para así poder agradarle mejor y ser más útil a su encargo de que EVANGELICEMOS a un mundo que cada vez se aleja más de Dios.
MODELO PROTESTANTE: Los protestantes y las sectas, dicen creer en Jesús, porque leen la Biblia y muchos incluso le aman de verdad, pero si creen, ¿cómo es que están divididos entre ellos? Ellos enfatizan mucho sobre la fe, y hacen bien, pero no se olviden ustedes de la doctrina, porque es fundamental para ser cristiano verdadero, y la Iglesia de Jesucristo es UNA (Un sólo Señor) , SANTA (por que Jesús es santo), y CATÓLICA (porque es para todos).
Hoy muchos dicen creer en Jesús. Y aún dice la Escritura, que "hasta los demonios creen....pero tiemblan". ¡Cuidado!
Para creer en alguién, PRIMERO DEBES CONOCERLE BIEN, y saber cual es su propuesta. La propuesta de Jesús es bendición para tu vida, es salvación. Sanación del alma. Pero exige un cambio en la persona. Un cambio progresivo pero radical al mismo tiempo.
El rechazo de la propuesta de Jesús, supone en la persona, desoden y desarreglos múltiples, que no dan paz al alma.
Y si crees de verdad, entonces te unes a El. Y si te unes a El, vas y das fruto, gracias a El. Así de simple. Y ya no me salvo yo, sino que me salva El, a quién corresponde todo el honor y la gloria, por los siglos de los siglos. Amén.
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