Mi observación acerca de ciertas homilías de sacerdotes diversos a lo largo de los años, me llevan a coincidir con lo que afirma el padre -------. Me da la sensación de que algunas veces algunos sacerdotes se pierden demasiado en hablar en plan catedrático o profesor de ciencias aunque sean religiosas. A veces he observado hasta bordear la herejía si no a yo creer que la ha alcanzado, cuando el sacerdote se pierde en explicación demasiado técnica y catedrática. A veces algunos optan por no hablar ni de las lecturas de la Misa, y en otras, el enfoque es totalmente alejado del corazón de Cristo, el Evangelio o la Palabra de Dios en general y va más enfocado al buenismo más típico de una O.N.G. y al humanismo sin Cristo. No critico a los sacerdotes, simplemente advierto y exhorto a que si alguno tiene la tentación, desista de ella, porque el pueblo de Dios es más sabio a veces de lo que parece, y enseguida nota si lo que habla el sacerdote es más suyo que de Dios. Enhorabuena padre por su exposición.
Mi blog de cosas interesantes para aportar a un mundo que camina por direcciones equivocadas.
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30 de junio de 2019
Ser buena persona
Ser buena persona. A la mala se la conoce también por sus frutos. Ser misericordioso, compadecerse del dolor y el sufrimiento y la debilidad del amigo o del que se cruza en nuestra vida, deseo de ayudarlo. La dureza de corazón de los otros puede afectar al nuestro. Como las espinas de la cabeza de Jesús en su hora. Ser buena persona, no buscar hacer daño a nadie. No maquinar venganzas. Sufrir en silencio el desprecio de los demás o la ausencia de cariño y calor de nuestro prójimo o quejarse solo con la finalidad de hacer ver al otro su error.
Pasar por el mundo haciendo el bien
Pasar por el mundo haciendo el bien, es decir, no hacer lo malo a nadie. Ser justo con el prójimo en nuestro trato. A nadie le gusta recibir males de los demás, ni ser juzgado o criticado injustamente. Como Jesús, ayudar a todo el que reclama nuestra ayuda, aunque a veces Jesús no podía ayudar, como ocurrió en Nazaret. Puede ser por falta de fe del otro, puede ser que el otro rechace el bien como les ocurrió a muchos fariseos religiosos de su época. Pero el enfoque es positivo, lo importante es enfocarse en vivir la vida que Dios nos regala, haciendo el bien en todas las situaciones posibles. Marcando la diferencia con el mal, y evitando las ocasiones de hacer el mal o rechazando las tentaciones de hacer lo malo, porque hemos sido creados para hacer el bien aunque tengamos libertad.
para nuestros adentros. ¿Que vemos al mirar? ¿Vemos defectos, vemos errores, vemos virtudes y cosas buenas? ¿Vemos pecados? ¿Tenemos conciencia de lo que es un pecado? Conforme cumplo años, me voy dando cuenta que la vida de una persona está completamente tejida por las distintas vivencias, sensaciones, experiencias, fracasos, éxitos, traumas. No hay nadie, en mi opinión que se libre de eso. Pero llego a la conclusión de que Dios ya contaba primero con que todo en nosotros se desarrollaría así con nosotros. El conoce cada célula de nuestro cuerpo, cada átomo de nosotros, ya que nos ha creado. Los que no terminamos de conocer somos nosotros. Siempre hay margen de mejora, pero Dios nos debe conducir a ella. No podemos hacer nada por nosotros mismos sin El. A veces, como las semillas que se siembran en la tierra, el resultado no es inmediato (nunca lo es), pero es que Dios lo ha ordenado así. Lo natural es que el resultado no sea inmediato, sino que el crecimiento sea progresivo siempre que se vayan dando las condiciones óptimas para la persona. ¿Nos creemos los mejores? Bueno, esa pregunta tiene también una respuesta compleja y difícil. También se puede caer en la falsa humildad de negar que somos los mejores, pero en nuestro interior creerlo. Y honestamente creo que en la vida existen mejores y peores (en referencia a lo que hacemos a los demás), porque lo he visto y lo he experimentado. Y es hasta posible que uno crea acertadamente que es mejor que otra persona concreta en algunas facetas, pero por razón de las envidias y de los celos podemos llegar a ser falsos humildes, y negar que tenemos bondad (por Gracia de Dios). Lo importante a mi juicio es tratar con toda la voluntad, ser honestos. Pero el punto de referencia de la honestidad es Cristo, así que hay que mirar constantemente a El.
para nuestros adentros. ¿Que vemos al mirar? ¿Vemos defectos, vemos errores, vemos virtudes y cosas buenas? ¿Vemos pecados? ¿Tenemos conciencia de lo que es un pecado? Conforme cumplo años, me voy dando cuenta que la vida de una persona está completamente tejida por las distintas vivencias, sensaciones, experiencias, fracasos, éxitos, traumas. No hay nadie, en mi opinión que se libre de eso. Pero llego a la conclusión de que Dios ya contaba primero con que todo en nosotros se desarrollaría así con nosotros. El conoce cada célula de nuestro cuerpo, cada átomo de nosotros, ya que nos ha creado. Los que no terminamos de conocer somos nosotros. Siempre hay margen de mejora, pero Dios nos debe conducir a ella. No podemos hacer nada por nosotros mismos sin El. A veces, como las semillas que se siembran en la tierra, el resultado no es inmediato (nunca lo es), pero es que Dios lo ha ordenado así. Lo natural es que el resultado no sea inmediato, sino que el crecimiento sea progresivo siempre que se vayan dando las condiciones óptimas para la persona. ¿Nos creemos los mejores? Bueno, esa pregunta tiene también una respuesta compleja y difícil. También se puede caer en la falsa humildad de negar que somos los mejores, pero en nuestro interior creerlo. Y honestamente creo que en la vida existen mejores y peores (en referencia a lo que hacemos a los demás), porque lo he visto y lo he experimentado. Y es hasta posible que uno crea acertadamente que es mejor que otra persona concreta en algunas facetas, pero por razón de las envidias y de los celos podemos llegar a ser falsos humildes, y negar que tenemos bondad (por Gracia de Dios). Lo importante a mi juicio es tratar con toda la voluntad, ser honestos. Pero el punto de referencia de la honestidad es Cristo, así que hay que mirar constantemente a El.
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