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5 de agosto de 2011

La playa

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Ocurrió ayer. Estaba en la playa. Fantástico día. Todo en calma. No había viento. Tumbado en la toalla meditaba y daba gracias a Dios por el momento. De repente soy testigo de una conversación de unas personas cercanas a mi. Un hombre está hablando mal de "los curas" y de la Iglesia. Como siempre, el tópico: "Que vendan sus riquezas para darle de comer a tanto pobre como hay". Y empieza el festival. Ya saben. La lengua se suelta y comienza a despotricar, que si los curas malos que si hay gente buena...lo de siempre.
Yo estoy dolido e indignado, porque lo que decía ese hombre es una falacia.

De repente comienza un fuerte viento de levante, al hombre se le vuela la sombrilla. Una tormenta de arena empieza a cubrirlo todo, el viento sopla con fuerza. La gente en el agua, mira hacia fuera el espectáculo. Le hago señas a mi mujer, y me quedo tan pancho. Porque el hombre se ha tenido que callar para hablar del cambio repentino del clima. Me alegro. Me río. Mi fe lo interpreta. Lo veo. Yo se. Puede ser casualidad, pero el hombre se ha tenido que callar. El día se ha estropeado, el viento no para. Las toallas llenas de arena.

Me voy a dar un paseo. Alabo al Señor. Y encuentro de repente un punto al fondo donde no llega la molesta arena ni el viento. Vuelvo atrás, y le digo a mi mujer: "Sígeme...". Y nos cambiamos de sitio.

Desde la calma de nuestra nueva ubicación, observamos a lo lejos como la arena sigue sobre este caballero y sus amigos. Y yo tan tranquilo. De repente observo que se marcha de la playa. ¡Vaya!

¿Y si se hubiera quedado callado? Quién sabe...

Esta mañana

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Esta mañana me he levantado diferente a como lo hice ayer. He tenido un sueño. He visto a un familiar mío pasándolo mal en el hospital. Concretamente un tío mío. Y he ido a verle (en sueños). Y me ha mirado el crucifijo que suelo llevar colgado en el pecho. Y yo he pensado. "Si lo cogieras y lo besaras te sanarías de todos tus males". Repito: es un sueño nocturno. Pero me he levantado algo trastocado.

Doy gracias a Dios por el nuevo día, y miro el reloj, porque a las 10:00 tengo que ir otra vez al dentista, por un empaste que me hicieron, que me tuvieron que quitar, y ahora me tendrán que volver a poner, supongo yo.

Leo el correo. ¿Que hay por aquí? Mensajes de protestantes fundamentalistas, que para mi resultan ofensivos, y me molestan, y me quitan la paz interior. Pero les tengo que contestar algo. Siento que es mi obligación. A uno me ha parecido bien contestarle mandándole simplemente el pasaje de la parábola del fariseo y el publicano. Mi primer pensamiento fue pagarle con la misma moneda, pero no lo hice. Esta persona me dice que soy un ciego, que no acepté a Jesús, y que mi Dios es otro. Se lo expliqué, pero no me cree. Y me llama ciego a mi.

He recibido un correo de Radio María que me molesta. Otra persona me manda presentaciones de powerpoint que mando directamente a la papelera, puesto que tras ver el primero, veo que no es para mi. Además me entretiene y me desvía de mis asuntos. Estas cosas suelo verlas mejor dependiendo de la persona que me las mande.

Ahora son las 8 y voy a desayunar...

4 de agosto de 2011

Lo que me mueve y me pone en marcha

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Me levanto esta mañana. ¡Que me gustan las mañanas!. Todo comienza de nuevo, después de que pasó la noche, y he descansado. Porque el cuerpo necesita descansar para reponer fuerzas. Es una ley natural inmutable, y el que se la salta, lo pasa mal. Sería bueno dar gracias a Dios cada mañana por su bondad. Porque tenemos una mañana más para hacer cosas. Muchos ya habrán pasado al otro lado, y no habrán visto esta mañana nueva, porque allí en el Paraíso de Dios ya no hay noche, sino que es permanente día. Tengo ganas de estar allí, pero ahora tengo ganas de estar aquí. Todo tiene su momento. Todo llega.

Hay algo que me está afectando, pero eso forma parte de la vida, y hay que afrontarlo.

Me pongo frente al ordenador, y voy desayunando. Que bueno está el desayuno cuando comes lo que te gusta.

Observo que tengo algunos mensajes en mi canal de YouTube. Yo soy una persona sensible. Los mensajes son duros de leer. Se están metiendo con la Iglesia, están dando palos, y yo me pongo a contestar, sin iras ni discusiones, pero tengo que decir algo. Soy cristiano.

Esta semana estoy descansando de mis actividades en Radio María. Pero lo llevo dentro. Es imposible no pensar en ello. Dentro de unos días grabaré el programa de CLÁSICA EN RADIO MARÍA Nº 27. Lo hago porque quiero. Me gusta la música, y creo que el programa es bueno. Me sirve a mi y puede servir a otros.