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5 de junio de 2014

LA CONVERSION DE GENTE FAMOSA AL CATOLICISMO

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La conversión de Tamara Falcó en "Estamos de vuelta"

La famosa hija de Isabel Preysler y el marqués de Griñón relata en un libro cómo encontró a Dios en su vida.

En la Biblia está "escrito todo lo que me ha pasado a mí antes. Hasta ese momento yo había vivido mi vida sin libro de instrucciones, y eso es la Biblia" porque nos explica de donde venimos, nuestro problema con el pecado, de donde viene el dolor y nos cuenta también de donde viene la alegría que ansiamos en nuestro corazón y cómo vivir hacia ella”. Así, Tamará Falcó cuenta su conversión a la fe católica en el libro que sale hoy a la venta, "Estamos de vuelta". La joven, hija de la modelo filipina Isabel Preysler y el marqués de Griñán, siempre llevó una vida muy vinculada a la prensa rosa, las galas, fiestas elegantes y desfiles de moda. Pero ahora también ocupa titulares por haber manifestado publicamente que ha descubierto a Dios en su vida.

En el libro cuenta además su peregrinación a Medjujorge en agosto de 2012, "un lugar en el que todo huele a Dios”, afirma la joven. En la amplia entrevista realizada por Jesús García, narra todo su proceso de conversión, introduciendo su experiencia de Dios con recuerdos de su infancia, sus primeras oraciones, su discusión con Cristo tras la separación de sus padres o el vacío interior tan grande en el que vivió como preludio de su conversión: “No te puedes ni imaginar lo desesperante que es el llegar casa una tarde y darte cuenta de que tienes todo lo que se puede desear y no eres feliz”.
El autor del libro, Jesús García explica que Tamara está viviendo una "conversión auténtica, preciosa, sin mediadores ni intermediarios”, además de haber sido producto de una comunicación entre un Padre Dios directa al corazón de su hija Tamara”, afirma García.
Tal y cómo se narra en el libro, todo empezó en una librería: "Sentía una melancolía difícil de describir, una soledad en el corazón de la que nadie me podía sacar, en la que nadie podía consolarme. Era una sed de alegría, de felicidad por vivir, no por tener. Entonces me fui a La Casa del Libro y la Biblia fue el único libro que me llamó la atención”, confiesa la joven.
La alegría que descubrió Tamara Falcó en la Biblia se hace viva en un enamoramiento: “Yo estoy en la Iglesia porque me he enamorado de Cristo”.  Sobre la vocación religiosa explica  que si se sintiese llamada se haría monja, pero no ha sentido esa vocación.
¿Y qué enamora de Cristo a una joven como Tamara Falcó? También lo cuenta: “Cristo es mi amigo fiel. Es la proyección viva de lo que mi corazón aspira a ser. Es toda expresión de bondad que se pueda experimentar. No tira la primera piedra, cura a un enfermo aunque sea sábado y se tenga que enfrentar a la Ley, ama a Pedro pese a que le negó tres veces. Es el bien, es la paz, es la verdad. Aunque tú sigues teniendo tus miedos, tus heridas, a partir de Cristo sabes que todo se puede sanar, de verdad, y tener paz. Con Él comienzas a tener esperanza, a ver la Luz”. Y es que “cuando Dios te toca y descubres el amor, no hay corazón que se pueda resistir
Cuenta también que se fue sola al campo, a la casa de su padre, "nadie entendía que yo quisiese estar sola con mi oración, mi Biblia, yendo a Misa al pueblo. En esos días, por primera vez en mi vida, sentí la paz. Ahí descubrí, en esa soledad, buscando la compañía de Dios, que la paz está en Dios”.
"Estamos de vuelta" es la quinta obra literaria de Jesús García (www.jesusgarciaescritor.es), que firmó sendos Best Sellers con Medjugorje (2009) y ¿Qué hace una chica como tú en un sitio como este? (2011), publicados también en LibrosLibres, así como la novela Tíos con suerte (2011) y el trabajo Esclavos en el paraíso (2012).  En la obra entran otros ocho testimonios a parte del de Tamara Falcó, entre ellos el del deportista olímpico Litus Ballbé, hoy seminarista, o el de Natalia Gómez de Enterría, quien ocupara el cargo de Directora de Recursos Humanos de la SGAE y que vivió una asombrosa conversión tras peregrinar a Medjugorje. “También podemos conocer a Javier Catalán, un técnico de la Cadena SER que tras controlar desde la mesa de sonido una entrevista sobre Medjugorje, acabó peregrinando allí y confesándose cuarenta años después”, revela Jesús García.
Otro converso es Fabio Mcnamara compañero de desventuras de Pedro Almodovar. cuya entrevista podemos encontrar en este mismo blog buscando por internet.

Esto me demuestra que Dios, a pesar de que muchos cristianos pensemos que el ateismo crece, nunca debemos de dejar de pensar, que el GRAN GANADOR DE TODO ES DIOS, mientras el diablo deshace por un lado Jesucristo lo endereza por otro.

Y quizas los mejores que pueden hablar hoy del cristianismo son aquellos que se han convertido desde cirscuntancias tan opuesta y ademas saben como hablar al otro que sea como ellos.

DIOS ES GRANDE Y ES EL QUE GANA NO LO OLVIDEMOS NUNCA.

EL DIABLO PERDIO EL DIA QUE CRISTO RESUCITO Y VENCIO A LA MUERTE, NO HAY MAS.




8 de julio de 2012

EL JUICIO PARTICULAR Y FINAL

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¿Qué es el juicio particular? Inmediatamente después de la muerte tiene lugar el juicio particular, donde cada alma recibe el premio o castigo que sus obras merecen. Y se dirige al cielo o al infierno. O tal vez al purgatorio por un tiempo.
2. ¿De qué se nos juzgará? Dios nuestro Señor nos juzgará sobre:
  • Las cosas buenas que hemos hecho, incluidos los buenos deseos.
  • Las cosas buenas que hemos dejado de hacer (omisiones).
  • Las cosas malas que hayamos hecho, incluidos los malos pensamientos.
  • Las consecuencias de nuestros actos.
3. ¿Cuál será el criterio de medición? En su juicio, el Señor con su sabiduría infinita medirá nuestras acciones según se adaptaron a la voluntad divina, teniendo en cuenta los dones que cada uno ha recibido. 4. ¿Cómo será el juicio particular? Sobre esto se sabe muy poco. Puede ser algo así: tras la muerte, el alma aún no ve a Dios, pero se encuentra con la majestad divina, su amor, justicia y misericordia. Entonces hay tres reacciones posibles:
  • Si alguien muere sin haberse arrepentido de sus pecados graves, es incapaz de aceptar el amor divino y queda condenado al infierno para siempre.
  • Cuando uno muere en gracia, pero sin haber hecho la penitencia que sus pecados reclamaban, siente la llamada del amor divino y la acepta para siempre, pero ve la necesidad de purificarse antes de poder ver a Dios, y se dirige temporalmente al purgatorio. Esto sucede con la mayoría de la gente.
  • Algunas personas muy santas son llevadas directamente a la visión de Dios para siempre.
5. ¿Qué es el juicio final? Al llegar el fin del mundo, los cuerpos resucitarán (resurrección) unidos a sus almas para recibir conjuntamente el mismo premio o castigo que ya el alma había asumido. 6. ¿Por qué conviene que haya un juicio final?; ¿no basta con el particular? La sentencia es la misma, pero conviene un juicio final para que las sentencias sean públicas, se aprecie la justicia divina, y aumente la gloria de Dios.
7. ¿En el juicio final se sabrá todo? En el juicio final saldrán a la luz pública las obras buenas y malas de cada persona con sus consecuencias. Incluidas las omisiones u obras buenas que se dejaron de hacer.
  • Los buenos recibirán el honor público por sus buenas acciones, aunque en la tierra pasaran ocultas. Sus pecados ya confesados y purificados no tendrán importancia salvo para aplaudir su contrición y la misericordia divinas. Por ejemplo, san Pedro será muy celebrado por ser la piedra sobre la que se edificó la Iglesia; sus negaciones no tienen ni tendrán ninguna relevancia: su arrepetimiento es lo que cuenta.
  • Los condenados sufrirán la confusión y deshonra pública que merece su obstinación.

RESURRECCIÓN DE LOS MUERTOS

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1. ¿Resucitan los muertos? Los muertos resucitarán al fin del mundo. Entonces cada alma volverá a su cuerpo que adquirirá unas cualidades especiales. Unidos ambos de nuevo recibirán juntos en el juicio final el premio o castigo que ya tenía el alma.
2. ¿Entonces, hay reencarnación? Normalmente por reencarnación se entiende que tras la muerte el alma toma otro cuerpo diferente y luego otro y otro en una especie de condena a muerte continua. Esto no sucede así. No hay reencarnación del alma en otro cuerpo, sino resurrección del cuerpo con su misma alma al fin del mundo.
3. ¿Cómo serán los cuerpos gloriosos en el cielo? Los cuerpos resucitados y gloriosos tendrán propiedades diferentes de los cuerpos actuales. Estarán tan empapados por el alma que gozarán de muchas cualidades espirituales similares a las que tuvo el cuerpo resucitado de Cristo. Los cuerpos gloriosos serán:
  • Impasibles: ya no sufren dolores ni muerte.
  • Ágiles, para ir donde el alma desee.
  • Sutiles: capaces de atravesar cuerpos materiales.
  • Claros, brillantes: con una belleza radiante de esplendor que variará según la santidad que cada uno alcanzó en esta vida.
4. ¿Y los cuerpos condenados? También resucitarán y tendrán propiedades diferentes de los cuerpos actuales. Pero no serán glorificados. Por ejemplo, serán inmortales pero sufrirán dolores y carecerán de esplendor. Más información y citas en el catecismo de la Iglesia católica, nn. 992 y sig.

EL CIELO

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  •  ¿Cómo es el cielo?
  • B. ¿Como alcanzar el cielo?
A. ¿CÓMO ES EL CIELO? 1. ¿Qué es el cielo? Se llama cielo al estado de felicidad de quienes mueren en gracia de Dios. Es la sentencia de premio en el juicio divino. Es la situación de gozo completo sin mezcla de dolores que reciben quienes alcanzan la santidad y se presentan ante el Señor con el alma limpia, brillante, adornada de virtudes y buenas obras.
2. ¿Qué premios hay en el cielo? El cielo es un premio eterno. Allí nadie puede pecar, ni lo desea. Sólo se ama el bien. Los gozos del cielo duran para siempre, nunca terminan. Suelen agruparse en dos:
  • La visión de Dios. Es el premio principal: la unión con Dios, la intimidad con el Señor que es el Bien supremo y origen de todos los bienes y gozos posibles. Y como Dios es infinito, el gozo del cielo siempre es creciente e inagotable la felicidad.
  • La felicidad completa. Todos los buenos deseos satisfechos, todas las ilusiones cumplidas. En compañía de los ángeles y los santos, y de Santa María.
3. ¿Por qué cuesta tanto imaginar la gran felicidad del cielo? Porque el mayor gozo del cielo es espiritual, y en esta vida hay mucha tendencia a buscar la felicidad en asuntos materiales. Así se pierde soltura para captar los bienes espirituales y su valor superior. 4. ¿Hay diversos gozos en el cielo? Sí. Los más santos gozarán en el cielo de una felicidad mayor. Suele ponerse el ejemplo siguiente: imaginemos varios recipientes de distinta capacidad: un vaso, una botella, una tinaja, un tonel. Si los llenamos, todos estarán completos pero cada uno según su capacidad. En el cielo seremos completamente felices pero cada uno según la capacidad de su corazón.
5. ¿En el cielo seguiremos amando a los seres queridos? Todas las personas del cielo serán seres queridos, especialmente los que ahora son apreciados, y los que nos hayan hecho algún bien. Allí será conocido ese bien.
B. ¿CÓMO ALCANZAR EL CIELO?
6. ¿El cielo es un autopremio? En parte sí pues cada uno lo alcanza con sus méritos y buenas obras. Pero más bien es fruto del amor de Dios que ha establecido gratuitamente ese premio tan grande. Nadie puede autollevarse al cielo; es el Señor quien lo otorga.
7. ¿Qué camino conduce al cielo? Nuestro Señor Jesucristo nos indicó el modo de vida que nos llevará al cielo. Basta poner en práctica sus enseñanzas. Para conseguirlo, será necesario contar con la ayuda de los sacramentos y de la oración.
8. ¿Consejos y atajos para ir al cielo? Para avanzar rápidamente hacia el cielo se suele recomendar:
9. ¿Conviene desear el cielo? Es muy conveniente desear el cielo fomentando el ánimo y la esperanza de llegar a ver a Dios. Además de desearlo, habrá que ir dando pasos hacia el cielo, pero se camina más velozmente hacia los ideales si se fomenta la ilusión por la meta.
10. ¿Desear el cielo no es egoísmo? El egoísmo es un amor propio exagerado y que prescinde de los demás. En cambio, el deseo del cielo es un amor propio correcto -el mejor- y no olvida a los demás, ya que el camino hacia el cielo incluye la caridad, amor a Dios, el servicio, el afán apostólico, etc.

EL INFIERNO

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  • A. ¿Qué es el infierno?
  • B. Visiones del infierno.
A. EL INFIERNO 1. ¿Qué es el infierno? Se llama infierno al destino de quienes mueren en pecado mortal. Es la sentencia condenatoria del juicio de Dios. Es la situación de castigo y sufrimiento que padecen quienes murieron sin arrepentirse de sus pecados graves.
2. ¿Qué castigos hay en el infierno? Los sufrimientos del infierno son eternos, nunca terminan, y suelen agruparse en dos tipos:
  • Pena de daño.- Apartamiento de Dios, Bien supremo. Es lo más trágico del infierno.
  • Pena de sentido.- Graves sufrimientos que incluyen la presencia y odio de los demonios y de otros hombres condenados. Suele mencionarse un fuego especial.
3. ¿Quiénes están ahora en el infierno? Ahora mismo sufren esa situación los hombres que murieron sin arrepentirse de sus pecados y los demonios. Entre los demonios se conoce uno especialmente malvado que suele llamarse satanás. Entre los hombres condenados no se sabe con seguridad el nombre de ninguno, como tampoco se conocen los nombres de quienes están en el cielo, salvo los santos reconocidos por la Iglesia. Varios santos mencionan visiones de hombres y demonios condenados en el infierno, pero no dan nombres concretos. 4. ¿El infierno es una autocondena? En parte es una autocondena pues cada persona toma deliberadamente las decisiones que le llevan a esa situación. En parte es una sentencia divina (juicio), pues el Señor lo ha establecido así.
5. ¿Si Dios es bueno y misericordioso, cómo hay infierno? Este tema ha sido muy comentado. Demos algunas respuestas:
  • Dios ha querido que la libertad humana sea real, de modo que no da lo mismo obrar bien que mal. Nuestras decisiones determinan nuestro destino.
  • La bondad y misericordia divinas se muestran en las abundantes facilidades que proporciona para salvarnos. Por ejemplo: perdona nuestros pecados una y otra vez, cada vez que recibimos el sacramento de la confesión. Estos medios de salvación le costaron su pasión y muerte en la Cruz.
  • Probablemente las penas del infierno son inferiores a las que merecen los pecados.
6. ¿No podría ser el infierno de duración limitada? Los ángeles poseen una voluntad muy fuerte, y sus decisiones son irrevocables. Por esto los demonios no pueden arrepentirse de las decisiones malvadas que tomaron. Lo mismo sucede con las almas de los condenados: después de la muerte su voluntad queda ya firmemente dirigida hacia el mal y no pueden arrepentirse.
B. VISIONES DEL INFIERNO
El Señor ha querido que algunos santos vieran el infierno, y nos transmitieran su experiencia. Disponemos varios textos a continuación (no son agradables de leer).
1. Santa Faustina Kowalska en el n.741 de su Diario escribe así:
Hoy he estado en los abismos del infierno, conducida por un ángel. Es un lugar de grandes tormentos, ¡qué espantosamente grande es su extensión! Los tipos de tormentos que he visto:
  • el primer tormento que constituye el infierno, es la perdida de Dios;
    el segundo, el continuo remordimiento de conciencia;
    el tercero, aquel destino no cambiará jamas;
  • el cuarto tormento, es el fuego que penetrará al alma, pero no la aniquilará, es un tormento terrible, es un fuego puramente espiritual, incendiado por la ira divina;
  • el quinto tormento, es la oscuridad permanente, un horrible, sofocante olor; y a pesar de la oscuridad los demonios y las almas condenadas se ven mutuamente y ven todos el mal de los demas y el suyo;
  • el sexto tormento, es la compañía continua de Satanás;
  • el septimo tormento, es una desesperación tremenda, el odio a Dios, las imprecaciones, las maldiciones, las blasfemias.
Estos son los tormentos que todos los condenados padecen juntos, pero no es el fin de los tormentos. Hay tormentos particulares para distintas almas, que son los tormentos de los sentidos: cada alma es atormentada de modo tremendo e indescriptible con lo que ha pecado. Hay horribles calabozos, abismos de tormentos donde un tormento se diferencia del otro. Habria muerto a la vista de aquellas terribles torturas, si no me hubiera sostenido la omnipotencia de Dios. Que el pecador sepa: con el sentido que peca, con ese será atormentado por toda la eternidad. Lo escribo por orden de Dios para que ningun alma se excuse [diciendo] que el infierno no existe o que nadie estuvo allí ni sabe cómo es. Yo, Sor Faustina, por orden de Dios, estuve en los abismos del infierno para hablar a las almas y dar testimonio de que el infierno existe. (...) Lo que he escrito es una debil sombra de las cosas que he visto. He observado una cosa: la mayor parte de las almas que alli estan son las que no creian que el infierno existe. Cuando volvi en mi no pude reponerme del espanto, qué terriblemente sufren alli las almas. Por eso ruego con mas ardor todavía por la conversión de los pecadores, invoco incesantemente la misericordia de Dios para ellos. Oh Jesús mio, prefiero agonizar en los mas grandes tormentos hasta el fin del mundo, que ofenderte con el menor pecado.
2. Santa Teresa de Jesús en el cap 32 del libro de su vida describe los sufrimientos del infierno de este modo:
Sentí un fuego en el alma, que yo no puedo entender cómo poder decir de la manera que es. (...): un apretamiento, un ahogamiento, una aflicción tan sentible y con tan desesperado y afligido descontento, que yo no sé cómo lo encarecer. Porque decir que es un estarse siempre arrancando el alma, es poco, porque aun parece que otro os acaba la vida; mas aquí el alma misma es la que se despedaza. El caso es que yo no sé cómo encarezca aquel fuego interior y aquel desesperamiento, sobre tan gravísimos tormentos y dolores. No veía yo quién me los daba, mas sentíame quemar y desmenuzar, a lo que me parece. Y digo que aquel fuego y desesperación interior es lo peor.
No quiso el Señor entonces viese más de todo el infierno. Después he visto otra visión de cosas espantosas, de algunos vicios el castigo. Cuanto a la vista, muy más espantosos me parecieron, mas como no sentía la pena, no me hicieron tanto temor; que en esta visión quiso el Señor que verdaderamente yo sintiese aquellos tormentos y aflicción en el espíritu, como si el cuerpo lo estuviera padeciendo. (...) De aquí también gané la grandísima pena que me da las muchas almas que se condenan.
3. Sor Lucia de Fátima cuenta así la visión que tuvo del infierno el 13 de julio de 1917:
Sumergido en el fuego, los demonios y las almas, como si fuesen brasas que fluctuaban transparentes y negras y bronceadas, con forma humana que fluctuaban en el incendio, llevadas por las llamas que de ellas mismas salían, juntamente con nubes de humo que caían hacia todos lados, parecidas al caer de las pavesas, en los grandes incendios, sin equilibrio ni peso, entre gritos de dolor y gemidos de desesperación que horrorizaba y hacía estremecer de pavor. Los demonios se distinguían por sus formas horribles y asquerosas de animales espantosos y desconocidos, pero transparentes negros.

EL FIN DEL MUNDO

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1. ¿Cuándo será el fin del mundo? No se sabe con certeza. Sólo se conocen algunas señales no muy claras que anticipan el final:
  • Se predicará el evangelio en todo el mundo. (Pero se ignora hasta qué punto).
  • Habrá una dura prueba para la Iglesia. (Siempre las ha habido, pero esta vez será especialmente grave).
  • Habrá caos en la naturaleza.
2. ¿Qué sucederá al fin del mundo? Se conocen varias cosas que sucederán:
  • Tendrá lugar la ruina del mundo actual que dará paso a un mundo nuevo.
  • Los cuerpos resucitarán para unirse de nuevo a sus almas (resurrección).
  • Jesucristo vendrá glorioso y tendrá lugar el juicio final.
3. ¿Cómo se sabe que sucederán estas cosas? Sólo Dios conoce cuando y cómo sucederá el fin del mundo. Nosotros sabemos lo que el Señor manifestó a sus Apóstoles y figura en la Biblia. 4. ¿Qué dice la Biblia? Hay varios textos que hablan del fin del mundo. Veamos unos ejemplos del evangelio de San Mateo (en San Marcos y San Lucas hay textos parecidos):
- No se sabe cuando sucederá y llegará de improviso (Mt 24, 36-41).
- "Se predicará este Evangelio del Reino en todo el mundo" (Mt 24, 14).
- Tribulaciones para la Iglesia (Mt 24, 3-26).
- Caos en la naturaleza (Mt 24, 29).
- Resurrección de los cuerpos (Mt 22, 31; 1Cor 15, 35-54).
- Vendrá Jesucristo glorioso y nos juzgará (Mt 25, 31-46).
5. ¿Y la conversión de los judíos? En Rom 11, 26-27 se habla de que llegará un momento futuro en que "todo Israel se salve", pero esta afirmación no va unida al fin del mundo. La conversión tendrá lugar, pero el fin de mundo puede ser muy posterior.

EL PURGATORIO

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1. ¿Qué es el purgatorio? Se llama purgatorio al destino intermedio de sufrimiento de quienes mueren en gracia de Dios pero sin haber purificado del todo sus pecados. Es la situación de dolor necesaria para limpiar por completo el alma y así entrar dignamente en el cielo.
2. ¿Es conveniente el purgatorio? En el cielo no se puede entrar con restos de pecados porque se pasaría una vergüenza insoportable. Sin embargo, Dios nuestro Señor no quiso enviar a esas personas al infierno e inventa el purgatorio como modo de purificación previo al cielo para quienes mueren en gracia.
3. ¿Si hay purgatorio, no sobra el infierno? El pecado mortal causa una ruptura tan grande con Dios que impide el arrepentimiento después de la muerte. Al faltar el arrepentimiento no cabe el deseo de purificación imprescindible en el purgatorio.
4. ¿Qué sufrimientos hay en el purgatorio? Los sufrimientos del purgatorio son temporales y suelen agruparse en dos:
  • Pena de daño.- Es la más dolorosa. Consiste en la privación temporal de la visión de Dios.
  • Pena de sentido.- Con este nombre se reúnen diversos sufrimientos que también suelen expresarse mencionando un fuego especial (1 Cor 3, 15). Respecto a su grado de dolor se dice que la pena más grande de esta vida es inferior a la pena más pequeña del purgatorio; los dolores del purgatorio son de una intensidad superior a los de esta vida.
5. ¿Es conveniente rezar por los difuntos? Es importante rezar por las almas del purgatorio para conseguir que vayan pronto al cielo (2 Mac 12, 46). Ellas son las personas que más sufren, y nuestras oraciones son una gran obra de caridad. Además, nos lo agradecerán mucho pues es inmenso el favor que les hacemos. 6. ¿Cómo evitarse el purgatorio y entrar directamente al cielo? Algunos consejos que suelen darse son:
  • Evitar los pecados con firmeza, para no tener que purificarlos. Confesarse frecuentemente, fomentando el arrepentimiento y el dolor de los pecados para que la confesión sea más eficaz.
  • Llevar una vida sacrificada ofreciendo esos dolores a Dios como penitencia purificadora. Esto da mayor sentido al dolor.
  • Procurar ganar indulgencias. Sobre todo indulgencias plenarias. Pues cada indulgencia plenaria purifica el alma completamente.
  • Procurar acercar a otros a Dios. Dios nuestro Señor premia el apostolado con gracias abundantes que mejoran el alma.
7. ¿Cómo aparece el purgatorio en la Biblia? La palabra purgatorio no aparece en la Biblia. En cambio, sí está presente el concepto, la idea, de dos maneras:
a) Cuando en la Biblia se recomienda orar por los difuntos. Esta oración no tiene sentido si ya están en el cielo o en el infierno.
b) Cuando la Biblia menciona pecados que se perdonarán en la otra vida. Es decir habrá otra situación donde se perdonan pecados, y por tanto no es el infierno ni el cielo, que son estados eternos.
Veamos unos textos bíblicos:
  • 2 Mac 12, 46: "hizo el sacrificio expiatorio por los difuntos, para que fueran perdonados sus pecados".
  • Mt 12, 32: "al que hable contra el Espíritu Santo no se le perdonará ni en este mundo ni en el venidero".
  • 1 Cor 3, 15: "él se salvará, pero como a través del fuego".
8.¿Más información sobre el purgatorio? Los santos Padres de la antigüedad son unánimes en el tema del purgatorio y en su recomendación de rezar por los difuntos. En concreto, la costumbre de orar por ellos en la misa es antiquísima (al menos desde el s. II-III).
El catecismo de la iglesia católica habla del purgatorio en los nn 1030-1032, 1472.

LAS INDULGENCIAS

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  • A. Las indulgencias en general
  • B. Indulgencias plenarias.
  • C. Indulgencias parciales.
A. LAS INDULGENCIAS EN GENERAL 1. ¿Dónde situamos las indulgencias? Las indulgencias están relacionadas con la confesión, los pecados, la redención y la comunión de los santos.
2. ¿En qué estado queda un hombre al pecar? Una persona que comete un pecado adquiere obviamente la condición de pecador, se aleja del Señor y queda más inclinado al mal. Además, la justicia reclama una reparación, llamada también pena, expiación o penitencia.
3. ¿Cómo cambia la situación al confesarse? La confesión borra la culpa del pecado, -la condición actual de pecador-, y también perdona parte de la penitencia que debía realizarse, aunque queda en el alma una señal o cualidad de que ha sido pecador y debe repararlo. Esto que falta por expiar se purifica mediante los sufrimientos y buenas obras de esta vida, con las penas del purgatorio, y mediante las indulgencias.
4. ¿Qué son las indulgencias? Digamos dos definiciones:
  • Brevemente: indulgencia es la supresión de la pena debida por los pecados que la Iglesia otorga a quien realice determinadas acciones.
  • La indulgencia es la remisión ante Dios de la pena temporal por los pecados, ya perdonados en cuanto a la culpa, que un fiel dispuesto y cumpliendo determinadas condiciones consigue por mediación de la Iglesia, la cual, como administradora de la redención, distribuye y aplica con autoridad el tesoro de las satisfacciones de Cristo y de los santos. (cfr. Mt 16, 19).
5. ¿Las indulgencias pueden aplicarse a los difuntos? Las indulgencias siempre son aplicables o a sí mismos o a las almas de los difuntos, pero no son aplicables a otras personas vivas en la tierra. Algunas indulgencias sólo pueden aplicarse a los difuntos; por ejemplo, rezando por ellos en un cementerio se consigue una indulgencia parcial, que será plenaria si se hace los días 1 al 8 de noviembre (una cada día). 6. Tipos de indulgencias.- Las indulgencias se agrupan en dos clases:
  • Indulgencias plenarias: borran todo resto de pecado dejando el alma dispuesta para entrar inmediatamente en el cielo.
  • Indulgencias parciales: borran parte de la pena que los pecados cometidos reclaman.
B. INDULGENCIAS PLENARIAS 1. Condiciones para conseguir una indulgencia plenaria.- Esta indulgencia tiene un valor muy grande y requiere varias condiciones:
  • Los mismos requisitos que en las indulgencias parciales:
    . realizar la acción que la Iglesia premia con esta indulgencia.
    . estar en gracia de Dios antes de acabar la obra premiada.
    . tener intención al menos general de ganar la indulgencia.
  • Sólo se puede ganar una indulgencia plenaria cada día.
  • Tener la disposición interior de un desapego total del pecado, incluso venial.
  • Confesarse, al menos veinte días antes o después de realizar la acción premiada (sin olvidar que hay que estar en gracia de Dios antes de acabar la acción). Una misma confesión puede servir para ganar varias indulgencias plenarias.
  • Comulgar, en ese mismo periodo de tiempo. Se necesita una comunión para cada indulgencia plenaria.
  • Rezar por las intenciones del Papa un Padrenuestro y un Avemaría, u otras oraciones. Debe hacerse también en esos días. Se necesita una oración para cada indulgencia plenaria.
2. ¿Qué acciones están premiadas con indulgencia plenaria? Cualquier día se puede obtener una indulgencia plenaria en estos casos:
  • Adoración a la Eucaristía durante media hora.
  • Realización del Via Crucis recorriendo las catorce estaciones erigidas meditando la Pasión del Señor.
  • Rezo del santo rosario (5 misterios seguidos) en una iglesia, o en familia, o acompañado de otros.
  • Lectura o audición de la Sagrada escritura durante media hora.
3. Indulgencias plenarias en circunstancias especiales.- En determinadas ocasiones pueden ganarse indulgencias plenarias. Por ejemplo:
  • En el momento de la muerte a quien hubiere rezado algo durante su vida (es muy consolador). En este caso no se precisa la confesión, ni la comunión, ni la oración por el Papa; pero es necesario estar bien dispuesto: en gracia de Dios, rechazando cualquier pecado, y habiendo deseado alguna vez ganar esta indulgencia.
  • Rezar un padrenuestro y un credo en un santuario o basílica (se concede una vez al año por santuario; santuario es una iglesia con muchos peregrinos, aprobada como santuario por el Obispo correspondiente).
  • Recibir la bendición papal Urbi et Orbi (o escucharla por radio o televisión, en directo).
  • Realizar ejercicios espirituales de al menos tres días completos.
  • Asistir a una primera Comunión.
4. Indulgencias plenarias en fechas especiales.- Hay varios días al año donde se pueden conseguir indulgencias plenarias, con algunas condiciones. Por ejemplo:
  • 31 de diciembre: recitando solemnemente un "Te Deum" en una iglesia, dando gracias a Dios por los beneficios recibidos el último año.
  • 1 de enero: recitando solemnemente el "Veni Creator" en una iglesia.
  • Los viernes de Cuaresma: después de comulgar, rezando ante un crucifijo la oración "Miradme o mi amado y buen Jesús".
  • En los oficios de Semana Santa:
    . jueves santo: recitando el "Tantum ergo" durante la exposición que sigue a la Misa.
    . viernes santo: asistiendo a los oficios.
    . sábado santo: renovando las promesas bautismales en la Vigilia Pascual.
  • Pentecostés: recitando solemnemente el "Veni Creator" en una iglesia.
  • Corpus Christi: participando en la procesión eucarística (dentro o fuera de la iglesia).
  • 2 Agosto: rezando un padrenuestro y un credo en la catedral o parroquia.
5. Indulgencias plenarias particulares.- Muchas instituciones gozan de indulgencias en determinados días del año, coincidiendo normalmente con fechas o santos propios. Hay un caso especialmente interesante, pues quienes llevan el escapulario del Carmen se unen a la familia carmelita y pueden ganar indulgencia plenaria el día en que le imponen el escapulario y los siguientes días:
  • 16 de mayo (San Simón Stock).
  • 16 de julio (Virgen del Carmen).
    20 de julio (San Elías Profeta).
  • 1 de octubre (Santa Teresa de Lisieux).
    15 de octubre (Santa Teresa de Jesús).
  • 14 de noviembre (Todos los Santos Carmelitas).
  • 14 de diciembre (San Juan de la Cruz).
C. INDULGENCIAS PARCIALES 1. Condiciones para conseguir una indulgencia parcial.- Cada día pueden ganarse muchas indulgencias parciales, con cumplir sólo tres condiciones: estar en gracia de Dios, realizar las obras que la Iglesia premia con esa indulgencia, y tener intención al menos general de ganar la indulgencia.
2. ¿Qué premios aportan las indulgencias parciales? Las indulgencias parciales proporcionan una remisión de la pena del mismo valor que el otorgado por esa misma acción. Dicho de otro modo: en las indulgencias parciales, la Iglesia duplica el mérito de esas acciones.
3. Oraciones premiadas con indulgencia parcial.- Digamos unas cuantas (todas ellas deben rezarse piadosamente, como es lógico):
  • El Angelus, el Magnificat, la Salve, el Acordaos, las Letanías u otras oraciones marianas aprobadas. Lo mismo a san José o al propio ángel custodio. También con el Credo.
  • rezar con devoción filial por el Papa una oración aprobada.
  • rezar agradecido la oración por los benefactores.
  • rezar antes y después de comer una oración aprobada de súplica y de acción de gracias. Lo mismo al empezar y acabar el día o el trabajo.
  • visitar al Santísimo adorándolo; rezar una comunión espiritual; recitar una de las oraciones aprobadas de acción de gracias tras la Comunión (ej.: Alma de Cristo; Miradme o mi amado y buen Jesús).
  • hacer examen de conciencia con propósito de enmendarse; rezar el Yo Confieso u otro acto de contrición aprobado.
  • hacer la señal de la cruz diciendo En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
3. Otros ejemplos de indulgencias parciales.- Si falta algún requisito a una indulgencia plenaria, suele alcanzarse una indulgencia parcial. Además de esto, hay muchas acciones premiadas por la iglesia con indulgencia parcial. Digamos unas cuantas:
  • decir mentalmente una oración breve al trabajar o al soportar los sufrimientos de la vida.
  • dedicarse uno mismo o gastar bienes en servicio a los demás, por amor a Dios.
  • privarse libremente de algo grato y correcto, con espíritu de penitencia.
  • dar testimonio de la propia fe; trabajar en la enseñanza o trasmisión de la doctrina cristiana.
  • usar piadosamente un objeto de piedad bendecido (crucifijo, rosario, escapulario o medalla).
  • dedicar un tiempo a la oración.
  • asistir devotamente a cualquier predicación de la palabra de Dios.
  • asistir piadosamente a una novena pública (ej.: Inmaculada).
4.¿Es raro que no se haya mencionado la misa? Según la tradición, no se incluye la participación en la misa ni los sacramentos entre las indulgencias pues ya tienen en sí mismos una gran eficacia santificadora y de purificación. 5. ¿Dónde encontrar todas las indulgencias? Sobre las condiciones para ganar indulgencias hay un breve resumen en esta web del vaticano (en español). Las normas completas están en estos documentos, también del vaticano (un texto muy amplio en latín, con un resumen al final). También hay alguna información en el catecismo.