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19 de junio de 2007

Lavado de cerebro

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Fuente: ex-evangélicos ahora católicos

Si gedeon ustedes estan engañados y han sido sometidos a un lavado de cerebro brutal que ya nunca les permitirá reconocer que están en el error.

Creeme gedeon, yo no quiero aplastarte, siento afecto por ti y percibo que en tu interior algo te dice que las cosas no andan del todo bien contigo. Te digo lo que te digo y la forma en que te lo digo con el deseo de hacerte despertar aunque se que es imposible tu fuiste sometido a un lavado de cerebro profesional.

A ti te dijeron que si yo cargo un peso sobre mis hombros por ser maldiciente y pecador, eso denota que tu eres santo, te dijeron que si alguien te señala algun problema metas a Cristo por delante. Eso es un engaño muy poderoso del que nunca te podras librar.

Cristo actua, pero a ti te dijeron que actua en tu favor de la manera que tu quieras disponer. Si te dicen que usas mucho el yo yo simplemente contestas que ese yo yo te lo dio Jesus y con eso crees que haz dado la respuesta perfecta, pero solo es un autoengaño.

Cierto, Cristo permite ciertas cosas pero son para trabajar en ellas, si permitio que tu defecto sea el Yoismo "el yoyo" es para que trabajes contra ello, es para que te forjes combatiendiolo, no para que te justifiques ni te sientas privilegiado de Cristo.

Cristo se ha convertido en la principal arma del demonio pero el Cristo que te enseñan tus pastores o el chamuco no es el Cristo real. El Cristo real es el que inspira la renuncia la caridad el trabajo la abnegacion la santidad ¡¡ la honestidad consigo mismo¡¡¡. El Cristo que te justifica ese no existe ese es un invento demoniaco de tus pastores.

Fuiste sometido a un lavado de cerebro, te aseguro que ahora estas pensando con que citas biblicas me vas a replicar, eso es parte del lavado de cerebro, me vas replicar con la palabra de Dios ¿quien puede contra eso?

pero el asunto es que no contestas con la Palabra de Dios, pones citas que no vienen al caso pero a ti no te importa, tu estas condicionado a obedecer ese movimiento automatico, tienes un chip que ya te puso tu deminiaco pastor ¡¡¡contesta con Biblia y todo te ira bien no importa que no corresponda al tema¡¡

pero nomas te va bien en tu autoengaño, nadie de los que te lee puede pensar que haz dicho algo sensato.

Las sectas son el peor flagelo que padece la humanidad , ese es el accionar del anticristo.
Si nos preguntamos como actuara el anticristo ¿porque la gente lo va a seguir si es tan peligroso? ahi esta la respuesta, lavandoles el cerebro.

Podras decir : a los catolicos tambien les lava el cerebro el Papa, pues fijate que no, la enseñanza del Papa tiene dos mil años de edad la edad del cristianismo, y el anticristo ha iniciado su imperio hace solo 500 años con Lutero, y puedes ver por sus frutos si es no es obra del demonio, carecen de unidad que esa es la cualidad que debe mostrar una Iglesia, en un grupo de mil personas hay 15 sectas que se contradicen, eso solo puede ser obra del demonio.

Simplemente analiza esto, quien es mas sensato el que sigue a Cristo bajo la enseñanza de Pedro o el que lo sigue bajo la enseñanza de Lutero.

porque aceptan la incongruencia tan fatal de seguir a ese renegado contra la institucion de Cristo? simplemente porque les han lavado el cerebro, el demonio lo ha sabido hacer.................ahorita me van a saltar docenas de defensores de lutero, obedientes a lo que les metieron en la mollera.

Pero como lo haran? haciendo comparaciones ? Diciendo que Lutero no vendia Indulgencias?
Tu pastor te predicara con rabia ¡¡¡¡CLARO QUE DEBES HACER ESA COMPARACION¡¡¡ (otro ardid del lavado de cerebro)

pero nada en la doctrina cristiana indica que tu salvacion depende de los pecados ajenos y sin embargo es el mejor atractivo que brindan las sectas, yo nunca supe de tantos pecados de la Iglesia hasta que conoci las nominas de los miles de pecados que ha cometido en boca de los protestantes.

y esas nominas son su certificado de santidad esa es la peor locura que ha desarrollado la humanidad, pero el demonio es muy poderoso y seguira haciendoles creer que estan ustedes en la postura correcta, no importa que sean 26 mil sectas, no importa que se contradigan.
Porque solo conocen los pecados de la Iglesia y no conocen a sus santos? porque los santos les empañan su santidad, a ti solo te interesan mis pecados porque sabes que al no cometer tu tantos estas justificado.

Creeme que mi testamento final que ya comienzo a redactar va a llevar una clausula que diga ¡¡¡Satanas haz triunfado¡¡ porque no veo la mas leve señal de cambio, aqui Dios va a tener que tomar una medida como aquellas que tomó antaño, porque yo cuando esté frente a El, si le voy a preguntar ¿Señor porque estas permitiendo que el Meco te coma el mandado?

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ahi tienes a mad max otro producto del despiadado lavado de cerebro.
dice que la caridad no lo llevara al Cielo porque Cristo ya pago su boleto.
¿porque dice eso? porque leyendo la Biblia como su pastor le aconseja que la lea puede sacar esa conclusión.

Eso es lavado de cerebro demoniaco

18 de junio de 2007

Los Nicolaítas

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Acerca de los Nicolaítas, secta nombrada en el libro de Apocalipsis escrito por San Juan, convendría conocer lo siguiente:

Tomado de http://mercaba.org

Secta herética, pre-gnóstica, señalada en el Apocalipsis como activa en algunas Iglesias del Asia Menor: Pérgamo, Éfeso y Tiatira. No se sabe nada concreto sobre el nombre de la herejía y su fundador. Los Padres de la Iglesia que hablan de la secta (Ireneo, Tertuliano y otros) atribuyen su paternidad al diácono helenista Nicolás, que se menciona en Hch 6,5. Acusado de ser demasiado celoso de su mujer, para justificarse o humillarse, la habría llevado a la asamblea de los creyentes diciendo: "Puede casarse con ella quien la quiera, porque parachrésthai te sarki dei», expresión griega que significa: hay que abusar de la carne, o bien: hay que maltratar o despreciar la carne.

Esto, que quizás fue un acto de renuncia al estado conyugal, fue interpretado más bien como un principio de libertinaje: usar del propio cuerpo como uno quiera e incluso de la mujer de otro; en efecto, la fornicación y el adulterio deben considerarse como realidades de poca importancia. Esta hipótesis sobre la identidad del fundador de la secta, que no compartían ya Clemente de Alejandría ni otros Padres, no tiene ningún valor probatorio.
Una explicación distinta es la que ve en el nombre Nikólaos (en griego = vencedor o dominador del pueblo) la traducción griega del hebreo Bala'am (dominador del pueblo), del nombre del profeta-adivino que provocó, según algunas interpretaciones judías, la desviación moral y religiosa de Israel, que comió de los idolotitos y pecó de fornicación (Nm 25,1-9; 3l,~.16; Jos 13,22). En este sentido, nicolaíta sería sinónimo de persona que pervierte las costumbres morales y religiosas. El ambiente eclesial de la comunidad de Juan combate esta herejía por sus características peculiares: tendencia a la gnosis, falta de valores morales, libre desahogo de las pasiones, desórdenes sexuales, etc. Las cartas de Ap 2 (Ap 2, 6.14-15.20-24) presentan la herejía como un cúmulo de horrores y definen las doctrinas nicolaítas como profundidades de Satanás (Ap 2,24). A pesar de esta fuerte polémica, la herejía sobrevivió hasta finales del siglo II, cuando fue absorbida por la primitiva herejía gnóstica, la ofita, nombre que alude al culto de la serpiente (en griego ophis}.
Muchos siglos más tarde, durante la Edad Media y más adelante todavía, el término nicolaíta se usó para indicar a los que se oponían al celibato eclesiástico.
T . Stancati
BibI.: Nicolaítas, en ERC, y 809-810: E, Peretto, Nicolaítas, en DPAC, 11, 15345: Nicolaites, en DTC, 11, 499-506; EB, Y, 514-515.

17 de junio de 2007

La confesión de los pecados

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Tomado de: http://www.chniprodigos.org/articulos/200703a03.asp

A la mayoría de los que no son católicos les incomoda un poco la sola idea del Sacramento de la Confesión. A menudo exclaman "¡Pero nadie puede perdonar los pecados sino sólo Dios!" Piensan que esta práctica de la Iglesia Católica es, en el mejor de los casos, una perversa presunción y en el peor de los casos una grotesca blasfemia. Asi es que, los siguientes pensamientos tienen como finalidad ayudar a aclarar exactamente qué enseña la Iglesia y por qué lo enseña.

Comenzamos por el principio. Definitivamente, sólo Dios puede perdonar pecados. Punto. No hay vueltas que darle al asunto. El Catecismo de la Iglesia Católica lo confirma en el párrafo 1441 en el que leemos: "Sólo Dios perdona los pecados".

En segundo lugar: nuestro perdón depende completamente de la labor salvífica de Cristo en la Cruz. Es Su Preciosa Sangre la que nos limpia del pecado. Él pagó la deuda que nosotros no podríamos pagar (gracias a Dios). En tercer lugar: debemos identificar la verdadera cuestión subyacente -en otras palabras el camino mediante el cual Dios perdona nuestros pecados-. O sea ¿cómo y cuándo se usa la Sangre de Cristo en nuestras almas para que tenga lugar su purificación? ¿Recibimos perdón en el momento en que recitamos simplemente una "oración de arrepentimiento"? ¿o viene cuando caminamos al interior de una iglesia en respuesta a la llamada del altar? ¿O acaso ocurre cuando nos paramos de cabeza y citamos a Juan 3,16?

El punto es este: Dios pudo habernos ordenado algún procedimiento (o ninguno) en orden a obtener el perdón. La pregunta entonces es ésta: ¿qué medios escogió Dios para que la Sangre de Cristo sea útil a nuestras almas y como resultado nuestros pecados sean perdonados? Bueno, nosotros vemos en las Escrituras (y en la enseñanza constante de la Iglesia) que nuestro perdón y purificación original vienen a través del Sacramento del Bautismo. En el Bautismo, la Sangre de Cristo lava nuestras almas y nuestros pecados son perdonados (Por ejemplo Hechos 22,16, en donde San Pablo había dicho que "Y ahora, ¿qué esperas? Levántate, recibe el bautismo y lava tus pecados invocando su nombre"). Sin embargo, ¿qué sucede con los pecados serios cometidos después del bautismo? ¿Tenemos de bautizarnos de nuevo?

No precisamente. La Iglesia ha creído siempre y así lo ha enseñado que el Bautismo válido es un evento irrepetible. Siendo así el caso, la pregunta subsiste: ¿cómo es que somos perdonados de los pecados serios cometidos después del Bautismo? Primero, permítame hacer los siguientes comentarios aclaratorios. He utilizado el término pecado "serio", y éste requiere una explicación. Por supuesto, en un sentido, todo pecado es serio. Pero, la Iglesia Católica utiliza la designación "serio" para referirse a aquellos que son conocidos como pecados mortales o pecados graves. En otras palabras, pecados que causan una herida mortal al alma, que pone el alma, por decirlo así, en estado de gravedad... lo cual es algo serio. Mientras todo pecado es malo, no todo pecado mata a la vida de la gracia en el alma. Esta distinción es vista en 1 Juan 5,16-17 donde existe una distinción entre el pecado que provoca la muerte y el pecado que no la produce. Definición: no todo pecado tiene la misma gravedad.

Pecado que es libremente elegido y que es entendido como un asunto serio es llamado pecado "serio", "mortal" o "grave", que mata la vida de la gracia en el alma. Esos pecados deben ser purificados por un perdón para que uno pueda entrar al Cielo. Inicialmente todo tipo de pecado es perdonado en el Bautismo. Sin embargo, la pregunta que aún permanece es ésta: ¿Cómo son perdonados esta clase de pecados después del Bautismo? Es aquí donde el Sacramento de la Confesión aparece en escena (nota: este sacramento también es conocido como el Sacramento de la Penitencia y el Sacramento de la Reconciliación).

En el Sacramento de la Confesión es Dios quien perdona al pecador, pero lo hace a través del sacerdote (quien está actuando en el lugar de Cristo). Ahora, la pregunta es ésta: ¿Dónde encontramos apoyo para ésta práctica en las Escrituras? Para responder a esta pregunta, por favor considere lo siguiente: Marcos 2,1-12: En este pasaje de la Escritura, encontramos el relato familiar del paralítico que fue descendido desde el techo por sus amigos. Lo interesante de este pasaje es el hecho de que los judíos inicialmente protestaron contra Jesús cuando él perdonó los pecados de aquél hombre. Ellos dijeron: "Está blasfemando, ¿quién puede perdonar los pecados sino sólo Dios?" (versículo siete). Jesús respondió diciendo: "El Hijo del Hombre tiene poder en la tierra para perdonar los pecados" (versículo diez) .Y, como para validar lo que había dicho, Él procedió a curar al hombre. Ahora, Jesucristo -- Hijo de Dios e Hijo del Hombre -dijo que como "el Hijo del Hombre"- Él tenía autoridad en la tierra para perdonar los pecados. Jesucristo es verdadero Dios y verdadero hombre, pero es bajo la designación de "Hijo del Hombre" que Él perdonó los pecados del paralítico.

El punto al que estoy tratando de llegar es éste: Jesucristo -el Hijo del Hombre- subsecuentemente delegó la misma autoridad a otros hombres, especialmente elegidos. Esto se ve en Juan 20, 21-23. "Entonces Jesús les dijo otra vez 'la paz con vosotros: así como mi padre me ha enviado, así también os envío yo' . Y dicho ésto, sopló sobre ellos y les dijo: 'Recibid al Espíritu Santo: A quienes perdonéis los pecados les quedarán perdonados; y a quienes se los retengáis les quedarán retenidos'" (Biblia de Jerusalén) He escuchado muchos intentos de racionalizar el significado aparente de estos versículos, pero invariablemente todas ellas terminan vaciando las palabras de su significado esencial. Si las palabras significan algo, vemos a Nuestro Señor delegando a hombres especialmente seleccionados (en este caso los apóstoles, y por correspondencia, sus sucesores) la autoridad para perdonar los pecados en el nombre de Jesús. Y esto es exactamente lo que la Iglesia Católica enseña.

En el párrafo 1441 del Catecismo (párrafo citado al inicio de este ensayo), leemos: "Sólo Dios perdona los pecados. Porque Jesús es el Hijo de Dios, dice de sí mismo: 'El Hijo del hombre tiene poder de perdonar los pecados en la tierra' y ejerce ese poder divino: 'Tus pecados están perdonados'. Más aún, en virtud de su autoridad divina, Jesús confiere este poder a los hombres para que lo ejerzan en su nombre". Así que, es Dios quien perdona los pecados, usando en el Sacrificio de Cristo en la Cruz, por medio del Bautismo (en nuestro perdón inicial cuando nacemos de nuevo a la familia de Dios) y el Sacramento de la Confesión (para los pecados serios cometidos después del Bautismo).

Esto ha sido enseñado y practicado por la Iglesia desde el principio y es atestiguado por las Escrituras como demuestran las citas de arriba. Y todo esto está relacionado con en el tremendo misterio de la Encarnación y el correspondiente misterio de la Iglesia. En otras palabras, en nuestra Bendita Encarnación del Señor (cuando Él toma para sí mismo una naturaleza humana santificada para rescatarnos), Él, en efecto, hizo la más simple de las acciones humanas y santificó la más común de las sustancias materiales.

Por treinta y tres años Él caminó esta tierra haciendo cosas que cualquiera realiza: comer, trabajar, dormir, conversar, reír, etc. En todas esas cosas Él fue Dios -Dios en la Carne- quien estaba actuando, de tal modo haciendo todas esas acciones santas. En otras palabras, la máxima bendición que se haya concedido a la Creación es la Encarnación, para que, por medio de ésta, Dios mostrara su complacencia en el universo material. En primer lugar, Dios no sólo se complació en crearlo, sino que se ha complacido de participar en él asumiendo para Sí mismo la naturaleza humana. Ahora, la Iglesia -como el Cuerpo Místico de Cristo- es, en efecto, una extensión de la Encarnación a través del tiempo y del espacio.

Cuando nosotros -como miembros de la Iglesia de Cristo- tocamos, confortamos, alimentamos o curamos, es -en realidad- Cristo quien está haciendo esas cosas en nosotros (para eso somos Su Cuerpo). En ninguna parte es este misterio realizado más profundamente que en la administración de los Sacramentos. Los Sacramentos, como canales de gracia especialmente ordenados por Dios, utilizan el universo material para hacernos llegar "mercancías" espirituales. (gracias de Dios), Y, como extensiones de la Encarnación de Cristo, se observa que Cristo es el principal administrador detrás de cada Sacramento. Es Él quien bautiza. Él es quien nos da el Sagrado Cuerpo y la Preciosa Sangre en la Eucaristía. Él es quien une a un hombre y una mujer en Santo Matrimonio. Y Él es quien perdona nuestros pecados en el Sacramento de la Confesión. Pero, notemos algo importante: en todos estos Sacramentos nuestro Señor utiliza un agente humano. Por esto nuestro Señor le dijo a los Apóstoles, "Como el Padre Me ha enviado, así también os envío Yo" (Juan 20, 21).

Podemos especular interminablemente sobre por qué Dios ha escogido extendernos la Salvación por este camino (por medio de los Sacramentos). Y esta especulación puede producir su fruto, el fruto de una comprensión más profunda. Sin embargo, baste por ahora decir que las Escrituras y la enseñanza constante de la Iglesia (desde el principio) atestiguan que nuestro Señor, por su divina autoridad, ha ordenado una "economía" Sacramental de Salvación. De modo que, en el Sacramento de la Confesión, nosotros gozamos la misma increíble bendición que el paralítico en Marcos 2, 1-12 disfrutó: Nosotros escuchamos la voz de Cristo a través de su sacerdote decirnos: "Tus pecados te son perdonados...levántate toma tu camilla y anda".