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23 de mayo de 2013

DAR TODO LO QUE TENEMOS




El Padre Damián DeVeuster entregó completamente su vida al servicio de los leprosos, en la isla de Molokai. Los alimentó, les construyó casas, les enseñó, les aconsejó y les fabricó ataúdes cuando morían.
      Después de doce años de entrega total, subió al altar, como todos los domingos, un día de Junio de 1885, para celebrar la misa de los leprosos. Al comenzar la homilía en lugar de decir, como siempre: “Mis queridos hermanos”, comenzó así: “Nosotros, los leprosos…”
      Fue su manera de informarles de que él iba a compartir totalmente con ellos su aflicción. Vivió cuatro años más, trabajando por ellos y defendiendo sus derechos ante el gobierno, hasta que le llegó la hora de la muerte. Su incondicional solidaridad con el “desecho" de la sociedad, constituyó un formidable ejemplo para todo el mundo.


                                         Del médico no tienen necesidad los sanos,
                                         sino los enfermos.    
                                                                                        Lucas 5, 31
                        

Fuente: En casa con Dios. Hedwig Lewis, S.J.

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