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20 de mayo de 2013

CONFESARLE EN PÚBLICO




Siendo Nicolás Ceaucescu dictador en Rumanía, cuentan las historias que en, cierta ocasión salió por las calles “de incognito” para enterarse de que pensaba la gente de él.

            -¿Qué opina usted de Ceaucescu? –Le preguntó a un hombre en un bar.

El hombre miró en torno y le susurró al oído:

-          No se lo puedo decir aquí.

Salieron afuera, y el presidente volvió a hacerle la misma pregunta, pero el hombre tampoco se sentía allí seguro. Entonces montaron en un taxi, y al hacerle la misma pregunta, el hombre hizo un gesto señalando al conductor. Por fin, después de un gran trayecto, salieron del taxi en un lugar en campo abierto.

-          Vamos a ver ahora – le dijo el presidente-, ¿Qué opina usted de Ceaucescu?
El hombre se acercó al oído del presidente y le dijo con voz baja:

-          Me gusta

Lo que escucháis al oído
pregonadlo desde las azoteas.
                                   Mateo 10,27



Fuente: En casa con Dios. Hedwig Lewis, S.J.

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