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21 de marzo de 2011

¿Falta de sacerdotes?

6 comentarios:
Ayer fue el día del Seminario.

Los sacerdotes se hacen mayores y faltan nuevos sacerdotes que tomen el relevo. Puede ocurrir en un futuro no muy lejano, que haya dificultad para atender Parroquias, pero principalmente para celebrar Sacramentos, Eucaristía, Reconciliación...

Es un problema de nuestro tiempo.

Tal vez en cierto modo sea bueno que esto suceda. Así muchos cristianos DESPERTARAN cuando vean el problema estallar delante.

Tal vez esto, haga DESPERTAR la conciencia de que la IGLESIA no son sólo los curas y las monjas, sino que SOMOS TODOS LOS BAUTIZADOS.

Tal vez la apostasía final está cerca, y la venida gloriosa de Cristo también.

Sea lo que sea, estoy seguro de mi fe, y seguro de mi Dios. El permite, y saca bienes de los males.

24 de abril de 2008

Enlace interesante sobre vocaciones

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http://www.churchforum.org/info/Vocacion/la_vocacion_evc.htm

LAS VOCACIONES EN LA IGLESIA

2 comentarios:
La vocación no es un privilegio de pocos. Es un derecho de todos. El mayor pecado es traicionar o vender la propia vocación, es lo mismo que traicionar a Dios. Es fracasar en la misión que Él te confió.

La felicidad personal y la realización auténtica están escondidas en la vocación personal… Ser feliz consiste en responder a la llamada de Dios.

La vocación personal condiciona la elección del estado de vida. No se va al matrimonio porque eso es lo normal, porque así lo hacen todos. Ni uno se hace sacerdote porque le gusta. Uno se hace sacerdote o se casa porque ésta es la mejor manera de realizar la propia misión.

La vocación condiciona también la elección de profesión: no escojo tal carrera o tal profesión porque me dará mucho dinero, porque me proporcionará mucho bienestar o mucha seguridad o mucha fama. La pregunta fundamental que uno tiene que hacerse no es ¿qué carrera o qué profesión escogeré? La pregunta buena es ésta: ¿Cuál es mi vocación? Y después esta otra: ¿Qué carrera, qué estudios, que trabajo van mejor con mi vocación?

Vocación del laico

Santificando los vínculos humanos y, en primer lugar, los familiares donde tienen origen las relaciones sociales; sometiéndose a las leyes de su patria. Trabajando como pastor y agricultor, como albañil, herrero y carpintero, pero siempre por amor al Padre y a sus hermanos, Jesús es la realización perfecta de la vocación del LAICO cristiano: Dios llama a éste a participar en la obra de la creación, a liberarla del influjo del pecado ordenando las realidades cotidianas según su plan eterno; a santificarse contribuyendo a la salvación del mundo desde adentro, a modo de sal y levadura, en el matrimonio o en el celibato, en la familia, la profesión y en las diversas actividades sociales.

Vocación al Matrimonio

Es, fundamentalmente, descubrir y desarrollar mi persona, la persona de mi pareja y nuestra relación de mutua pertenencia. A través de nuestra llamada recíproca de ser el uno del otro, Dios nos comunica el plan que tiene para nosotros. Lo vamos comprendiendo a medida que lo realizamos (y viceversa). Comprendemos que nuestro encuentro no fue fruto del acaso, sino de Su voluntad; que ninguno de los dos existió nunca sólo en su mente, puesto que nos hizo el uno para el otro. Sólo amándonos como Él nos ama podemos realizarnos a su imagen y llegar a ser uno como Él.


En esta comunión de amor que es siempre fecunda y dadora de vida (aunque no pudiéramos engendrar biológicamente) está nuestra vocación y nuestro destino: toda nuestra felicidad en el tiempo y en la eternidad. Realizar mi vocación al matrimonio, es "madurar" física y psicológicamente, social y espiritualmente; crecer constantemente primero como persona, y luego como pareja y familia.

Vocación Religiosa

Jesús es la realización plena de la vocación religiosa cuando deja su hogar y su profesión para consagrarse totalmente a la causa del Reino de Dios; cuando renuncia al matrimonio para vivir en comunidad con sus discípulos, una vida de total desprendimiento hecha don y servicio hasta el sacrificio supremo; cuando anuncia así, en pobreza, castidad y obediencia, el Amor infinito del Padre para destronar los ídolos y restaurar su soberanía en este mundo.

Esta vocación es la llamada a "dejarlo todo" para seguir a Cristo "a tiempo completo" en una comunidad de hermanos que muestre a todos, con el mismo testimonio de vida pobre, obediente y casta, que Su "Buena Noticia" es verdadera y Su proyecto realizable; que ya en este mundo podemos comenzar a ser familia de Dios, como Dios es familia, con su mismo amor.


Vocación Sacerdotal

La vocación sacerdotal es una llamada de Dios y no una iniciativa de los hombres, necesita de la respuesta permanente en un diálogo de aceptación, en un crecer constantemente, con las crisis y éxitos propios de todo crecer humano.

Jesucristo sigue llamando y enviando a algunos hombres para seguirle de una manera más radical y hacerles "pescadores de hombres" (Mt. 4,19). Continúa repitiendo a través de la Iglesia,

"Como el Padre me envió, así los envío yo a vosotros".
El sacerdote es enviado por Jesucristo y no es elegido por el pueblo. Su sacerdocio es una misión y un servicio que le lleva a realizar la voluntad de quien le envía y no hacer su propia voluntad; es dar la vida por las ovejas, como el Buen Pastor, completando en su propio cuerpo lo que falta de los sufrimientos de Cristo por la Iglesia, ofreciéndose voluntariamente.


Como Cristo deberá decir "He aquí Padre que he venido para hacer tu voluntad" (Heb. 10,7).
El sacerdote es un enviado al servicio del reino de Dios y en colaboración con la Iglesia entera. Es colaborador del Obispo de quien su misión es imposible separar. La misión sacerdotal cumple la triple tarea de ser profeta, sacerdote y pastor. El ministerio sacerdotal es ministerio de la Palabra y de los Sacramentos y de conducción del pueblo cristiano. La Eucaristía es el eje y el centro de todo su ministerio.

El sacerdote, servidor de la fe y testigo del amor de Cristo entre los hombres, como lo expresa Juan Pablo II, está al servicio de las comunidades cristianas.

El profeta, el sacerdote y el pastor se encuentran encarnados en hombres concretos que deberán realizar esta triple misión en forma armoniosa y complementaria a todo el servicio de la Evangelización, la gran prioridad de la Iglesia. Evangelizar para el sacerdote, significa entregar la Palabra de Dios, la Eucaristía, el perdón de los pecados, en una línea pastoral que forma personas y comunidades al servicio del Pueblo de Dios. Vive su consagración de una forma exclusiva por medio del Celibato, el cual le garantiza tener un corazón indiviso, sólo para Dios. Se une a Él por medio de la oración continua, y se acoge a la Madre de Dios para que le ayude en la vivencia de su vocación.

Ser sacerdote no es una profesión que se realiza por horas o por turnos. Es una vocación recibida por Dios que exige la vida enteramente entregada al servicio sacerdotal.

Podemos cambiar el mundo

Si tengo un granito de fe en la Palabra del Señor y el valor de responderle sea cual fuere su llamada, puedo cambiar el mundo en que vivo y tener un papel muy importante en la realización del plan divino.

Mi esfuerzo por pequeño que parezca, puede provocar un cambio de proporciones incalculables,
así como una sola piedra, arrojada a un estanque, pone en movimiento toda su agua.

http://www.mercaba.org/ARTICULOS/V/vocacion_la_02.htm

LA VOCACIÓN

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¿Qué es la Vocación?

La vocación significa "llamada". Es un diálogo de amor entre dos personas, Dios quien es el que llama y el hombre quien es el llamado, éstos son los términos de una vocación personal: El autor de la llamada y el sujeto llamado. No podría existir ningún llamado de no existir alguien que llama.

Cuando nace un hombre entra en el mundo una potencial riqueza. Dios es fiel y justo. Llama a todos a vivir su especial vocación; a cada uno asigna un papel en la historia de salvación del mundo y asigna los medios necesarios para realizarlo. Pero su poder gobierna el mundo según la ley de la variedad. No se repite jamás. Dios enriquece a cada uno de los llamados con precisa, exclusiva, absoluta y nueva identidad, trazando en cada caso un camino único e irrepetible.


El amor de Dios llama, elige, forma, consagra, envía. En estas palabras se inscribe el camino de la vocación del hombre.
Cualquiera que ella sea. Llama con misteriosa solicitud, elige con criterio incensurable, forma con intervención directa, consagra por medio del Espíritu Santo, envía a anunciar el Evangelio.

Dios tiene un plan para cada uno de nosotros. Cada ser humano es único e irrepetible. Cada persona ha sido creada para dar un aporte a la historia y es tarea de cada persona descubrir qué es lo que Dios ha puesto en ella para darlo a los demás.

Todos los hombres estamos llamados a la SANTIDAD... "Sean perfectos como el Padre es perfecto..." La vocación a la santidad no es un monopolio exclusivo de los sacerdotes o religiosos sino de todos los cristianos.

La vocación es un don de Dios, una llamada en nuestra vida, pero también es una tarea que debemos realizar. Si queremos ser fieles a la voluntad del Señor.

Lo esencial de una vocación cristiana está en el seguimiento de Jesús, la diferencia está en la radicalidad del seguimiento. Lo importante está en la respuesta que damos a la invitación que Él nos hace. Podemos decir "SÍ" o rechazarle. Para seguir a Jesús tenemos antes que encontrarnos con Él. Encontrarlo como persona viva, Él que con su vida nos invita a seguirle. Siguiendo a Cristo nos convertiremos en signos de la presencia de Dios.

ORACIÓN
Estoy hecho un lío, Señor; miro la vida y no encuentro en ella mi sitio. Me preguntan qué voy a hacer mañana…… y no tengo más respuesta que decir "lo pensaré…" Me encuentro desorientado…. Sé que tengo que decidirme, buscar el camino que tú me has preparado, pero me cuesta y hasta tengo miedo. Señor, que pueda comprender con acierto, cuál es ese camino que me pides, y que sea capaz de recorrerlo con valentía. Háblame, Señor, que yo te escucho.


http://www.mercaba.org/ARTICULOS/V/vocacion_la_02.htm

Pero... yo nunca me he visto como sacerdote

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Jorge pregunta:

Padre Ricardo,

Tengo 20 años y estudio leyes. Desde niño he convivido con sacerdotes en la escuela y siendo una gran admiración por ellos. Incluso he conocido su vida en sus seminarios y aunque han sido los días más felices de mi vida, no me veo como sacerdote.

Este año fui a misiones y creo que podría dedicarme a esto durante toda mi vida, de lo bien que me he sentido. Pero, nuevamente, nunca me he visto como sacerdote.

A pesar de todo, una y otra vez se me presenta el deseo de hacer con mi vida algo hermoso para Dios. Tengo una necesidad de arriesgar mi vida por algo que valga la pena de cara a la vida eterna... no quiero ser un simple empleado más que sólo espera jubilarse para que otro le sustituya, a ver si tuvo mejor suerte.

Querido Jorge,

Gracias por tu pregunta. No cabe duda de que Dios ha ido cuidando tu alma a lo largo de tu vida y que ahora su presencia se hace más intensa, sobre todo en ese deseo de gastar tu vida en algo que realmente merezca la pena.

Por tu pregunta, me da la impresión de que eres un joven normal y que, como tal, sientes un atractivo por la vida matrimonial, por fundar una familia, tener un trabajo digno, etc. Pero al mismo tiempo, deseas trascender, dejar una huella en la historia y te parece que en la vida profesional te quedarás siendo una estadística mas, sin impactar profundamente la vida de otras personas. ¿Qué hacer ante este panorama?

Ese atractivo que sientes por las misiones, por el apostolado, por la vida apostólica quizás sea un indicio de que Dios te está llamando a una vida de mayor entrega. Puede ser como sacerdote, pero repetidamente mencionas que no te ves como sacerdote... Pero, ¿qué tal como laico consagrado?

Un seglar o laico consagrado no deja el mundo pero no es del mundo, vive inmerso al mundo, trabaja como cualquier seglar, pero utiliza toda su creatividad e inventiva para misionar el mundo del trabajo, de la política, de la economía, de las obras caritativas. Se consagra a Dios y al servicio de la Iglesia y sus hermanos en cuerpo y alma, haciendo presente la caridad de Dios, sin limitarla a una familia.

Puede ser, también, Jorge, que Dios sí te quiera llamar al sacerdocio... tú nunca te has visto así, pero quizás Él quiere que lo consideres.

Vive con serenidad este período, incrementa tu contacto con María y con Cristo eucaristía, y, también, medita en algún libro que te pueda ayudar. Te recomiendo mucho el del P. Anthony Bannon, "Pedro junto al mar" que puedes descargar de este sitio de internet.


http://www.vocacion.org/content-fe8.htm

¿A qué edad se puede recibir la vocación?

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Joel pregunta:

Tengo 13 años y me gusta ayudar a los pobres y necesitados. También me gusta rezar (aunque a veces me aburro un poco si la misa es muy larga) y trato de vivir bien con Dios (cuando tengo alguna caída me confieso rápido). Hace poco un amigo de mi edad me dijo que está viendo cuál es su vocación. ¿A qué edad se puede descubrir la propia vocación?
Estimado Joel,

Dios tiene un plan para cada persona y lo tiene desde toda la eternidad. Él, antes de la creación del mundo, pensó en ti para confiarte una misión magnífica, para invitarte a seguirlo y ser santo (es decir, amigo de Jesús) y así ser feliz.

Por lo tanto, la vocación la tenemos desde el momento de la concepción... pero es sólo a través de nuestras vivencias que vamos descubriéndola, o tomando conciencia de ella. Es como un regalo: te lo dan envuelto en un papel, con un lazo, etc. y poco a poco vas abriéndolo y descubriendo qué tiene dentro.

Por ello, la vocación no tiene edad. Hay quienes la descubren desde niños y hay otros que la descbren en la unviersidad, y otros mucho más tarde. Lo importante es no distraerse demasiado y poner los medios (oración, dirección espiritual, cercanía a los sacramentos) para ver qué quiere el Señor para ti. Hay quien abre el regalo de pequeño y otros que nunca se animan a abrirlo...

También es verdad que Dios suele "esperar" a que el que tiene una vocación a una vida de consagración o sacerdotal sea lo suficientemente maduro para poder recibir este regalo. Por lo demás, también pasa con quien está llamado al matrimonio... Lo hace para que quien descubre el tesoro en el campo, pueda ir venderlo todo y quedarse con el campo.

Espero que esto te aclare. Ojalá que tú también, como tu amigo, le hagas la pregunta más importante a Cristo: "Señor, ¿qué quiéres que yo haga"?

http://www.vocacion.org/content-fis.htm

¿Si se me ocurrió que podía ser sacerdote, tengo que serlo?

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Rafa pregunta:

Padre,

Hace unos días se me cruzó por la mente que a lo mejor yo podía ser sacerdote. Pero me dio mucho miedo, angustia y desde entonces ando inquieto. No es que no quiera, pero realmente no veo que sea mi vocación. Ando muy confundido. ¿Tengo vocación?

Querido Rafa,

Es normal que a un joven (supongo que eres más bien joven) se le "ocurran" las diversas opciones que le presenta la vida. Nada más normal... y entre las opciones para alguien normal está el sacerdocio.

Ahora bien, yo te invitaría a que distinguieras entre una "ocurrencia" y algo que podría ser un verdadero llamado de Dios. El hecho que te inquiete y te cause angustia, puede ser una señal de que es sólo eso, una ocurrencia. Lo mejor es que busques orar un poco más, y acercarte más a Cristo, para que encuentres nuevamente la paz de tu alma.

No te angusties por el futuro, vive el momento presente haciendo lo que Dios te pide como estudiante o trabajando, como hijo, hermano, etc. Recuerda que Él no tiene designios de aflicción sino de paz y sólo quire hacerte feliz.

Si esta "ocurrencia" continuara, y estuviera acompañada de serenidad (aunque pueda haber luchas o resistencias por lo que puede implicar una vocación de cambio de los propios planes), convendría que buscaras el consejo de tu director espiritual para discernir de donde viene esta idea. Pero una "idea" así, no significa necesariamente que Dios quiere que seas sacerdote... pero sí que seas un joven auténtico, que aspira a ser santo, abierto siempre a hacer lo que diga más amor a Cristo y salve más almas.

Te encomiendo,


http://www.vocacion.org/content-ftr.htm