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12 de julio de 2019

COMO CORDERO EN MEDIO DE LOBOS

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DEL BLOG DEL APOSTOLADO DE LA ORACIÓN:

  El evangelio continúa el encargo de Jesús a sus apóstoles, recién elegidos. (Mt.10,16-23).
          Mirad que os envío como corderos en medio de lobos; por eso, sed sagaces como serpientes y sencillos como palomas. Pero no os fiéis de la gente. Es un párrafo que encierra mucha enjundia. Jesús enviaba a sus apóstoles a Palestina, en medio del mundo judío, y con los fariseos de mentores del pueblo. Por tanto iban aquellos sencillos hombres a encontrarse con un ambiente hostil, ni más ni menos que el que se había encontrado el mismo Jesús. Lo más probable era que el pueblo sencillo sí los iba a recibir, pero se iba a encontrar con la oposición de los dirigentes y fanáticos. Iban, en efecto, como corderos en medio de lobos. Eso les había de suponer la doble actitud de sospecha y de donación de sus mismas personas. Sagaces como serpientes, que siempre buscan salvar la  cabeza, y al mismo tiempo, sencillos para dar a conocer el mensaje de Cristo, el Reino de Dios. Pero sin fiarse demasiado. Bien lo comprobó el propio Jesús en su Pasión: todas aquellas muchedumbres que se apretujaban para oírle y para recibir los beneficios de Jesús, no aparecieron en ningún momento en el proceso del dolor y de muerte. Había que hacer el bien a fondo perdido, sin fiarse del todo, y dándolo todo.
          A mí me gusta volver estas situaciones hacia la realidad actual, en la que tenemos que desenvolvernos nosotros y ser en el mundo de hoy apóstoles y testigos. Y bien sabemos lo que da el mundo actual y la postura de ese mundo ante la fe y ante el mundo religioso. Y con todo, el apóstol de hoy, las vocaciones de hoy, han de contar con que salen a ese mundo, y que salencomo corderos en medio de lobos, con toda el alma para trasmitir las riquezas del reino, y con mil prudencias sin fiarse de las gentes. Todo un ejercicio superior. Allí, los apóstoles de Jesús. Ahora, en el apostolado diario y el testimonio diario.
          ¿Por qué no fiarse? –Porque os entregarán a los tribunales, os azotaran en las sinagogas y os harán comparecer ante gobernadores y reyes por mi causa. Así daréis testimonio ante ellos y ante los gentiles. En los apóstoles, de una manera que diríamos “al pie de la letra”. En el momento actual con la persecución en unos casos, el ignorar al apóstol, la burla, el ataque más o menos solapado, y ese conjunto de actuaciones tan conocidas en los medios de comunicación, que airean cualquier problema referente a la Iglesia.
          Pero no os preocupéis de lo que vais a decir o de cómo lo diréis: en su momento se os sugerirá lo que tenéis que decir. No seréis vosotros los que habléis. El Espíritu de vuestro Padre hablará por vosotros. Otro gran principio de vida para aquellos apóstoles y para todo el que se manifieste como seguidor de Cristo. Ejemplos claros existen en la vida de los Santos. Y no extraños en gentes sencillas que siguen viviendo su fe a rajatabla. Y no tienen muchas veces otros conocimientos, pero se enciende la luz cuando toca dar testimonio: no hablan ellos; habla por su boca el Espíritu Santo, que sugiere la palabra oportuna o el silencio oportuno, según los casos: sagaces y prudentes.
          El hermano entregará al hermano para que los maten; los padres a los hijos; se rebelarán los hijos contra sus padres.Lo que dan de sí las persecuciones, y de lo que dan inmenso testimonio las iglesias de África, tan perseguidas por sus mismos hermanos. O lo que ya vemos en nuestro mundo “civilizado” que ocurre en la relación de padres e hijos. ¡Es que el evangelio no es un libro muerto! Refleja la vida de toda la Iglesia, trascendiendo tiempos y fronteras, y siendo igual de vivo y útil para animar y exhortar en los tiempos actuales.
          Todos os odiarán por mi nombre; el que persevere hasta el final, tendrá la salud. Cuando os persigan en una ciudad. Huid a otra. Creedme: no terminaréis con las ciudades de Israel, antes que vuelva el Hijo del hombre.


MI EXPERIENCIA

Me viene como anillo al dedo, puesto que desde muy joven sentí una vocación apostólica. Ciertamente, Dios, que escribe derecho sobre mis renglones torcidos, se las arregla para que desde mi situación de hombre casado sin hijos que criar ni educar, viviera mis vocaciones.

Muchas son las veces que he experimentado estar viviendo entre lobos en mi tarea apostólica. Sin llegar a ser perseguido al modo de "ellos", si lo he sido en el modo de hoy. A alguno le hubiera parecido bien "entregarme a los tribunales" cuando he sido numerosas veces directamente insultado y vilipendiado por causa de mi fe y por causa de la tarea que desempeñaba.

Nunca fui "azotado en la sinagoga", pero si recibí numerosos azotes verbales y de otro tipo. El azote de la indiferencia, el de la burla, el del menosprecio a mis capacidades y mis dones, el ninguneo, el de la subestima por razón de mi edad, y cuando no fue por la edad porque uno va cumpliendo años, lo es por otras cosas. También recibí a menudo el azote de la soledad apostólica, y el de la falta de apoyo, hasta el punto de quedar como aislado y sentir la tentación de abandonar y dedicarme a otra cosa, lejos de la ingratitud y los azotes.

También he recibido todo eso dentro de la misma familia. Gracias a Dios, tengo una buena mujer que me apoya. Dios tuvo ciertamente misericordia de mi, pecador.

Esta es mi fe.

15 de octubre de 2016

"No temáis a los que matan el cuerpo"

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"No temáis a los que matan el cuerpo", es decir, no temáis a los seres humanos malos y perversos que buscan hacer mal al prójimo, llegando incluso al pecado del asesinato. Según San Mateo estos no tienen ningún poder para matar el alma. ¿Quién lo tendrá?

¿Quién es el dueño de la vida? Dios. 
¿Quién decide el final de nuestra vida? 
¿Es una consecuencia de la naturaleza en el caso de muerte natural?. ¿Una consecuencia de un error o una cadena de errores en el caso de una muerte accidental? ¿Una consecuencia de nuestros malos cuidados a la salud, en el caso de ciertas enfermedades? ¿O del desgaste natural de nuestro organismo en el caso de otras enfermedades? ¿Un triunfo de Satanás en el caso de muertes por asesinatos, suicidios, abortos...?

A la muerte en si no hay que temerla, no es la última palabra.

Y dice la Biblia:
5 Pero os enseñaré a quién debéis temer: Temed a aquel que después de haber quitado la vida, tiene poder de echar en el infierno; sí, os digo, a éste temed.

6 ¿No se venden cinco pajarillos por dos cuartos? Con todo, ni uno de ellos está olvidado delante de Dios.

7 Pues aun los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temáis, pues; más valéis vosotros que muchos pajarillos.

Es decir, dos cosas:
Primero, Dios tiene el poder de dar o quitar. Por su Palabra el mundo fue creado y existe.

Cuando alguien muere, se suele decir: "Lo llamó Dios". "Llegó su hora". Cristo mismo hablaba de "la hora" que sólo el Padre conoce. El fin del mundo no lo sabe nadie sólo el Padre Dios.

Segundo: Dios no se olvida de nadie, muera como muera, viva como viva, de todos se preocupa Dios. "Todos los cabellos están contados" (Dios lo sabe todo).


San Mateo dice:

28 Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno.

Es decir, alguien (persona), tiene el poder (autoridad) de matar el cuerpo y el alma y sabemos que existe un castigo final que se llama infierno, y que Satanás es el jefe de ese infierno.

¿Cómo el cuerpo y el alma mueren en el infierno? Cuando una persona muere aquí, muere su cuerpo aquí, pero habrá una resurrección al final, y un juicio y a eso es a lo que hay que temer, porque es ahí donde el cuerpo y el alma pueden morir en el infierno.

A satanás no hay que temerle si una persona está viviendo en Cristo, porque haga lo que haga y pase lo que pase, Dios lo cuida y el descansa en Dios.

Se teme a Dios como juez, en el caso de que la vida no está centrada en Cristo, porque Dios es misericordia, pero también es justicia y vendrá como juez justo en el último día.
El temor y temblor con el que debemos cuidar nuestra salvación según San Pablo.

¿Que Dios tiene mucha paciencia? Si
¿Que Dios es bueno? Si
Pero Dios también se enfada, porque es padre y quiere que todos sus hijos se salven.

Cierto temor te mantiene alerta. Cristo lo tuvo en Getsemaní y oró.

Cierto es que Dios nos pide que tengamos fe en Él y no tengamos un temor de espanto o susto (No temáis). Sólo un temor reverencial que nos mantiene alerta.

Dios misericordioso ten piedad de nosotros. Gracias por tu bondad con nosotros. Perdónanos.

23 de enero de 2014

MILAGROS EN LA CÁRCEL - P. Angel García

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El padre Angel García me remite desde Perú estas buenas noticias, que comparto con todos los visitantes del blog y el mundo entero.
------------------ MILAGROS  EN LA CARCEL


Atrás quedó el año 2013 con sus logros, fracasos, alegrías, penas, éxitos y hasta milagros en la Pastoral Penitenciaria del Penal Ancón II de Lima.

Y comencemos ahora  el año 2014 hablando de milagros….Ciertamente para mi como Capellán ha habido varios milagros: Milagro del cambio de los corazones de los internos e internas, milagros de los enfermos de la clínica que se han curado,  milagro del gran aumento de los agentes pastorales, el milagro de la solidaridad de Gisela Valcárcel,  el milagro del agua y otros milagros que seguidamente paso a contarles.

15 de enero de 2014

El Bautismo del Señor - padre Angel García

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Recibido en mi correo, del padre Angel García. Emitido en Radio Santa Rosa




Sólo no estoy de acuerdo con una expresión dicha por el sacerdote Angel García. Cuando dice "Nuestro bautismo no es tanto para lavar los pecados sino para recrear..."

Tengo que decir a este respecto que ese es un concepto del bautismo que no se corresponde con la doctrina católica. Según el catecismo, el Bautismo es un Sacramento por medio del cual se perdonan los pecados.

ARTÍCULO 1
EL SACRAMENTO DEL BAUTISMO
1213 El santo Bautismo es el fundamento de toda la vida cristiana, el pórtico de la vida en el espíritu ("vitae spiritualis ianua") y la puerta que abre el acceso a los otros sacramentos. Por el Bautismo somos liberados del pecado y regenerados como hijos de Dios, llegamos a ser miembros de Cristo y somos incorporados a la Iglesia y hechos partícipes de su misión (cf Concilio de Florencia: DS 1314; CIC, can 204,1; 849; CCEO 675,1): Baptismus est sacramentum regenerationis per aquam in verbo" ("El bautismo es el sacramento del nuevo nacimiento por el agua y la palabra": Catecismo Romano 2,2,5).

13 de enero de 2014

Bautismo del Señor

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Conocí al padre Angel, cuando hace unos años era capellan de la cárcel de Alhaurin de la Torre, y colaboró con Radio María, ayudándonos a transmitir la Misa desde allí, con los presos. Recuerdo, que el primer día que visité con el, la prisión, me sorprendió con una entrevista desde la radio de la cárcel. Me pusieron el micrófono delante, y allí hablé a los presos, anunciándoles nuestra futura visita con Radio María. Hace unos días ha compartido conmigo, esto, y yo lo comparto con vosotros, hoy.

PROGRAMA DE RADIO SANTA ROSA

ESTE ES EL DIA DEL SEÑOR

Bautismo del Señor
Domingo, 12 de Enero del 2014

EL EVANGELIO ALEGRA EL DOMINGO  EN RADIO SANTA ROSA



ABEL.- ¡Hola amigos!..Tras la bajada de Reyes, hemos recogido las figuras del Belén y hoy nos acercamos a Jesús que es ya adulto y va ser bautizado… Y yo me pregunto: ¿Si Jesús era el hijo de Dios, qué necesidad tenía él de bautizarse? ¿Qué significa el bautismo en Jesús y que significa en nuestra vida cristiana?...

De todo esto y algo más conversaremos hoy en nuestro programa ESTE ES EL DIA DEL SEÑOR….

Y como todos los domingos ya se encuentra entre nosotros en los estudios de Radio Santa Rosa nuestro querido amigo el P. Ángel.

¡Buenas tardes, P. Ángel y bienvenido a su programa en vivo y directo “Este es el día del Señor!

P. ANGEL.- Hola Abel y hola amigos de Radio Santa Rosa…Te confieso amigo Abel que cada día se pone más difícil acercarse al centro de Lima con todo este tráfico…Pero, tú y yo ya tenemos todos los domingos una cita aquí en el convento de Santo Domingo a las tres de la tarde para conversar juntos sobre el evangelio de cada domingo…
Y precisamente, Abel, ponte guapo que este domingo nos vamos de bautizo….

ABEL.- ¡Ja, ja!... ¿Que quiere decirme con eso padre?...Pues si yo mal no recuerdo a mi nadie me ha invitado ni de padrino a ningún bautismo….

P. ANGEL.- Si amigo, Abel, hoy bautizan a Jesús… y comienza a leer el evangelio que su primo Juan Bautista se inquieta pues parece que tiene mucho trabajo ahí en el río Jordan bautizando a todos los que quieren convertirse….¡ja,ja!

EVANGELIO.- Mt. 3,13-17: “Este es mi hijo, el amado, el predilecto”

P. ANGEL.- Queridos amigos, les recuerdo que hoy  es el último día del tiempo de Navidad. Aquel niño que adorábamos en Belén con los ángeles y los pastores, aquel niño que el domingo pasado se manifestaba a los magos que venían de tierras lejanas guiados por una estrella, hoy lo contemplamos ya como un hombre adulto, que se acerca al río Jordán con todos los que querían recibir el bautismo de conversión que Juan predicaba. Y allí, en aquel ambiente de fe, Dios manifiesta públicamente que Jesús es su enviado, su Hijo. Y Jesús comienza, desde aquel momento, su misión.
Así, amigos oyentes la Iglesia hoy nos invita a pensar  en nuestro propio bautismo. Nuestros padres y padrinos nos llevaron a la Iglesia. Renovemos aquel compromiso de ser hijos de Dios y de andar por la vida por los buenos caminos.

Y ahora conversemos un poco acerca del evangelio que acabamos de escuchar. Así hemos de señalar que  después de los relatos de la infancia de Jesús que hemos leído en los domingos anteriores, Mateo continúa presentando la figura de Jesús y desvelándonos su identidad. El evangelio que leemos hoy muestra a Jesús como Hijo de Dios antes del inicio de su misión. Jesús se somete al rito bautismal de Juan como un pecador más. Quiere ser un Mesías anónimo. Se bautiza en un acto general, aguardando su turno. Excluirá todo tipo de protagonismo, no se endiosará. Por eso no caerá en las tentaciones del demonio al ofrecerle honor, poder y gloria. Huirá de los honores y de las proclamaciones de Mesías.
Recordemos hoy que la vida pasa en trabajos y gestos sencillos comos los que vivió Jesús en Nazaret. Jesús había pasado treinta años en su pueblo en una vida sencilla de familia y de trabajo. Dios estaba escondido. Había mucha gente que lo esperaba, pero él no tenía prisa. El hombre tiene que seguir esperando. Y seguro que ustedes se `preguntarán que es lo que realmente hubo en Nazaret durante esos 30 años que Jesús vivió con José y María. Pues les cuento que en Nazaret no hay palabras, no hay signos, no hay milagros. En Nazaret hay silencio, hay trabajo, hay oración, hay familia. También en estas cosas anda Dios. ¿Podríamos  intentar vivir ese Nazaret hoy aquí en nuestras familias? ¿Por qué no?.

Pensemos que a partir del bautismo de Jesús  todo va a cambiar. Juan ha comenzado a clamar en el desierto y su grito despierta a todo el  mundo. Habla de la necesidad de conversión. Habla del Reino de Dios que se acerca. Grita y bautiza. Exige conversión y ofrece perdón. Señala la herida y la cura. Descubre la mancha y la limpia. ¿Cómo sentir ese amor de Dios y la fuerza de su Espíritu entre tantas dudas, problemas y conflictos que se nos presentan todos los días? ¿Cuál es nuestra misión?...

            Y como muy acertadamente nos señala el canto del Profeta, nuestra misión es la misión de Juan el Bautista, el que bautiza a Jesús, hablar y evangelizar…Tengo gritar, hay de mi si no lo hiciera….

CANCION: EL PROFETA….

ABEL.- Padre Ángel, la semana pasada recuerdo que usted nos hablaba de la Epifanía de los Reyes Magos como una manifestación de Dios a los hombres…Y ¿no cree usted que el Bautismo de Jesús es otra Epifania, es decir otra manifestación de Dios al mundo?

P. ANGEL.- Interesante Abel tu observación y buena tu pregunta…Y yo te respondería que ciertamente el bautismo de Jesús supuso una nueva Epifanía. Es decir aquí en el bautismo de Jesús en  el Jordan precisamente estamos viendo como Dios se manifiesta de muchas maneras, con palabras y con signos…

Y ahora Abel, viendo a Jesús con los pies metidos en el agua del río Jordan, estamos viendo al mismo Dios que se manifiesta no con palabras , sino con la Palabra; no con signos, sino con el gran signo, el sacramente que es Cristo  y Espíritu.


ABEL.- Pero, perdone que le corte P. Ángel…pero me gustaría que nos aclare mejor ¿Cómo es eso de que Dios se manifiesta como un gran signo a los hombres?

P. ANGEL.- Mira, amiga Abel, es muy sencillo….Primero recuerda como fue el primer signo de Dios en esta tierra…No vino a nacer en un palacio rodeado de comodidades…Nació pobre y humilde en una cueva…Este fue el primer sino y señal de la llegada de Dios al mundo…Así Dios primero fue un Niño en la tierra (la de María y la del pesebre)…En aquel signo y señal los hombres percibieron cercanía de los pastores, de los magos y mucha ternura ante el Niño Dios….

Después Dios habló a los Magos a través de una estrella en el cielo…Y ahí Dios desde lo alto iluminaba a la humanidad para recordando que El es la luz del mundo…

Y ahora, viene una manifestación más clara de Dios…Ahora es un bautismo, en el agua y como anticipo de la Pascua….

CANTO DE BAUTISMO…

ABEL.- P. Ángel, tras escuchar esta linda canción del bautismo, yo ahora me pregunto ¿Cómo fue realmente el bautismo de Jesús?

P. ANGEL.- Mira Abel, el bautismo de Jesús en las aguas del Jordan es uno de los hechos mejor atestiguados por los evangelistas...Piensa Abel, que Jesús no es indiferente a la labor que viene realizando su primo Juan el Bautista…El se ha solidarizado con el movimiento de conversión promovido por el Bautista, recibiendo de sus manos el bautismo. Luego, al salir de las aguas del Jordan, ha vivido una experiencia que lo impulsa a marchar hacia Galilea para comenzar su propia misión...

También te cuento Abel que los relatos evangélicos no se detienen demasiado en la descripción del bautismo de Jesús. Ellos dan más importancia a la experiencia vivida por el mismo Jesús en aquella hora de su bautismo, y que es, sin duda, determinante para su actuación futura…

ABEL.- Entonces P. Ángel, ¿podríamos hablar como del bautismo de Jesús como un quiebre y cambio de   su vida humilde y sencilla de Nazaret?

ANGEL.- Así es amigo Abel, tras el Bautismo en el Jordán, Jesús ya no volverá a su casa de Nazaret. Tampoco se quedará entre los discípulos del Bautista. Podríamos decir que el encuentro con Juan bautista fue para Jesús una experiencia que dio un giro a su vida. Como antes les he recordado después del bautismo del Jordan, Jesús no vuelve ya a su trabajo de Nazaret; tampoco se adhiere al movimiento del bautista. Su vida se centra ahora en un único objetivo: gritar a todos la Buena Noticia de un Dios que quiere salvar al ser humano. Y así amigos,   ahora    Jesús, animado por el espíritu, comenzará una vida nueva, totalmente entregada al servicio de su misión evangelizadora…

ABEL.- Entonces Padre Ángel, ¿podríamos decir que en el bautismo  estamos ante una hora privilegiada de Jesús?..

P. ANGEL.-  Si, Abel, podemos decir que la hora del bautismo ha sido para Jesús el momento privilegiado en el que ha experimentado su vocación profética...Y es que amigos recuerden que en el momento de su  bautismo en el Jordan, Jesús es consciente de vivir poseído por el Espíritu del Padre, y ha escuchado la llamada a anunciar a sus hijos e hijas un mensaje de salvación…

ABEL.- Y dígame Padre ¿Qué diferencias hay  entre el bautismo de Juan y nuestro bautismo?

P. ANGEL.- Pues que el bautismo de Juan era de perdón y el nuestro al igual que de Jesús es de filiación, es decir con el bautismo entramos a ser hijos de Dios en la Iglesia...Nuestro bautismo no es tanto para lavar los pecados, sino para recrear, Yo diría que nuestro bautismo es como un volver a nacer en el Espíritu, llenarse de la vida de Cristo, empezar a vivir de Cristo y como Cristo.

Así queridos amigos oyentes, el bautizado queda convertido en un verdadero hijo de Dios…También el Padre nos dice: “Tú eres mi hijito, yo te quiero”…Y también como Jesús, nosotros hemos sido ungidos en el Espíritu....

ABEL.- Pero ¿Qué significa, padre,  ser ungidos en el Espíritu en el día de nuestro bautismo?

P. ANGEL: Ser ungidos es ser  de Dios, amigo Abel…Ser ungidos por el espíritu de Dios es llevar dentro de cada uno la fuerza de Dios para hacer el bien…Por eso los bautizados somos ungidos y enviados para servir, para hacer el bien, para acercarnos a los pobres, enfermos, encarcelados  y darles buenas noticias…

Finalmente pensando en las palabras del Papa Francisco, podríamos decir que bautizados y ungidos por el Espíritu de Dios ya somos iluminados para curar cegueras. También los bautizados estamos llamados a ser libres para liberar y servir a los demás…Ungidos por el Espíritu somos enriquecidos para compartir con los pobres e incluso somos amados para ser testigos del amor…

En resumen queridos amigos, como muy bien señala el Papa Francisco: “No basta la profesión, es necesaria la unción”

Ya pues, amigos, no nos quedemos con el recuerdo y foto de nuestro bautismo, no basta el nombre y profesión de cristiano, hay que serlo y hay que dejarse ungirnos por el poder del Espíritu…







Renovemos todos hoy nuestro bautismo y comprometámonos a vivirlo día a día.

Que Dios les bendiga.

Adiós amigos.
                                      
Ángel García Rodríguez. Trinitario. Lima. Perú
¡Gracias por su escucha de la Palabra de Dios en el programa radial “Este es el día del Señor”!
Este programa se emitiría el domingo 12 de Enero en:
Radio Santa Rosa. A.M. 1500 a las 3 hrs. de la tarde en Perú.
En Internet lo puedes sintonizar en www.radiosantarosa.com.pe
En España a las 9 de la noche. En Argentina y Chile a las 5 de la tarde y en Bolivia a las 4 de la tarde

        

9 de enero de 2014

RAZONES PARA SER ATEOS: Ninguna.

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Hago mías unas palabras del padre Jorge Loring que afirmó en más de una ocasión que el ateo es un necio. Es decir, un idiota. No está en mi ánimo faltar ni insultar a los ateos, simplemente con todo afecto les digo que constato una realidad demostrable con argumentos. El ateo es un necio. Mucho antes de escuchar esto al padre Jorge Loring, ya supe yo que era muy raro que viendo una persona la maravillosa naturaleza, no se llegara fácilmente a la conclusión de que Dios existe. Yo, antes de conocer algunas cosas de doctrina cristiana, miraba al cielo y me maravillaba, y sabía interiormente, que todo eso que veía en el cielo, lo tenía que haber planificado alguien. A ese alguien, le llamamos Dios, y yo lo supe esto muy pronto en mi vida, mucho antes de creer en la Iglesia, y mucho antes de conocer a Jesucristo. El ateo es simplemente imbécil al no creer, porque lo tiene delante y no lo ve. Hay que ser idiota para no darse cuenta. Sobre la causa de la idiotez no me puedo pronunciar porque es un tema más profundo, y realmente no me parece relevante. Lo interesante es constatar que el ver y no creer, es simplemente una necedad. Lo estupendo, es que eso no lo digo yo, ni el padre Jorge Loring. Lo dice la Biblia. Es Dios mismo el que se expresa señalando al incrédulo como un necio. Y es peor que eso. Pues, en palabras del Espíritu Santo, llama necios a aquellos que en tiempos del apóstol San Pablo, creían que la divinidad era semejante a animales o de hombres. Esta mañana he caído en la cuenta. ¿Que habría que decir entonces de los que ni siquiera creen que la divinidad tenga estas formas? ¿De los que sencillamente no creen que exista Dios? ¿Doblemente necios?
Porque lo invisible de Dios, desde la creación del mundo, se deja ver a la inteligencia a través de sus obras: su poder eterno y su divinidad, de forma que son inexcusables;porque, habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios ni le dieron gracias, antes bien se ofuscaron en sus razonamientos y su insensato corazón se entenebreció:jactándose de sabios se volvieron estúpidos,y cambiaron la gloria del Dios incorruptible por una representación en forma de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos, de reptiles. (Romanos 1, 18-20)
En tiempos de San Pablo no existía internet, para ver bonitas fotos de paisajes, ni siquiera sabían lo que había más allá del cielo que veían sus ojos. ¿Cómo se puede calificar hoy a alguien que viendo lo que ve, y conociendo lo que conoce, rechace la existencia de Dios? Debe haber alguna palabra, pero creo que es igual. Me quedo con lo dicho antes. El que no cree en Dios es un necio. Y ser necio tiene sus consecuencias fatales, como indica el mismo apostol en los versículos siguientes, pero eso lo dejaré para otra ocasión, si Dios quiere. Muchas gracias. FJMV

7 de enero de 2014

LLAMADA A ASISTIR A LA EUCARISTÍA (Misa). Este es el último tiempo.

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Llamada a los cristianos alejados de la Eucaristía


La
vida cristiana es una vida eclesial, que tiene su corazón en la eucaristía. No puede haber, pues, vida cristiana en un alejamiento habitual de la eucaristía, y por tanto, de la Iglesia. Por eso la Iglesia, que nunca da leyes que no sean estrictamente necesarias, dispone en su Código de vida comunitaria: «El domingo y las demás fiestas de precepto los fieles tienen obligación de participar en la misa» (cn. 1247). Manda esto la Iglesia porque está convencida de que los fieles no pueden permanecer vivos en Cristo si se alejan de la eucaristía de modo habitual y voluntario. Desde el comienzo de la Iglesia los cristianos han sido siempre hombres que el domingo celebran la eucaristía. Y así seguirá siéndolo hasta el fin de los siglos. Recordemos aquí sólamente algunos testimonios documentales:

Siglo I.- Jesús murió en la cruz «para congregar en uno a todos los hijos de Dios, que están dispersos» (Jn 11,52). Por eso los que habían creído «perseveraban en oír la enseñanza de los apóstoles, en la unión, en la fracción del pan [la eucaristía] y en la oración» (Hch 2,42). «Reunidos cada día del Señor [el domingo], partid el pan y dad gracias [celebrad la eucaristía]» (Dídaque 14).

Siglo II. -«Celebramos esta reunión general [eucarística] el día del sol [el domingo], pues es el día primero, en el que Dios creó el mundo, y en que Jesucristo resucitó de entre los muertos» (San Justino, I Apología 67).

Siglo III.- «En tu enseñanza, invita y exhorta al pueblo a venir a la asamblea, a no abandonarla, sino a reunirse siempre en ella; abstenerse es disminuirla. Sois miembros de Cristo; no os disperséis, pues, lejos de la Iglesia, negándoos a reuniros. Cristo es vuestra cabeza, siempre presente, que os reune; no os descuidéis, ni hagáis al Salvador extraño a sus propios miembros. No dividáis su cuerpo, no os disperséis» (Didascalia II,59,1-3).

Es clara, pues, y constante desde el principio de la Iglesia, la convicción de que los cristianos, ante todo, hemos sido congregados como pueblo sacerdotal, para ofrecer a Dios la eucaristía, el sacrificio de la Nueva Alianza. En medio de una humanidad que da culto a la criatura y se olvida de su Creador, despreciándolo (+Rm 1,18-25), ésa es, como asegura San Pedro, nuestra identidad fundamental:

«vosotros, como piedras vivas, sois edificados en casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales, aceptos a Dios por Jesucristo». Así pues, «vosotros sois linaje escogido, sacerdocio real, nación santa, pueblo adquirido para pregonar el poder del que os llamó de las tinieblas a su luz admirable» (1Pe 2,5.9).

Sería vano excusarse de la asistencia a la eucaristía, alegando que, sin ella, puede vivirse la moral evangélica, que es lo más importante. Sí, hemos sido llamados los cristianos a una vida moral nueva, que sea en el mundo luz, sal y fermento. Es cierto. Pero recordemos sobre esto dos verdades fundamentales:

1º- La primera obligación moral del hombre es ésta: «al Señor tu Dios adorarás, y a Él solo darás culto» (Mt 4,10).

Lo más injusto, lo más horrible, desde el punto de vista moral -peor que la mentira, la calumnia o el robo, el homicidio o el adulterio-, es que los hombres se olviden de su Creador, «no le glorifiquen ni le den gracias», y vengan así, aunque sea sólamente en la práctica, a «adorar a la criatura en lugar del Creador, que es bendito por los siglos» (Rm 1,21.25). Y de esa miserable irreligiosidad, precisamente, es de donde vienen todos los demás pecados y males de la humanidad (1,24-32).

2º- La fe cristiana nos asegura que es la eucaristía la clave necesaria para toda transformación moral. Cree en lo que afirma Cristo: «Sin mí, no podéis hacer nada» (Jn 15,5). En la misa, no sólo el pan y el vino se convierten en el Cuerpo de Cristo, sino también la asamblea de los creyentes se va convirtiendo en Cuerpo místico de Cristo. Participando asiduamente en la eucaristía es precisamente como los discípulos de Jesús «nos vamos transformando en su imagen con resplandor creciente, a medida que obra en nosotros el Espíritu del Señor» (2Cor 3,18).

Por otra parte, recuerden también los cristianos alejados que es Cristo mismo quien nos convoca a la eucaristía con todo amor y con toda autoridad. Celebrarla a lo largo de los días y de los siglos es para nosotros un mandato del Señor, no un simple consejo:

«En verdad, en verdad os digo que, si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tendréis vida en vosotros... El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él» (Jn 6,53.56). Así pues, «tomad, comed mi cuerpo y bebed mi sangre. Haced esto en memoria mía» (Mt. 26,26-28; 1Cor 11,23-26).

Escuchemos, pues, la voz de Cristo y de la Iglesia, que desde el fondo de los siglos, hoy y siempre, nos está llamando a la participación asidua en la eucaristía. No despreciemos a Cristo, no menospreciemos la «doble mesa del Señor», en la que Él mismo nos alimenta primero con su Palabra, y en seguida con su propio Cuerpo.

Los alejados, al no asistir habitualmente a la eucaristía, se privan así del pan de la palabra divina y del pan del cuerpo de Cristo. «La palabra del Señor es para ellos algo sin valor: no sienten deseo alguno de ella» (Jer 6,10). Y el pan del cielo no les sabe a nada: «se nos quita el apetito de no ver más que maná» (Núm 11,6). Lo que ellos desean, según se ve, es la comida de Egipto: «carne y pescado, pepinos y melones, puerros, cebollas y ajos» (11,5).

Así las cosas, el Señor se queja con gran amargura, diciendo a sus hijos alejados: «Pasmáos, cielos, de esto, y horrorizáos sobremanera, palabra del Señor. Ya que es un doble crimen el que ha cometido mi pueblo: Dejarme a mí, fuente de aguas vivas, para excavarse cisternas agrietadas, incapaces de contener el agua» (Jer 2,12-13). «¡Ah! Mi pueblo está loco, me ha desconocido» (4,22).

Que en no pocas Iglesias locales descristianizadas un 50, un 80 % de los bautizados viva habitualmente alejado de la eucaristía es un espanto, es una inmensa ceguera, es algo que no es posible sin una inmensa y generalizada falsificación voluntarista del cristianismo. Por eso a todos los cristianos alejados les exhortamos, como el apóstol San Pablo, «con temor y temblor» (1Cor 2,3), y «con gran aflicción y angustia de corazón, con muchas lágrimas» (2Cor 2,4). «En el nombre de Cristo os suplicamos» (2Cor 5,20): «no os engañéis» (1Cor 6,9; 15,33; Gál 6,7), pensando que la eucaristía no os es necesaria, «no recibáis en vano la gracia de Dios» (2Cor 6,1). «Miremos los unos por los otros, no abandonando nuestra asamblea, como acostumbran algunos» (Heb 10,24-25).

Quiera Dios que esto sea una ayuda para los cristianos que «perseveran en oir la enseñanza de los apóstoles y en la fracción del pan», y un estímulo también para aquellos cristianos que viven, que malviven, alejados de la eucaristía, donde Cristo se manifiesta y se comunica a sus fieles.




Oremos
Oh Divino Jesús que dijiste: «Pedid y recibiréis; buscad y
encontraréis; llamad y se os abrirá; porque todo el que pide recibe, y el que busca encuentra, y a quien llama se le abre». Mírame postrado a tus
plantas suplicándote me concedas una audiencia. Tus palabras me
infunden confianza, sobre todo a hora que necesito que me hagas un favor...

¿A quién he de pedir, sino a Ti, cuyo Corazón es un manantial
inagotable de todas las gracias y dones? ¿Dónde he de buscar sino en el tesoro de tu corazón, que contiene todas las riquezas de la clemencia y generosidad divinas? ¿A dónde he de llamar sino a la puerta de ese Corazón Sagrado, a través del cual Dios viene a nosotros, y por medio del cual vamos a Dios?

A Ti acudimos, oh Corazón de Jesús, porque en Ti encontramos consuelo, cuando afligidos y perseguidos pedimos protección; cuando abrumados por el peso de nuestra cruz, buscamos ayuda; cuando la angustia, la enfermedad, la pobreza o el fracaso nos impulsan a buscar una fuerza superior a las fuerzas humanas.

Creo firmemente que puedes concederme la gracia que imploro, porque
tu Misericordia no tiene límites y confío en que tu Corazón compasivo encontrará en mis miserias, en mis tribulaciones y en mis angustias, un motivo más para oír mi petición.

Quiero que mi corazón esté lleno de la confianza con que oró el centurión romano en favor de su criado; de la confianza con que oraron las hermanas de Lázaro, los leprosos, los ciegos, los paralíticos que se acercaban a Ti porque sabían que tus oídos y tu Corazón estaban siempre abiertos para oír y remediar sus males.

Sin embargo... dejo en tus manos mi petición, sabiendo que Tú sabes
las cosas mejor que yo; y que, si no me concedes esta gracias que te pido, sí me darás en cambio otra que mucho necesita mi alma; y me concederás mirar las cosas, mi situación, mis problemas, mi vida entera, desde otro ángulo, con más espíritu de fe.

Cualquiera que sea tu decisión, nunca dejaré de amarte, adorarte y
servirte, oh buen Jesús.

Acepta este acto mío de perfecta adoración y sumisión a lo que
decrete tu Corazón misericordioso. Amén.

6 de enero de 2014

OS ANUNCIO EL EVANGELIO

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Yo, Francisco Javier, una vez anduve perdido y confuso sin saber cual era la razón de esta vida, y buscaba el modo de vivir y salvarme, y el modo de ser feliz. Comprobé que ni todo el oro del mundo, podría darme la felicidad plena, ni la salud plena, ni mucho menos la vida. Cristo, el Señor de la misericordia, entró en mi vida, y yo le acepté. Os anuncio que debéis creer en Jesucristo para salvaros de esta perversa generación. Que el tiempo se acaba, y que sólo Cristo es la Verdad, el Camino y la Vida. Al mundo le va mal, porque no acepta a Cristo, pero los que le aceptan, y creen en El, y se arrepienten, se salvan. Sólo existe un Señor y un Dios verdadero.

No aceptes substitutos, porque sólo JESUCRISTO es Señor y Salvador, y sólo acudiendo a El, podrás encontrar la salvación.

4 de octubre de 2011

Mi Apostolado hoy / (parte 1ª)

1 comentario:

Tengo un apostolado claro. Una misión que cumplir. Una razón en la vida. Me siento "impulsado" a defender la fe cristiana y a anunciarla. ¿De donde me viene esto? No tengo ninguna duda de que me viene "de lo alto". Evidentemente no he tenido una revelación directa como San Pablo, pero tengo un "algo" interior que desde hace ya muchos años me impulsa hacia delante en esta tarea.

Hay ciertos signos que me confirman esto. Hace unos días escribí sobre ellos al meditar el Evangelio de San Lucas, capítulo 10.

Uno de ellos podría decir que es el de saber que al ir por esta senda voy a terreno hostil (como oveja en medio de lobos), y a pesar de ello, ese "algo" que me impulsa, no me detiene, sino que a pesar de los inconvenientes, aquí sigo, años después.

¿Cuando se inició todo esto?

Pues yo lo sitúo a principios de los 90, después de pasar la adolescencia, en plena búsqueda de la razón de mi vida. No le encontraba sabor a la vida. No hallaba el camino para ser feliz después de probar varias cosas, de tirar por caminos impuestos por el ambiente, de actuar en contra de lo más preciado que nos ha dado Dios: la libertad

Mi vida parecía destinada al fracaso, pero no sabía yo, que en Dios nadie es un fracasado.

Y entonces...

Entonces, creo yo que el Señor Dios se hizo el encontradizo conmigo de alguna manera. Y es mejor que crea yo, porque a veces lo queremos saber todo seguro, y la seguridad está sólo en Cristo.

Pegó a mi puerta cierto día. Unos toques suaves en medio de una tormenta, que yo pude escuchar. Abrí la puerta y me hizo un regalo. El deseo de buscar una solución a mi vacío y mi sensación de ir sin rumbo. (Buscad y encontrareis)

Y creo que lo hice...y busqué e indagué. Me hice preguntas.

Ahora cierro los ojos y me puedo ver tumbado en la cama de mi habitación con un libro de Evangelios en mis manos. Mi madre llamándome para comer o algo así, y yo embelesado y lleno de curiosidad ante lo que leo.

Había descubierto Su Palabra en un libro. ¿No es maravilloso?

En aquellos momentos iniciales fue como un descubrir algo nuevo, diferente, fresco, distinto. No entendía muchas cosas, pero me gustaba lo que acababa de descubrir...

Poco a poco, todo lo que veía a mi alrededor comenzaba a adquirir un sentido nuevo. Comencé a encontrar sentido a mi vida, aún sin saber exactamente el motivo.



10 de marzo de 2008

Radio María - Mercedarias de la Caridad

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El viernes y el sábado retransmitimos el Via Crucis y Vísperas desde la Casa de las Hermanas Mercedarias de la Caridad, de Málaga.