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30 de marzo de 2023

PERDONADOS SON TUS PECADOS

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El evangelista Marcos comienza su capítulo 2 con un hecho que podemos recomponer dramatizando la escena, enriqueciéndola con nuestra imaginación, dentro de lo muy lógico y sin crearse fantasías inútiles. Era un paralítico. Por eso mismo él no podía acudir a Jesús, porque él solo no podía moverse. Dice allí que fue llevado por cuatro. Evidentemente tenían que ser cuatro de sus amigos, en los que él podía confiar. Y cuando llegan al lugar donde Jesús hablaba (una casa con terraza sobre un porche de entrada, y que tenía que tener una puerta trasera), topan con una fuerte dificultad: hay tal gentío que no pueden ni pasar. El paralítico se desanima. Ve que no podrá lograr su anhelo. Pero los amigos están para algo y le dicen: "No sufras; estamos nosotros aquí". Y como no podían pasar, a causa del gentío, se dan la vuelta y buscan la parte de atrás de la casa. Por allí consiguen que les abran y entran con el paralítico y suben al terrado de una casa de aquellos tiempos, con grandes lajas que formaban el suelo. Bajo él, Jesús hablaba a las gentes, embobadas con su palabra. Se toman el trabajo de levantar unas lajas de aquellas. Sin más remedio tuvo que caerle tierra a Jesús que no me extrañaría que imaginó alguna cosa. Y con unas cuerdas, hicieron descender al amigo enfermo de tal manera que fue descendiendo -asustado y con los ojos abiertos como platos- hasta estar en el suelo del porche delante de Jesús. Dice el evangelista que "vio Jesús la fe de ellos". Podemos decir: la buena fe. Y Jesús, que es sorpresivo, en vez de curarlo sin más, le dice: "Perdonados son tus pecados". Y yo pienso para mí: ¿eso le dio al hombre la alegría que deseaba? Me temo que no. Y aunque es verdad que, en aquella cultura y mentalidad, la enfermedad se veía como consecuencia del pecado..., y si se perdonan los pecados se está significando la curación de la enfermedad..., me huelo que -como tantos en la vida- más hubiera estimado el paralítico la curación del cuerpo que el bien espiritual. ¡Pensamos tantas veces con ideas miopes...! 

Los fariseos fueron más lejos: como sólo Dios puede perdonar pecados, aquel Jesús que había hablado así, "estaba blasfemando", pensaron. Y Jesús les hace un desafío: "¿Qué os parece más significativo: que yo le diga 'perdonados son tus pecados', o que le diga: 'Levántate, toma a cuestas tu camilla y vete a tu casa'?" Pues para que veáis que no he blasfemado y que lo que digo lo puedo decir..., le dice al paralítico: "Levántate, toma tu camilla a cuestas y vete a tu casa".. Y el enfermo, tantea con cierto recelo si se sostiene en pie, y acaba erguido... Los amigos le jalean desde la terraza, y él coge su camilla y los llama a ellos para agradecerles tanto..., y marchar juntos con inmensa alegría. De las gentes que estaban allí, sabemos que quedaron fuera de sí y alababan a Dios. De los fariseos, nada se dice. No merece la pena comentar. Jesús, contento: ha hecho el bien, como fue su obra cada día y en cada sitio. Pero tampoco se dice expresamente. 

Eso nos queda a nosotros para orar, profundizar, dejar que nos entre en el corazón..., o que sepamos entrar nosotros en el Corazón de Cristo, en sus sentimientos. De los amigos..., pensar el valor de la amistad sincera. Incluso pensar cuáles serían los 4 amigos que yo elegiría en un caso determinado... A lo mejor se puede hasta pensar -como hizo al principio el paralítico-, ¿qué cuatro amigos serían los que estarían dispuestos a llevarme a Jesús...? ¿O a qué amigos yo podría llevar hasta Él, precisamente como la prueba de mi mejor amistad? 

7 de diciembre de 2020

TUVE HAMBRE Y ME DÍSTEIS DE COMER

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El Evangelio de ayer, día Solemnidad  de Jesucristo Rey del Universo es claro, aunque de tan claro que parece, puede dar lugar a equivocaciones. Lo que a mi entender dice Jesús, si lo resumo, es que un discípulo de Cristo, es decir un bautizado, debe actuar hacia los demás sin egoísmo personal,  mirando por el bien de los que necesiten algo de ti.

El evangelista Mateo recoge esta parábola de Jesús, acerca de como será el juicio final e individual de cada uno. Jesús hizo énfasis en 6 acciones que son 3. En definitiva, buenas obras.

- Dar de comer y beber, y vestir.

- Visitar

- Acoger.

La pregunta que nos debemos hacer sería esta: ¿A quién tenernos que realizar estas obras?

La respuesta es: A todo el que necesite de nosotros. (Recordar la parábola del Buen Samaritano). La vida nos pone delante situaciones para "demostrar" que somos de Cristo, y no vivimos una vida cristiana sólo en apariencia, eso incluye nuestra asistencia a la Iglesia por costumbre, o por otras razones que no tengan que ver con el amor a Dios y la fe.

Es muy difícil y yo diría que imposible, cumplir con esto, si no recibes la fuerza de Dios. Para ello se necesita la Eucaristía, y el trato diario con Dios. La medida en que vivamos lo espiritual, podrá ser transformado en buenas obras, y viceversa.

Pero cuando se predica esto en la Iglesia, se puede caer en el error de no ver esta enseñanza de Cristo en su totalidad. Debemos tender a ser más perfectos en esto, sobre todo los que tienen la responsabilidad de predicar y enseñar.

Unos pueden enseñar sólo que hay que dar alimentos físicos y bebidas físicas, y vestidos físicos. Y la  misma Palabra de Dios nos enseña que "No sólo de pan vive el hombre", y que hay una sed que es mayor que la del agua (dame de beber, le pidió una mujer a Jesús en cierta ocasión). No olvidemos esto.

No olvidemos que si yo doy alimentos  al que tiene hambre, pero me quedo en eso, la Iglesia se convierte en una ONG y yo en lo mismo que un pagano. Hay que ir más allá. Y además hacerlo con amor y no por interés. Y eso incluye, el interés en salvarme. Hay que huir de eso. Por eso no veo del todo correcto esas campañas de las parroquias donde se anima a los feligreses a ayudar económicamente, si no se enfoca correctamente todo esto, y si encima queda algún resquicio por donde se pueda tratar de asociar el dar con el miedo a la condena eterna. Esa imagen de Dios no es correcta.

El evangelio completo para mi es: mi hermano tuvo hambre, yo lo supe, podía ayudarle y no tuve corazón para hacerlo. Mi hermano tuvo hambre, yo lo supe, y se encendió en mi la misericordia y la compasión y le ayudé. Esto con respecto al pan, y lo mismo con respecto al agua. Pero si yo veo que un hermano tiene hambre o sed de Dios, es decir, percibo que espiritualmente se está quedando en los huesos y puede morir, yo le debo suministrar el alimento espiritual, le debo llevar a Dios.

La vestimenta es importante, pero yo puedo tener vestiduras lujosas y ser un miserable. Lo importantes dar al otro la oportunidad de ponerse una vestidura de pureza y de amor a Dios, ayudarle a protegerse del mundo y sus peligros que manchan las vestiduras (ver libro del apocalipsis)

Ir a visitar a un encarcelado es una gran obra, pero no al alcance de cualquiera, sin embargo ofrecer a un preso por sus vicios y pecados, la liberación en Cristo, es más factible. 

Ir a visitar a un enfermo es una obligación de cualquier cristiano, pero hay enfermos que lo son del alma. A esos también tenemos que atender.

Acoger al extranjero, al inmigrante como gustan decir algunos hoy, al forastero en otras traducciones o incluso al peregrino, no tiene sólo que ver con las pateras. De hecho, la acogida se la debemos a todo el mundo, porque todos somos forasteros cuando llegamos a un lugar. Si tenemos el deseo de acoger al inmigrante que viene en patera, porque eso nos parece que es una gran obra, y luego al que tenemos al lado lo despreciamos, lo ignoramos o lo ninguneamos, ¿creen que están haciendo lo correcto?

28 de enero de 2020

Acerca de lo de ayer, sobre la Blasfemia contra el Espíritu Santo

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Como dije ayer en comentarios, y haciendo un paralelismo con el Evangelio de los escribas que acusan a Jesús de algo tan feo, veo que el cerrar el corazón a la posibilidad de buscar la verdad es otro de los problemas de este mundo. Instalados en todo lo que es feo y contrario a todo el bien que Dios ha enseñado, viven inmersas muchísimas personas, incluyendo muchos bautizados. Y dentro de los bautizados, muchos con un conocimiento teórico de fundamentos básicos de la religión católica. Y aún sabiendo, pueden llegar a obstinarse en el pecado y no arrepentirse. Y cuando hablamos de pecado, hablamos de situaciones asumidas y que se realizan contra los mandamientos sin ningún problema.

Luego están, a mi juicio, los ignorantes y que por razones que sólo Dios conoce, viven, siguiendo la corriente del mundo, y que siguen en fila lo que hacen los demás, y puede ocurrir lo de aquella piara de cerdos del Evangelio, de ahí la necesidad de seguir trabajando en la viña del Señor a tiempo y destiempo, quien pueda o como se pueda.

27 de enero de 2020

Blasfemia contra el Espíritu Santo

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Lectura del santo evangelio según san Marcos (3,22-30):

En aquel tiempo, los escribas que habían bajado de Jerusalén decían: «Tiene dentro a Belzebú y expulsa a los demonios con el poder del jefe de los demonios.»
Él los invitó a acercarse y les puso estas parábolas: «¿Cómo va a echar Satanás a Satanás? Un reino en guerra civil no puede subsistir; una familia dividida no puede subsistir. Si Satanás se rebela contra sí mismo, para hacerse la guerra, no puede subsistir, está perdido. Nadie puede meterse en casa de un hombre forzudo para arramblar con su ajuar, si primero no lo ata; entonces podrá arramblar con la casa. Creedme, todo se les podrá perdonar a los hombres: los pecados y cualquier blasfemia que digan; pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo no tendrá perdón jamás, cargará con su pecado para siempre.»
Se refería a los que decían que tenía dentro un espíritu inmundo.

Bajo mi pobre punto de vista, y después de meditar hoy sobre es este punto del pecado contra el Espíritu Santo, entiendo que pecar contra el Espíritu Santo, es blasfemar contra Dios. Pero veo algo más que no me había percatado antes. Blasfemias contra Dios puede haber de muchos tipos, y concretamente el Evangelio cita una en este día. Pero veo más y aquí viene lo peor: los que blasfeman en el Evangelio de hoy eran unos "escribas", y esas personas tenían una creencia en Dios y una técnica instrucción en la materia religiosa de los judíos, la Ley.

De modo que si mi entender en este momento es que blasfemias puede haber muchas, contra Dios, la Virgen o los santos, pero es imposible saber el grado de culpabilidad voluntaria que tiene una persona hoy inmersa en un mundo que tiende hacia el mal de forma acelerada. Pienso especialmente en los más jóvenes.

Si se interpreta al pie de la letra, cualquier persona que diga una blasfemia contra Dios similar, estaría condenada de facto a vivir hasta la última hora en su pecado, y luego, el juicio. Pero si atendemos a que Dios es bueno y justo, y siempre está dispuesto a perdonar al que se arrepiente, pienso que no todo el que blasfema contra Dios en un momento de su vida, entraría en este cupo de pecadores sin remedio.

Lo que si creo con casi total certeza, es que no hay peor pronóstico que el que tiene un "instruido" en las cosas de Dios, que blasfeme contra Dios. Porque el "instruido", el "religioso". El ateo no tiene fe, pero puede tenerla, pero el instruido y religioso en su engreimiento, puede llegar al extremo que nos presenta hoy el Evangelio, empezando quizás por aquellos que no creen en Jesús, no quieren creer en Jesús y se cierran a creer en su propio dios, o tal vez en el dios que les propone su cultura o tradición.

10 de septiembre de 2019

JESÚS LLAMA A LOS APÓSTOLES

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Lc 6, 12-19. Pasó la noche orando. Escogió a doce, a los que también nombró apóstoles.
En aquellos días, Jesús salió al monte a orar y pasó la noche orando a Dios. Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos, escogió de entre ellos a doce, a los que también nombró apóstoles: Simón, al que puso de nombre Pedro, y Andrés, su hermano; Santiago, Juan, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago el de Alfeo, Simón, llamado el Zelote; Judas el de Santiago y Judas Iscariote, que fue el traidor.
Después de bajar con ellos, se paró en una llanura con un grupo grande de discípulos y una gran muchedumbre del pueblo, procedente de toda Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y de Sidón. Venían a oírlo y a que los curara de sus enfermedades; los atormentados por espíritus inmundos quedaban curados, y toda la gente trataba de tocarlo, porque salía de él una fuerza que los curaba a todos.


Jesús orando para discernir porque no es sólo su divinidad sino su humanidad. Algunos herejes en la historia, han tratado de separarlas. Discierne para tomar decisiones importantes, porque es humano también. Al mismo tiempo nos muestra el camino para que le imitemos.

Cuatro grupos. Los Apóstoles, a los cuales elige de entre un número indeterminado de discípulos (grupo 1). Cada uno con su forma de ser, y diferentes entre si y por razones que sólo Dios conoce.

El 3º grupo son los discípulos, el cual San Lucas dice que es grande son todos los bautizados y que han recibido los sacramentos de la iniciación cristiana. De ellos saldrán nuevos apóstoles, no sólo Obispos, sacerdotes o vida consagrada sino seglares comprometidos, que edifican la Iglesia a lo largo de los siglos.

Y el cuarto grupo es la muchedumbre que le busca para oírle o buscar curaciones. De esa muchedumbre saldrán futuros bautizados o no. En Málaga tenemos un ejemplo de muchedumbre que busca a Jesús para "algo", en las procesiones de Semana Santa especialmente. Dentro de ese cuarto grupo están también aquellos que no tienen interés real en Jesús sino que aprovechan la muchedumbre para meterse allí en la masa por curiosidad, algunos incluso buscando como atacar a Jesús y a sus discípulos y anularlos. Estos son discípulos de Satanás.

El grupo inicial de donde son llamados los Apóstoles, somos hoy todos los bautizados. Los Apóstoles hoy son los Obispos, sus sucesores, encabezado por el sucesor de Cefas (Piedra), que es el Papa Francisco en estos momentos.

1 de septiembre de 2019

El baquete, los primeros puestos y los pobres.

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Lc 14, 1. 7-14. El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.
Un sábado, Jesús entró en casa de uno de los principales fariseos para comer y ellos lo estaban espiando.
Notando que los convidados escogían los primeros puestos, les decía una parábola: «Cuando te conviden a una boda, no te sientes en el puesto principal, no sea que hayan convidado a otro de más categoría que tú; y venga el que os convidó a ti y al otro, y te diga: “Cédele el puesto a este”. Entonces, avergonzado, irás a ocupar el último puesto. Al revés, cuando te conviden, vete a sentarte en el último puesto, para que, cuando venga el que te convidó, te diga: “Amigo, sube más arriba”. Entonces quedarás muy bien ante todos los comensales. Porque todo el que se enaltece será humillado; y el que se humilla será enaltecido».
Y dijo al que lo había invitado: «Cuando des una comida o una cena, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos; porque corresponderán invitándote, y quedarás pagado. Cuando des un banquete, invita a pobres, lisiados, cojos y ciegos; y serás bienaventurado, porque no pueden pagarte; te pagarán en la resurrección de los justos».

¿Y quienes son los pobres? ¿Que es la Iglesia de los pobres?
Aprecio en la lectura del Evangelio de hoy, que en tiempo de Jesús había pobres y enfermos con perdida de visión y problemas en piernas y brazos, etc., y que había en el otro lado, personas que celebraban comidas en banquetes de bodas (que hoy siguen siendo una costumbre socio-mundana.)
El asunto es que Jesús observó como para los del banquete, era de gran importancia aparentar ante los demás ser importantes y distinguidos, y tal vez esa es la razón que les empujaba a querer sentarse en los primeros puestos, porque aún hoy, sentarse en los primeros puestos en cualquier evento social es señal de que eres importante.
El problema es que hay quien gusta de "escalar posiciones" para acercarse al meollo, donde está el poder, donde está el dinero, donde está la posibilidad de ser alguien, donde está la posibilidad de que te relacionen y piensen de ti que eres de "su grupo", toda una élite que se opone frontalmente a esos que no cuentan, desde el panadero que no llega a fin de mes, y está ahogado por las deudas, hasta ese que se sienta en cualquier banco de la Iglesia y que nadie conoce, aunque vaya todos los domingos.

¿Y quienes son los pobres, ciegos y lisiados de hoy?

¿Serán acaso los que se ponen en las puertas de las Iglesias? De estos hay varias clases, según he observado con los años. Está el que pide directamente y que aparece de repente y dura poco, y está el que se pone en la puerta y ya pasen los años, allí sigue, y hoy lo volverás a ver allí.
¿Serán estos los pobres? Porque San Pablo también dijo esta semana que el que no quiere trabajar que tampoco coma. no se, no se.
¿Se les ha ocurrido alguna vez invitar a alguien así a sentarse dentro de la Iglesia? Yo lo he pensado a veces, y alguna vez lo he intentado de algunas formas y otras me he visto a mi mismo diciendo a uno de ellos: -Amigo, si quieres, ¿porqué no entras y te sientas?

Pero, ¿serán estos los pobres a los que se refiere el Evangelio? ¿O los descartados a los que se refiere el Papa Francisco? Me falta entendimiento aquí tal vez.

Por último les invito a conocer a quien no lo sepa y lea esto, que a lo mejor es nadie y entonces se lo digo a Dios, que hice yo el día de mi boda.

Rompí todos los moldes sociales. Podría haber elegido seguir la corriente de la sociedad, pero no lo hice. Verán. Nuestra boda (porque me casé con mi mujer), fue de la forma más sencilla. Creo que gustó tanto al sacerdote que nos facilitó todo en el sentido que: nos casamos en día laborable, más concretamente la fecha la elegí yo (el día de San Francisco Javier). A la Iglesia no invité más que a mis familiares más allegados, que eran 7 más los de la parte de mi mujer que eran 4. Más dos testigos, y el cura.
Pedí que por favor, a nadie se le ocurriera tirar arroz en la puerta, y que si alguien quería lo diera a los pobres (si eso era posible).
En vez de banquete, hicimos una comida más o menos especial en un restaurante, pero eso si, sólo con los que habían sido invitados a la Iglesia, es decir, me dejé fuera a un montón de "familiares", "conocidos", etc. Supongo que el choque tuvo que ser morrocotudo para los que se enteraron, y a lo mejor hasta caí antipático. Tal vez lo fuí...o tal vez actué coherentemente a mi fe.

Y esto es todo amigos. Gracias Señor.

27 de agosto de 2019

¡CIEGOS, GUÍAS DE CIEGOS!

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DEL BLOG DEL APOSTOLADO DE LA ORACIÓN DE MÁLAGA.

San Pablo se luce hoy en su 1ª carta a los tesalonicenses (2,1-8) con expresiones llenas de afecto a la par que moviendo a fidelidad a aquella comunidad. Nuestra visita no fue inútil. Venía Pablo de pasarlo mal en Filipos donde sufrió injurias y padecimientos. Pero nada de eso fue obstáculo para venir a predicaros el evangelio, apoyados en la fuerza de Dios.
            Exhortación que procedía de la mima llamada e Dios, que le ha confiado el evangelio y así lo predica para gloria de Dios y no para contentar a los hombres. El evangelio no está para contentar. Ni para devociones y dulzuras. El evangelio es exigente y no está hecho para facilitar la vida cómoda. No hemos tenido palabras de adulación y codicia disimulada, No os he endulzado el mensaje. El mensaje no está para contentar sino para trasmitir la voluntad de Dios que es el Reino que Cristo ha traído, y que está mucho más allá de los gustos y modos humanos. Por eso no pretendimos el honor y la alabanza de los hombres, ni de vosotros, ni de los demás.
            Luego ablanda su discurso desde el afecto para hacer caer en la cuenta de que su labor apostólica le lleva a ofrecer no sólo el evangelio sino su propia persona, tratándoos con delicadeza como una madre cuida su hijo, porque se han ganado el amor del apóstol.

            El evangelio sigue la diatriba de ayer. Jesús está ya más próximo a su final y ya se enfrenta abiertamente a la falsía de los escribas y fariseos. Hoy (Mt,23,23-26) toca Jesús un aspecto muy concreto y muy práctico, y muy aplicable a nuestros días. Les echa en cara a los doctores de la ley y a los fariseos que pretendan ser buenos religiosos pagando el diezmo del anís, la menta y el comino mientras están dejando a un lado el derecho, la compasión y la sinceridad. ¿No es esto algo muy aplicable a muchas formas religiosas de nuestros días? Dejando a un lado esas devociones externas que requieren su parafernalia propia con algunos santos (con ausencia de lo substancial sacramental),  vendría ese otro tema del “cumplimiento de preceptos” y el mimo precepto del domingo, donde lo que interesa es la mera tranquilidad de conciencia, pero donde se llega tarde a la Misa con la mayor impunidad, o se está distraído con otras lecturas u otros rezos particulares. El hecho tranquilizante es “haber cumplido el precepto”, aunque en realidad ni se ha “cumplido” porque no se ha estado en la Misa desde el principio. La falacia de “llegar al evangelio” sigue aún dominando muchas mentes… “Diezmo del anís, la menta o el comino” y olvido de lo substancial.
            Lo mismo digamos de la “tranquilidad” de dejar una moneda de limosna a la puerta de la Iglesia.
            Todo eso es lo que hoy vendría a corregir Jesús, como ya lo hizo con los fariseos y los doctores de la ley: Guías ciegos que filtráis el mosquito y os tragáis el camello. (A Jesús le gustaban las exageraciones para dejar la imagen grabada en las mentes de sus oyentes).
            Limpiáis por fuera la copa y el plato mientras por dentro rebosáis de desenfreno y de robo. ¿Cómo caería hoy una predicación así, cuando tenemos un auditorio que parece hecho de mantequilla, porque se ofende y escandaliza con un mínimo de corrección que se le haga, aun con gasas para no herir? Jesús fue por derecho. Y no ya a las gentes sino a los dirigentes, a los mentores, a los que tenían que ser maestros de la verdad. Y no se trata de no limpiar la copa y el plato. Eso también es necesario. Se trata de limpiar primero lo interior, lo esencial… Luego, lo demás. Es más: lo de “fuera” queda limpio cuando el alma está limpia por dentro…, cuando se cuidan los detalles.
            Es un hecho que una persona delicada en su mundo religioso profundo –su relación con Dios y su trato con los semejantes-, ya tiene ganada toda una gama de los pequeños “diezmos” que tienen así su sentido. Con un corazón abierto al bien, todo queda abierto al bien porque de lo que hay en el corazón habla la boca y actúa la vida de la persona. La pequeña moneda de la viuda tuvo todo su sentido. Pero no era un mero cumplimiento. Era dar el todo de sí misma.

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No me resisto en el día de hoy a expresar por medio de esta oportunidad que me dan los comentarios, que lo que dice el padre Cantero es totalmente cierto, y tengo desde hace tiempo un sentir muy fuerte que va en esta línea y que me preocupa. El sacerdote por serlo, abarca unas profundidades y conoce unas cosas que yo no alcanzo, pero a lo que si alcanzo es a ver como en las homilías en distintos lugares a veces falta mucho ese "estilo sincero" de Jesús. A mi entendimiento salta a la vista que no se quiere molestar, y pocos se oponen públicamente a lo políticamente correcto. No se si es a veces cobardía, o es que algunos hayan caído en imitar al mundo en algunas cosas. El otro día oí en un programa de televisión católica a unos seglares decir algo similar.

Presentado mi alegato, paso a hacer aquello que se que molestará a algunos quizás, porque piensan que es mejor no meterse en esto, o que yo no tenga autoridad:

Imiten a Jesús, hablen la verdad y no se preocupen de agradar a los hombres, sino a Dios. Cristo dio su vida por nosotros. Defendamos la verdad y defendamos a Cristo en medio de un mundo que lo niega y de algunos "cristianos" que están perdiendo la esencia y el norte, sean seglares o religiosos.

19 de agosto de 2019

Mt 19, 16-22. Si quieres ser perfecto, vende tus bienes, así tendrás un tesoro en el cielo.

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En aquel tiempo, se acercó uno a Jesús y le preguntó: «Maestro, ¿qué tengo que hacer de bueno para obtener la vida eterna?». Jesús le contestó: «¿Por qué me preguntas qué es bueno? Uno solo es Bueno. Mira, si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos». Él le preguntó: «¿Cuáles?». Jesús le contestó: «No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre, y ama a tu prójimo como a ti mismo». El joven le dijo: «Todo eso lo he cumplido. ¿Qué me falta?». Jesús le contestó: «Si quieres ser perfecto, anda, vende tus bienes, da el dinero a los pobres -así tendrás un tesoro en el cielo- y luego ven y sígueme». Al oír esto, el joven se fue triste, porque era muy rico.
Este muchacho tenía inquietud por la persona de Jesús. Era una "buena persona", cumplidora de los mandamientos y probablemente religiosa. Sin embargo, a pesar de todo esto, sentía en su interior una falta de algo. Le faltaba, ser perfecto, es decir, no apegarse a sus muchos bienes y a su riqueza material. Jesús le dijo como "llenar" ese vacío, pero le pudo más en ese momento de su vida, el apegarse a sus bienes y a su posición en el mundo, con todo resuelto. Entonces, se marchó triste, dice el Evangelio, porque el alma no se puede sentir plenamente feliz si impedimos entrar a Dios plenamente en nosotros. Siempre faltará algo, si lo llenamos con algo que no es de Dios. Siempre tendremos una tristeza, aún si fuéramos ricos, tuviéramos dinero de sobra, y toda la vida resuelta económicamente, no sería suficiente para nuestro interior, que nos demandará la perfección, y Jesús nos dirá, que si sentimos esa tristeza, demos el paso de desprendernos, si no de golpe, si poco a poco, de todo aquello que nos hace infelices.

18 de agosto de 2019

Lc 12, 49-53. No he venido a traer paz, sino división.

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En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«He venido a prender fuego a la tierra, ¡Y cuánto deseo que ya esté ardiendo! Con un bautismo tengo que ser bautizado, ¡y qué angustia sufro hasta que se cumpla! ¿Pensáis que he venido a traer paz a la tierra? No, sino división. Desde ahora estarán divididos cinco en una casa: tres contra dos y dos contra tres; estarán divididos el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra su nuera y la nuera contra la suegra».
    He oído a veces decir a algunas personas incrédulas y ateas que las religiones son malas, que crean problemas al mundo, y que si no existieran prácticamente no existirían problemas en el mundo.
    Pues hoy puedo afirmar que a mis 48 años de vida, estoy viendo que tienen parte de razón. Me explico: en primer lugar decir que las religiones no se pueden equiparar. Sólo existe una religión verdaderamente fundada en Dios, y es la católica, porque su fundador es Jesucristo y dijo la verdad porque El es la verdad.
 
    Sin embargo, la religión católica en si, crea algunos problemas a la gente de este planeta llamado Tierra. No lo digo yo, sino que lo dice Jesús, que es la Verdad y dice la Verdad.
    Uno de los principales problemas que la religión católica causa es el que divide a la gente. Crea conflictos entre personas de la misma familia por ejemplo. Así lo dice Jesús: «Desde ahora estarán divididos cinco en una casa: tres contra dos y dos contra tres; estarán divididos el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra su nuera y la nuera contra la suegra».
    Entonces la gente se confunde con la Religión. Esta no es para crear paz sino para crear división. Lo dice Jesús así: ¿Pensáis que he venido a traer paz a la tierra? No, sino división.

      Llegados a este punto de mi reflexión, puede que alguno esté escandalizado de lo que digo. Ahora vamos a seguir explicando esto tal como yo lo veo ahora mismo. ¿Si la religión causa estos problemas, para que tener religión? Pues bien, el problema es que las personas de una familia, que es lo que Jesús menciona aquí, son la clave. La familia es la célula básica de la sociedad. Si esta se desintegra, el mundo se va desintegrando. Si en la familia hay discordias y desavenencias por causa de la religión, en el mundo también, y por eso no habrá paz en este mundo mientras existan esas desavenencias.
    ¿Entonces que hacemos? Sólo hay dos soluciones posibles, y las dos se vienen intentando desde el principio. La primera es la de quitar la religión de la vida de las personas, porque se piensa que quitado el obstáculo para la paz, el mundo tendrá paz..
    El propio Jesús profetizó que se intentaría derribar a la depositaria de la religión católica, es decir a la Iglesia. Y también dijo que no podrían, porque Dios mismo la defiende. Es cierto, lo intentaron con El mismo Jesús, y no pudieron ni colgándolo en la cruz. Lo intentaron con sus apóstoles y la Iglesia creció. Y así hasta hoy. Siempre perseguida, pero siempre triunfante en medio del odio que trata de quitarla de en medio.

    ¿Cual es la otra solución? Pues la otra solución es la CONVERSIÓN. ¡Convertíos y creed en el Evangelio! -se nos ha dicho. Acoger los mandamientos de la Ley de Dios, vivir el Evangelio de Jesucristo, ser cristianos en la práctica todos los miembros de la familia, o los más que puedan. Entonces nos acercaremos a la paz. A más rechazo de la religión y por tanto de Cristo, más división en las familias. Los que creen y los que no creen quedarán separados. Y si no se separan, vivirán con desavenencias continuas, porque se rigen por dioses distintos.

    ¿Entendemos ahora porqué dice el Señor Jesús que no ha venido a traer paz? La razón es que el es el obstáculo para la paz en las familias cuando se le rechaza para vivir una vida sin Dios. Y El es el Bien, el es el Amor, El es la sabiduría, y si rechazas a Cristo rechazas eso. El pecado rechaza a Dios, y las personas que quieren vivir sus vidas sin arrepentirse y sin reconocer a Dios, son las que generan las discordias en las familias, porque si se rigen por lo que Jesús enseña, entonces no habría ya ningún problema, y vivirían en el Amor.

    Moraleja final: Tu puedes amar al prójimo, pero si el prójimo no te ama a ti, no puede haber paz, y algo sucederá en algún punto que os enfrentará o pondrá discordias en medio.

17 de agosto de 2019

Mt 19, 13-15. No impidáis a los niños acercarse a mí; de los que son como ellos es el reino de los cielos.

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    En la lectura de la Palabra del Señor narrada por San Mateo en su Evangelio, tenemos el breve episodio de los niños que son "acercados a Jesús". Los que acercaban a los niños a Jesús, lo hacían con la buena intención de que este los bendijera orando por ellos y con el gesto de la imposición de las manos.
    He aquí un claro ejemplo de padres o familiares responsables y creyentes. Nada sabemos de ellos porque no lo cuenta el Evangelio, pero si sabemos que tuvieron ese bonito gesto de fe. Supieron reconocer a Jesús, tampoco sabemos en que medida, pero si que quisieron que sus niños fueran bendecidos, y que tuvieran un contacto con Jesús, que además, como siempre ocurre, los acoge encantado, y aprovecha para dar una lección de todo ello, a sus propios discípulos que están con el, y que van a meter la pata hasta el fondo.
    Esto me recuerda la realidad de nuestros días, y algo para que la propia Iglesia reflexione. Esto no es para el mundo, para los sin fe o para los inconversos, sino para nosotros, los que formamos parte de la Iglesia, porque los que meten la pata hasta el fondo son los discípulos de Jesús, y no esas personas anónimas que acercan los niños hasta Jesús para que los bendiga con su oración y sus santas manos.
   Mas valdría a los que tienen la responsabilidad de ser acogedores en sus parroquias en las distintas Diócesis, acoger hoy esta Palabra e hicieran una reflexión sobre si están en el lado de los que acercan a los niños a Jesús o de los discípulos que cometen el error de "regañar" a los que tratan de acercarse.

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14Jesús dijo: «Dejadlos, no impidáis a los niños acercarse a mí; de los que son como ellos es el reino de los cielos».
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    Al final los que se supone que tienen que ser religiosos y personas de fe, los discípulos son regañados por Jesús, que aprovecha para hacer una comparativa importante. A Jesús se pueden acercar todos los que son como ellos, es decir, como los niños. Al reino de los cielos se llega por medio de la candidez y la humildad semejante a la de los niños. Los niños normales, que aún no han sido corrompidos por el mundo o desviados por las malas costumbres de sus padres, son así. Puedes oír sus risas, son inocentes, ven la vida como un regalo del que hay que disfrutar sanamente. Si los niños son como los del episodio narrado por San Mateo, entonces los adultos tienen que imitarlos para que el reino de los cielos sea suyo también, y eso no se corresponde a veces con nuestras actitudes cerradas y egoístas. Benditos los que no actúan como los discípulos en este caso. No sabemos los nombres de los que se opusieron a que los niños fueran acercados, porque no es importante para el caso. En el lugar de los discípulos está toda aquella persona creyente que va detrás de Jesús para aprender de el, pero o bien por desconocimiento o bien por egoísmo, mete la pata hasta el fondo, y en vez de atraer, rechaza a los que quieren acercarse también.

16 de agosto de 2019

Mt 19, 3-12. Divorcio y matrimonio

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Mt 19, 3-12. Por la dureza de corazón permitió Moisés repudiar a las mujeres; pero, al principio, no era así.
En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos fariseos y le preguntaron, para ponerlo a prueba: «¿Es lícito a un hombre repudiar a su mujer por cualquier motivo?». Él les respondió: «¿No habéis leído que el Creador, en el principio, los creó hombre y mujer, y dijo: “Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne”? De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Pues lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre». Ellos insistieron: «¿Y por qué mandó Moisés darle acta de divorcio y repudiarla?». Él les contestó: «Por la dureza de vuestro corazón os permitió Moisés repudiar a vuestras mujeres; pero, al principio, no era así. Ahora os digo yo que, si uno repudia a su mujer-no hablo de uniones ilegítimas- y se casa con otra, comete adulterio». Los discípulos le replicaron: «Si esa es la situación del hombre con la mujer, no trae cuenta casarse». Pero él les dijo: «No todos entienden esto, solo los que han recibido ese don. Hay eunucos que salieron así del vientre de su madre, a otros los hicieron los hombres, y hay quienes se hacen eunucos ellos mismos por el reino de los cielos. El que pueda entender, entienda».
En la lectura del Evangelio de San Mateo que se proclama hoy en todo el Orbe, se recuerda al pueblo de Dios una vez más que el matrimonio es la unión entre una mujer y un hombre. Ya Jesús menciona primero al padre y a la madre como lo normal para poder tener un hijo, y habla del misterio del matrimonio que consiste en que ambos cónyuges se unen en una sola carne, previo abandono de la casa de los padres y de su vida dependiente de estos.
Dice también que el matrimonio es indisoluble, si es que Dios los ha unido de verdad, añado yo. Y que la cuestión de admitir al divorcio es por motivo de la dureza del corazón de los antiguos.

El que pueda entender, entienda.

12 de julio de 2019

COMO CORDERO EN MEDIO DE LOBOS

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DEL BLOG DEL APOSTOLADO DE LA ORACIÓN:

  El evangelio continúa el encargo de Jesús a sus apóstoles, recién elegidos. (Mt.10,16-23).
          Mirad que os envío como corderos en medio de lobos; por eso, sed sagaces como serpientes y sencillos como palomas. Pero no os fiéis de la gente. Es un párrafo que encierra mucha enjundia. Jesús enviaba a sus apóstoles a Palestina, en medio del mundo judío, y con los fariseos de mentores del pueblo. Por tanto iban aquellos sencillos hombres a encontrarse con un ambiente hostil, ni más ni menos que el que se había encontrado el mismo Jesús. Lo más probable era que el pueblo sencillo sí los iba a recibir, pero se iba a encontrar con la oposición de los dirigentes y fanáticos. Iban, en efecto, como corderos en medio de lobos. Eso les había de suponer la doble actitud de sospecha y de donación de sus mismas personas. Sagaces como serpientes, que siempre buscan salvar la  cabeza, y al mismo tiempo, sencillos para dar a conocer el mensaje de Cristo, el Reino de Dios. Pero sin fiarse demasiado. Bien lo comprobó el propio Jesús en su Pasión: todas aquellas muchedumbres que se apretujaban para oírle y para recibir los beneficios de Jesús, no aparecieron en ningún momento en el proceso del dolor y de muerte. Había que hacer el bien a fondo perdido, sin fiarse del todo, y dándolo todo.
          A mí me gusta volver estas situaciones hacia la realidad actual, en la que tenemos que desenvolvernos nosotros y ser en el mundo de hoy apóstoles y testigos. Y bien sabemos lo que da el mundo actual y la postura de ese mundo ante la fe y ante el mundo religioso. Y con todo, el apóstol de hoy, las vocaciones de hoy, han de contar con que salen a ese mundo, y que salencomo corderos en medio de lobos, con toda el alma para trasmitir las riquezas del reino, y con mil prudencias sin fiarse de las gentes. Todo un ejercicio superior. Allí, los apóstoles de Jesús. Ahora, en el apostolado diario y el testimonio diario.
          ¿Por qué no fiarse? –Porque os entregarán a los tribunales, os azotaran en las sinagogas y os harán comparecer ante gobernadores y reyes por mi causa. Así daréis testimonio ante ellos y ante los gentiles. En los apóstoles, de una manera que diríamos “al pie de la letra”. En el momento actual con la persecución en unos casos, el ignorar al apóstol, la burla, el ataque más o menos solapado, y ese conjunto de actuaciones tan conocidas en los medios de comunicación, que airean cualquier problema referente a la Iglesia.
          Pero no os preocupéis de lo que vais a decir o de cómo lo diréis: en su momento se os sugerirá lo que tenéis que decir. No seréis vosotros los que habléis. El Espíritu de vuestro Padre hablará por vosotros. Otro gran principio de vida para aquellos apóstoles y para todo el que se manifieste como seguidor de Cristo. Ejemplos claros existen en la vida de los Santos. Y no extraños en gentes sencillas que siguen viviendo su fe a rajatabla. Y no tienen muchas veces otros conocimientos, pero se enciende la luz cuando toca dar testimonio: no hablan ellos; habla por su boca el Espíritu Santo, que sugiere la palabra oportuna o el silencio oportuno, según los casos: sagaces y prudentes.
          El hermano entregará al hermano para que los maten; los padres a los hijos; se rebelarán los hijos contra sus padres.Lo que dan de sí las persecuciones, y de lo que dan inmenso testimonio las iglesias de África, tan perseguidas por sus mismos hermanos. O lo que ya vemos en nuestro mundo “civilizado” que ocurre en la relación de padres e hijos. ¡Es que el evangelio no es un libro muerto! Refleja la vida de toda la Iglesia, trascendiendo tiempos y fronteras, y siendo igual de vivo y útil para animar y exhortar en los tiempos actuales.
          Todos os odiarán por mi nombre; el que persevere hasta el final, tendrá la salud. Cuando os persigan en una ciudad. Huid a otra. Creedme: no terminaréis con las ciudades de Israel, antes que vuelva el Hijo del hombre.


MI EXPERIENCIA

Me viene como anillo al dedo, puesto que desde muy joven sentí una vocación apostólica. Ciertamente, Dios, que escribe derecho sobre mis renglones torcidos, se las arregla para que desde mi situación de hombre casado sin hijos que criar ni educar, viviera mis vocaciones.

Muchas son las veces que he experimentado estar viviendo entre lobos en mi tarea apostólica. Sin llegar a ser perseguido al modo de "ellos", si lo he sido en el modo de hoy. A alguno le hubiera parecido bien "entregarme a los tribunales" cuando he sido numerosas veces directamente insultado y vilipendiado por causa de mi fe y por causa de la tarea que desempeñaba.

Nunca fui "azotado en la sinagoga", pero si recibí numerosos azotes verbales y de otro tipo. El azote de la indiferencia, el de la burla, el del menosprecio a mis capacidades y mis dones, el ninguneo, el de la subestima por razón de mi edad, y cuando no fue por la edad porque uno va cumpliendo años, lo es por otras cosas. También recibí a menudo el azote de la soledad apostólica, y el de la falta de apoyo, hasta el punto de quedar como aislado y sentir la tentación de abandonar y dedicarme a otra cosa, lejos de la ingratitud y los azotes.

También he recibido todo eso dentro de la misma familia. Gracias a Dios, tengo una buena mujer que me apoya. Dios tuvo ciertamente misericordia de mi, pecador.

Esta es mi fe.

30 de junio de 2019

• "Y no lo recibieron en una de las aldeas de samaritanos"

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Y dice el Evangelio de hoy que lo hicieron porque lo identificaron por su aspecto.
Claramente esto me dice lo TRISTE que resulta catalogar a las personas sin más. Hacer un juicio de valor sobre alguien sin conocerle, simplemente por "lo que me parece", sin más profundidad. A veces tenemos hecho un criterio preconcebido sobre las "cosas" y es como una regla que aplicamos por sistema a todo el que se salga de nuestro criterio preconcebido o arraigado durante tantos años en nosotros.
Eso entronca con la CONVERSIÓN, en mi opinión. Sin CONVERSIÓN no hay cambio, y sin cambio seguimos instalados día tras día en lo mismo que nos hace tropezar. Nuestro criterio preconcebido de las cosas, por el cual podemos poner piedras de tropiezo a los demás.

Ayer me decía una persona sabia, que a veces las personas ponen piedras en el camino para impedir avanzar, y que el problema no lo tiene el que no puede avanzar por la piedra, sino el que la pone para obstaculizar, porque al final de la vida, todos tendremos que dar cuenta a Dios de si fuimos piedra de tropiezo o quisimos avanzar y ayudar a avanzar y no nos dejaron.

La reflexión que propongo es esta: ¿Eres piedra de tropiezo para los demás, o eres de los que buscan avanzar y construir?

18 de noviembre de 2018

Lc 13, 24-32. Advertencias a nuestro tiempo.

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¿QUIÉN ME DARÁ CRÉDITO? ¿A QUIÉN LE IMPORTARÁ LO QUE DIGO HOY? ¿ALGUIEN ME ESCUCHARÁ?
Por Francisco Javier Madueño Valero
#evangeliodeldia
En el Evangelio de hoy, el sacerdote en la Misa no debería reinterpretar las palabras de Jesús o descartar aquello que puede dar yu-yu. Hay que ser fiel a la Palabra de Dios.
La tentación es irse a la predicación fácil y retórica y ocultar.
Jesús en el Evangelio de Marcos cap.13 del v.24 al v.32 no está hablando de la hora de la muerte como a algunos les gusta interpretar. Está hablando de una cosa que medio mundo no cree posible, y el otro medio parece que lo duda, incluida a veces pareciera que la misma Iglesia.
La 2ª venida de Cristo. La definitiva. Insisto, no es la venida personal de cada uno en la hora de la muerte, es la 2ª venida acompañada de signos cósmicos visibles. No son palabras de 2ª categoría. No son palabras menores, ni son palabras para reinterpretar porque han pasado 2018 años desde el nacimiento de Cristo.
Jesús dice a sus discípulos hoy claramente que volverá glorioso, y que aunque nos advierte que el día y la hora nadie lo sabe, sólo el Padre, no le quita valor, como observo que algunos hacen hoy.
Se nos tiende a decir que no hay que estar pendiente del fin del mundo, que eso ya lo hacen las sectas. Efectivamente, estar pendiente así no. Dar fechas como han hecho las sectas, no, pero proclamar el Evangelio completo, si. Y este Evangelio nos narra un hecho que va a suceder. Lo dice Jesús y yo lo creo.
Que no haya sucedido aún, no es motivo para dudar o no creer o reinterpretar la palabras desviándolo a la "hora de nuestra muerte". No es esa la enseñanza hoy de Jesús.
Jesús quiso que su Iglesia supiera estas cosas con un motivo, pero hoy ese motivo se está perdiendo y descafeinando con predicaciones alejadas de la verdad. ¡No mutilemos la Palabra de Dios!.
¿De que sirve saber estas cosas? ¿Quién se atreve a corregir a Jesús o ocultar sus palabras o desviar la atención en este día? Parece que la moda dominante es hacerlo así. Eso capta mi realidad.
Jesús habla de como será su venida. Da una descripción detallada, y dice más: dice que habrá una generación que verá esos signos y entonces deben acordarse de la higuera.
Jesús dice que su 2ª venida (no la muerte, sino la cósmica), ocurrirá inmediatamente en la generación que vea esos signos. ¿Entonces?
Si Jesús no quisiera que supiéramos esto, no nos lo hubiera enseñado. Y nos dicen algunos: no hay que estar pendiente de los signos porque nadie sabe el momento. Y yo digo: "Eso no es lo que dice Jesús exactamente". Jesús da una llamada a la advertencia especialmente a una generación. No era la suya evidentemente, ni la posterior. ¿Puede ser esta? ¿Por qué no?, -digo yo.
¿De que sirve saber esto? Algunos piensan que de nada. Yo no estoy de acuerdo. Yo pienso que esto no son amenazas, ni meter miedo, sino que para el cristiano son signos y noticias de esperanza. Que el mundo no haya terminado ya no es noticia de alegría, como creen algunos. Es noticia de que aún estamos en la esperanza, y que si se hubiera cumplido ya, habrían llegado ya los cielos nuevos y la tierra nueva donde habita la justicia.
Aún con todo esto, para alguno será preferible no estar en esto, ni mirar a esto. Lógicamente no vamos a estar todos los días mirando al cielo, pero al menos en esta época del tiempo litúrgico deberíamos reflexionar, y como dice el apóstol San Juan, "todo el que tiene esperanza en su venida, se purifica" (purgatorio en la tierra).
Y todavía habrá quien piense que Jesús habló en este pasaje de todo menos de lo que habló. Su 2ª venida gloriosa y el momento del inicio del juicio final.
Los primeros cristianos lo tuvieron claro, y vivieron con esta esperanza. ¿La tenemos hoy nosotros? ¿Se nos enseña en la Iglesia a tener esta esperanza? ¿O somos tan lógicos como la lógica del mundo y eludimos dar crédito a la Palabra de Dios?

26 de noviembre de 2017

Solemnidad Jesucristo Rey del Universo. Evangelio.

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Echando un vistazo por encima al Evangelio que se proclama (lee) hoy en todas las iglesias (católicas) del mundo se me ocurre la siguiente reflexión:
Mateo 25: 31-46. Mala noticia para los que se desesperan cuando el Evangelio que toca es largo.
El fragmento del Evangelio de San Mateo 25: 31-46 es el que toca hoy por ser el Domingo de la Solemnidad de Jesucristo Rey del Universo. Es un relato que contiene varias partes. Por un lado se toca un tema que muchos eluden o piensan que no es para este tiempo: "Cuando Jesús venga en su gloria junto a todos los Ángeles". Que levanten la mano los que se alegran de esta noticia que el evangelista pone en boca del mismísimo Jesús. De acuerdo. Ahora que la levanten los que creen que Jesús vendrá así en un momento sorpresa de la historia. Si has levantado la mano las dos veces tienes motivos para estar muy contento.
Sigo reflexionando sobre este fragmento del Evangelio, y observo que cuando Jesús regrese habrá un Juicio. El que juzga es Rey, y por eso se sienta en un trono. No confundamos este juicio con la hora de la muerte, porque en este fragmento del Evangelio no habla de la hora de la muerte, sino de la 2ª venida de Jesús, esa ¿que muchos ni esperan ni desean?.
Obviamente al Juicio van todos. Los muertos, y los vivos. Eso dice nuestro Credo, pero este Evangelio deja claro que aunque esta vida aquí termine, no es el final.
Sigo reflexionando y veo que Jesús es el Rey de todo lo creado. Hace una separación: unos a un lado y otros a otro. No se puede entender esto en clave política. No se trata de derechas o izquierdas. En ese juicio no cuenta la afiliación política en la tierra, sino otra cosa. Los frutos de tu vida. ¿Quiere decir que si soy buena persona me salvo y ya?
Aquí veo un peligro. El activismo está bien, pero si te fijas, Jesús va a unir luego más adelante en su enseñanza las buenas obras con su propia persona. Es decir, entiendo que sin Jesús no.
Sigo reflexionando y veo que Jesús hace un largo énfasis en ciertas obras: "Dar de comer", "Dar de beber", "Vestir...", y "Visitar...". En todas ellas está el prójimo incluido. Y veo más. Veo que Jesús mismo se coloca de protagonista de esas obras buenas. El es el prójimo. Y hay en esa enseñanza una parte de las personas que le conocen que no le entienden, y le preguntan: ¿Cuándo te vimos a ti....?
Sigo reflexionando y veo una frase que me es muy familiar porque de siempre la he llevado muy dentro de mi sin saberlo. Es la respuesta que le da a los justos. Si, porque los justos tampoco parecen entender demasiado esto que dice Jesús: "¿Cuando te vimos a ti....". Es preciosa la respuesta de Jesús y me identifico totalmente con ella: "Lo que hicisteis con uno de estos mis hermanos más pequeños conmigo lo hicisteis". ¿Lo ven? Es lo que os dije ayer. Tenemos que ser atentos con los hermanos. No podemos pasar de ellos, o tratarlos como números, o como un bulto en un lugar. Hay que darle dignidad al hermano. No vale sólo con ir a agradar a los conocidos. Hay que hacerlo también con los desconocidos. Con todos. ¿Que es eso del domingo que vas a a la Iglesia y ves a los de siempre saludándose entre ellos, sacerdote incluido? ¿Es que los otros no son Iglesia? ¿No tendrán necesidades? ¿No son Jesús?

Y sigo reflexionando y veo algo tremendo. Veo a todos los que pasaron de los demás, de esos desconocidos, que los ignoraron, que no los tuvieron en cuenta, personas que a lo mejor tenían mucho que ofrecer incluso a pesar de tener necesidades. Veo a esos que conocían a Jesús, que sabían sus enseñanzas, pero no las pusieron en práctica, y que sólo estuvieron pendientes de si mismos o de agradar a los de su círculo como si no hubiera más, los veo de cabeza en el infierno. El castigo eterno del que nunca más se sale. No dieron de comer a esos desconocidos que también eran Jesús (sus hermanos más pequeños), no se preocuparon de su bienestar espiritual, los trataron con indiferencia, los ignoraban, creyendo que como ya creían en Jesús y hacían ciertas prácticas piadosas ya lo tenían. Y Jesús les dice algo terrible: "No os conozco". Y algo más fuerte: "¡Apartaos de mi malditos!"
Y sigo reflexionando y veo que Dios es misericordioso pero es totalmente justo. Y los que han sido ninguneados, apartados, no tenidos en cuenta, rechazados, descartados...esos si se merecen el premio, porque a pesar de haber sufrido tanto, han sido capaces en sus vidas de ver a Jesús en el prójimo. No se han vengado diciendo: "Como a mi me lo hicieron ahora voy y me desquito con mi prójimo igual". Fueron perseverantes con sufrimiento.
Y diran algunos: Pero Javier: "Aquí habla de comer, beber, vestir, visitar...", no de "ningunear, apartar, rechazar, descartar...". Y yo les digo: Lean Juan 4:13 y conozcan que beber agua ayuda a la vida física, pero no hace nada al alma. Sean caritativos, pero no olviden que dar un kilo de arroz a Cáritas y luego maltratar a tu hermano, no te salvará.
Y termino mi reflexión recordando a esas personas con las que me volqué y les dí casi todo lo que tenía. Os tengo delante ahora mismo el día del Juicio. Yo no os juzgo ni os condeno. El Rey de Reyes sabrá. En cuanto a mi, siempre tengo delante de mi las palabras de San Pablo: "Luchad con temor y temblor por vuestra salvación" (Cf. Fl. 2, 12)

21 de septiembre de 2017

Jesús, Sacerdotes y Mateos

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EVANGELIO DE HOY Y MI COMENTARIO POSTERIOR:
Lectura del santo evangelio según san Mateo (9,9-13):
En aquel tiempo, vio Jesús al pasar a un hombre llamado Mateo, sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo: «Sígueme.»
Él se levantó y lo siguió. Y, estando en la mesa en casa de Mateo, muchos publicanos y pecadores, que habían acudido, se sentaron con Jesús y sus discípulos. Los fariseos, al verlo, preguntaron a los discípulos: «¿Cómo es que vuestro maestro come con publicanos y pecadores?»
Jesús lo oyó y dijo: «No tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos. Andad, aprended lo que significa "misericordia quiero y no sacrificios": que no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores.»
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El Evangelio de hoy a mi me da algunas claves interesantes. La primera es: la actitud de Jesús que pasa por donde hay "un hombre" llamado Mateo que recaudaba impuestos. Llama la atención el hecho de que Jesús no le ignora sino que le busca. Ahí veo yo la actitud que deberían tener los Obispos y sacerdotes en primer lugar. Sin embargo esto se ve poco en nuestros días. El sacerdote normalmente aparece como que está en otra cosa. Algunos dedicados incluso a tareas burocráticas que le quitan el tiempo. Otros dedicados a otras tareas que bien podrían desempeñar seglares. Pero cuando uno se asoma a una Parroquia, el sacerdote parece una persona distante. Se rodea en todo caso de su círculo cercano, el de siempre, pero no va a buscar a los "Mateos", es decir no hace el papel de Jesús en ese sentido. Falta cercanía, falta confianza. Más pendiente algunos de las agendas que de la misericordia con el "Mateo". A "Mateo" le viene bien la llamada de Jesús. Y le sigue, pero el sacerdote hoy no veo que esté por esta labor. A lo sumo, llamadas generales desde la homilía, pero nada de cercanía, nada de contacto con esos seglares que se sientan allí en su Parroquia y a los cuales a lo mejor conocen de vista, pero con los que no hay contacto alguno.
No hay interés por llamar a nadie. No hay interés por hacer discípulos, excepto las llamadas generales desde el Ámbon o la Sede.
Y el Evangelio de hoy dice claramente que Jesús no es así. Es más, no se acerca Jesús al afín, sino que trata de dar confianza al que la gente normalmente descartaría.
Claro, también tenemos la parte espiritual del mensaje del Evangelio de hoy. Que Jesús mismo en cualquier momento de tu vida te dice: "Ven y sígueme". Eso es muy bueno, pero no debemos olvidar que Jesús nos manda imitarle en todo.

15 de octubre de 2016

"No temáis a los que matan el cuerpo"

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"No temáis a los que matan el cuerpo", es decir, no temáis a los seres humanos malos y perversos que buscan hacer mal al prójimo, llegando incluso al pecado del asesinato. Según San Mateo estos no tienen ningún poder para matar el alma. ¿Quién lo tendrá?

¿Quién es el dueño de la vida? Dios. 
¿Quién decide el final de nuestra vida? 
¿Es una consecuencia de la naturaleza en el caso de muerte natural?. ¿Una consecuencia de un error o una cadena de errores en el caso de una muerte accidental? ¿Una consecuencia de nuestros malos cuidados a la salud, en el caso de ciertas enfermedades? ¿O del desgaste natural de nuestro organismo en el caso de otras enfermedades? ¿Un triunfo de Satanás en el caso de muertes por asesinatos, suicidios, abortos...?

A la muerte en si no hay que temerla, no es la última palabra.

Y dice la Biblia:
5 Pero os enseñaré a quién debéis temer: Temed a aquel que después de haber quitado la vida, tiene poder de echar en el infierno; sí, os digo, a éste temed.

6 ¿No se venden cinco pajarillos por dos cuartos? Con todo, ni uno de ellos está olvidado delante de Dios.

7 Pues aun los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temáis, pues; más valéis vosotros que muchos pajarillos.

Es decir, dos cosas:
Primero, Dios tiene el poder de dar o quitar. Por su Palabra el mundo fue creado y existe.

Cuando alguien muere, se suele decir: "Lo llamó Dios". "Llegó su hora". Cristo mismo hablaba de "la hora" que sólo el Padre conoce. El fin del mundo no lo sabe nadie sólo el Padre Dios.

Segundo: Dios no se olvida de nadie, muera como muera, viva como viva, de todos se preocupa Dios. "Todos los cabellos están contados" (Dios lo sabe todo).


San Mateo dice:

28 Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno.

Es decir, alguien (persona), tiene el poder (autoridad) de matar el cuerpo y el alma y sabemos que existe un castigo final que se llama infierno, y que Satanás es el jefe de ese infierno.

¿Cómo el cuerpo y el alma mueren en el infierno? Cuando una persona muere aquí, muere su cuerpo aquí, pero habrá una resurrección al final, y un juicio y a eso es a lo que hay que temer, porque es ahí donde el cuerpo y el alma pueden morir en el infierno.

A satanás no hay que temerle si una persona está viviendo en Cristo, porque haga lo que haga y pase lo que pase, Dios lo cuida y el descansa en Dios.

Se teme a Dios como juez, en el caso de que la vida no está centrada en Cristo, porque Dios es misericordia, pero también es justicia y vendrá como juez justo en el último día.
El temor y temblor con el que debemos cuidar nuestra salvación según San Pablo.

¿Que Dios tiene mucha paciencia? Si
¿Que Dios es bueno? Si
Pero Dios también se enfada, porque es padre y quiere que todos sus hijos se salven.

Cierto temor te mantiene alerta. Cristo lo tuvo en Getsemaní y oró.

Cierto es que Dios nos pide que tengamos fe en Él y no tengamos un temor de espanto o susto (No temáis). Sólo un temor reverencial que nos mantiene alerta.

Dios misericordioso ten piedad de nosotros. Gracias por tu bondad con nosotros. Perdónanos.