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29 de octubre de 2013

Desechad la mentira

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El mundo está lleno de malicia y engaños. Existe mucha hipocresía entre los seres humanos, envidias y otras cosas. Eso es el pecado. El pecado ofende a Dios, pero carcome el alma y tiene poder para destruir al hombre. El hombre, por el pecado vive como en un infierno aquí en la tierra, y eso es importante, pero más importante es que el alma muera en ese estado, pues entonces va a donde pertenece, y cosecha el fruto de lo que sembró. Cada hombre-mujer, tiene un Alma espiritual. El cuerpo se desgasta y va hacia la muerte, pero el Alma no muere sino que vivirá eternamente en función de su estado al morir la persona. A ese estado final se le llama "cielo o infierno", "Resurrección o condenación"

Rechazad, por tanto, toda malicia y todo engaño, hipocresías, envidias y toda clase de maledicencias. (1 Pedro 2,1)


¿Que solución existe entonces para el problema del pecado?

Sólo una. Acudir a Cristo. Su pasión y cruz, cubrió tus pecados y los míos, pero a condición de que quieras ser cubierto por El.

¿Que significa ser cubierto por El?

Que la sangre de Cristo tiene un valor redentor, es decir, si te acoges a Cristo, si crees en El, si aceptas que es verdaderamente el Hijo de Dios que vino a salvarte, serás salvado en el día final de tu vida. De hecho, ya es posible ser salvado sin necesidad de pasar por la muerte. Sólo es preciso que creas en Jesucristo y te agarres a El como única tabla de salvación.

Puedes comenzar ahora mismo si lo deseas, a liberarte y salvarte. Para ello, es preciso que tu voluntad se mueva en la dirección correcta.

Rechazad, por tanto, toda malicia y todo engaño, hipocresías, envidias y toda clase de maledicencias. (1 Pedro 2,1)

Si deseas más información acerca del asunto más importante de tu vida, escríbeme 


El facsímil del Codex Vaticanus y Codex B (siglo IV) 
con la página de corte de los libros de los Reyes


23 de junio de 2012

CREO EN LA RESURRECCIÓN DE LA CARNE Y EN LA VIDA ETERNA

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Meditábamos esta mañana en la oración de la mañana, acerca de los que creen que el hombre salió de la nada sin la intervención de Dios. Siempre han existido ateos, y siempre han existido quienes después de ser iniciados en la fe, han seguido otro camino. De la nada no puede salir nada, así que pensar que la vida humana es eso y cuando te mueres ya no hay más, es para mi la mayor irracionalidad. Ellos me dicen que soy yo el que necesito a Dios, porque le tengo miedo a la muerte, y por eso creo. Efectivamente, también le tenía miedo a la muerte. He dicho "tenía", en tiempo pasado. Mientras el mundo vive huyendo de la muerte, espantado por el hecho de morir, yo se que la muerte es necesaria para vivir. Y si no morimos, no viviremos, porque después de la muerte, cuando el Alma se se separa del cuerpo, cada uno da cuenta de su vida ante Dios. El que ha hecho lo bueno a un lado, y a ver a Dios cara a cara, en compañía de los santos, la Virgen María y Jesucristo. El que muere rechazando la misericordia de Dios, ¿cómo se sostendrá en el momento del juicio particular? El que se condene, lo hace por propia decisión. La condena es esto: "Vivir eternamente apartado de Dios, la suprema felicidad y la vida eterna". El hombre busca la felicidad en la tierra, y se puede atisbar, pero la verdadera no llega hasta después. Pero, el que rechaza la salvación, ¿cómo se salvará?

En el día último de nuestra vida, cada Alma se separa del Cuerpo, y el cuerpo se deshace, mientras que nuestra Alma es inmortal. El Alma va al encuentro de Dios, y espera el día de la segunda venida de Cristo en la que creemos que nuestra Alma será de nuevo unida a nuestro cuerpo, para vivir eternamente en los cielos nuevos y tierra nueva prometidas por Dios.

Dejad que los niños se acerquen a mi, y no se lo impidáis, dijo el Señor.

11 de junio de 2011

¿Si soy bueno me salvo?

2 comentarios:

Salvarse. No creo que a nadie le apetezca condenarse. Dios es Amor y bondad infinita. Dios quiere que todos los hombres se salven, eso es una verdad indiscutible. ¿Que padre entregaría a su único hijo a ser entregado en manos de hombres malvados? ¿Que hijo se dejaría matar por amor a nosotros? Sólo Dios puede hacer eso.

¿Entonces de que va todo esto de la salvación?

¿Que tengo que hacer para salvarme?

Esa pregunta le hizo un joven rico a Jesús, y Jesús le contestó: "guarda los mandamientos".

Y el joven rico, respiró porque ya los guardaba, y se sintió aliviado.

Entonces sólo con guardar los mandamientos me salvo, pensaría el joven rico.

Un momento: ¿Entonces para que murió Cristo? me pregunto yo.

Y sigo leyendo el Evangelio, y Jesús le dice algo más a ese joven. Si ya guardas los mandamientos, aún te falta una cosa.

¿Que cosa? ¿Pensaría el joven rico. El, como tenía de todo (según su parecer), no tendría temor a seguir indagando. ¿Que cosa me falta?

Este joven pudo pensar. Si tengo de todo, que diga lo que sea, que seguro que también lo tengo. Soy rico.

Pero Jesús le dice: "Una cosa te falta". Y no voy a decir hoy que cosa le faltaba. Pueden leerlo ustedes en el Evangelio.

Y después de esa cosa que le faltaba, aún le dice algo más: "Ven y sígueme".

Para mi, esa es la frase más importante que le dice. "Ven y sígueme". Ahí está la clave.

Porque no hay otro modo de salvarse, sino por medio del Salvador.

¿Y quién es ese Salvador?

Sólo hay uno. Su nombre es JESÚS. Sólo a través de Cristo, te puedes salvar.

¿Entonces si soy bueno me salvo?

¿No me has entendido todavía? No hay ningún bueno, suficientemente bueno para salvarse por si mismo que el único Bueno. Ese es Dios, el que entregó a su Hijo para dar su vida por nuestra salvación. Es a ese Hijo, cuyo nombre es Jesucristo, al que debemos acudir para salvarnos. Nadie más nos puede salvar. Nosotros mismos no podemos hacer nada, porque TODOS somos pecadores.

¿Entonces?

Entonces, ya que sabes que sólo por medio de Jesucristo te puedes salvar, lo primero que una persona sensata haría, sería acercarse a El, con el fin de conocerle, y saber más de El, sabiendo que si crees en El, te salvas, y si te niegas a creer en El, el te sigue amando, pero no puede salvarte, porque la salvación no viene por que yo viva mi vida como a mi mejor me parezca, cogiendo una de las ofertas religiosas que ofrece el mundo, o viviendo engañado, pensando como el joven rico, que no me falta nada. Es precisamente eso que nos falta, lo que nos impide ver a Dios, y entrar en su Reino del cielo.

Dios ha querido que todos se salven, y que lo hagan por medio de Jesucristo, dentro de su Iglesia. ¿Cual Iglesia, te puedes preguntar? Claro, como hay tantas...

Y yo te pregunto: ¿Cuales cristos? ¿Es que hay más de un Cristo?

Si necesitas más información sobre este tema, puedes contactar conmigo si lo deseas. Una cosa más. ¿Vas comprendiendo cual es la razón de mi vida?

Dios te bendiga.

8 de junio de 2007

La Santa Misa (I)

1 comentario:

La Santa Misa es mas importante que todas las devociones particulares. San Juan Crisóstomo dice: "La celebración de la Misa, vale tanto cuanto vale la muerte de Cristo en la cruz". El precio de la sangre de Cristo derramada en la cruz es nada menos que el precio de nuestra redención.

Hubo un tiempo en que los cristianos eran esclavos de los musulmanes o estaban en sus cárceles, y eran rescatados o librados de ellas mediante un precio o cierta cantidad de dinero.

Hoy en día hay también muchos hombres y mujeres esclavos o como si estuvieran atados con las cadenas del pecado, del demonio, de la muerte eterna.

Pero Jesucristo ha hecho algo para librarnos de estas cadenas y rescatarnos así de nuestros enemigos.

Lo explican muy bién los apóstoles san Pedro y san Pablo en la Biblia.

"No con oro o plata, que son bienes corruptibles, sino con su sangre preciosa derramada en el Calvario, y es por su sangre, que logramos el perdón de nuestros pecados"

(citas bíblicas: 1 Ped. 1,18; Ef. 1,7)

Sabiendo que esto es así, no tenemos excusa. Hay ahora un modo único en la vida de los hombres, con el cual puedes liberarte de la cadena que te ata al enemigo del alma, que es el diablo, y de esta forma evitar así el infierno eterno, que es lugar destinado para los que rechacen la redención que Dios te ofrece.

¿Y que tengo que hacer entonces? Preguntará todavía alguno quizás.

Si crees que Cristo murió por los pecados y resucitó para que tuvieras la vida eterna, entonces a continuación tenemos que aplicarnos a nosotros mismos, los méritos adquiridos por Cristo a través de su pasión y muerte.

De nada nos va a servir el día de nuestra muere el decir, "Yo creí en Dios pero no practiqué" (el famoso soy católico pero no practicante).

Tampoco nos va a servir de nada el día de nuestra muerte el decirle al Señor: "Yo fuí buena persona, no le hice mal a nadie", porque en esta frase no hay nunca verdad. Siempre tenemos algo que hacemos mal, pecados cometemos todos. Otra cosa es que por la relajación espiritual a la que llegan muchas personas, son incapaces de analizar su interior para darse cuenta de esto.

Debes tener en cuenta, que Dios se hizo hombre para morir el en nuestro lugar, y que podamos salvarnos, porque si hubiera otra forma de salvarse, no hubiera padecido hasta la muerte. Debes meditar esto.

¿Todavía no lo entiendes?

Para salvarte tienes que aplicarte los méritos de la pasión de Cristo, esto es de su sangre derramada. Y esto se consigue mediante los sacramentos que el mismo instituyó para tal propósito. Son siete. Pero especialmente importante para nuestra salvación son: El Bautismo, la confesión de los pecados y la Eucaristía.

Por eso es tan importante asistir a la Santa MIsa cada semana al menos. No es que esto sea un precepto obligatorio (que lo es), sino que es un medio eficaz para que podamos aplicarnos los cristianos los méritos de la pasión de Cristo, y de este modo, poder salvarnos.

Así, el que va a Misa y es sincero y consciente de lo que hace, está en el camino correcto para salvarse.

Pero el que no va nunca. ¿Cómo se aplica la sangre de Cristo en pago por sus pecados?
De ninguna manera.

De modo que esa persona, está en serio peligro de que en cualquier momento sea demasiado tarde para su alma.

¿Porqué en cualquier momento?

Porque nadie sabe cuando le va a tocar abandonar este mundo. Morirse no quiere nadie, pero la realidad del hombre es que cada día salen de este mundo almas de personas de todas las edades.

Por eso dice el Señor, el que quiera vivir para siempre, que venga a mi, porque el que come mi carne y bebe mi sangre tendrá vida eterna.


Fuente foto: http://www.erain.es/departamentos/Religion/UDEuca2/voca.htm
Bibliografía: Siguiendo la Misa. B.Martín Sánchez. Apostolado Mariano.