Fuente: https://www.augustinus.it/spagnolo/attribuiti_12/index2.htm
Mi blog de cosas interesantes para aportar a un mundo que camina por direcciones equivocadas.
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16 de abril de 2020
San Agustín, sobre la recepción de la Eucaristía.
Fuente: https://www.augustinus.it/spagnolo/attribuiti_12/index2.htm
30 de abril de 2014
¿Una Misa sin homilía?
Diócesis de Málaga
30/04/2014
Una Misa sin homilía es para mi como una mesa con 3 patas, es decir, le falta algo. Da pena cuando alguna vez asistes a la Misa a diario y te puedas encontrar con que el Presbítero pasa de la proclamación del Evangelio, a la oración de los fieles. Mucho más doloroso, cuando las lecturas o el Evangelio se prestan especialmente a un diálogo con el pueblo, según se deduce de las palabras del Papa Francisco en el capítulo tercero de su exhortación apostólica Evangelii Gaudium. Y si no predicas, no imitas a Jesucristo, que era siempre predicador. Así de simple. La Misa son dos mesas. La Palabra y la Eucaristía. No podemos reducir la mesa de la Palabra a un simple oír como otra persona lee las lecturas bíblicas. Sin homilía se pierde una oportunidad de predicar, y nunca sabrás la oportunidad que perdiste, a menos que Dios te lo haga saber. Exhorto a todos los sacerdotes, especialmente a los de mi Diócesis de Málaga, a no pasar por alto la predicación durante la Misa. El Papa explica muy bien como debe ser. Háganle caso, que sabe de lo que habla. ¿No le ven a el? Traten de imitarlo. Felicidades a los sacerdotes que no dejan pasar una Misa sin predicar la Palabra. Hacéis lo que tenéis que hacer. También recomiendo leer lo que decía Benedicto XVI en 2007 sobre la homilía. Venga vamos a vencer la pereza. Tampoco me vale que se agarren a normativas de la Iglesia que "permiten" ciertas cosas. Se que hay algo de eso, ya que en mis diez años seguidos de vivir mi fe católica, he tenido la oportunidad de conocerlo. La Parroquia o iglesia que tiene poco movimiento es entre otras cosas porque no enciende los corazones, y esto se hace de una forma especial con la predicación.
Recomiendo también leer
http://www.sedipafmorelia.org/articulos/como-se-inicio-la-homilia.html
22 de noviembre de 2013
IR A MISA
15 de agosto de 2013
SAN ANASTASIO SINAÍTA: Para comulgar dignamente (Sermón sobre la Santa Sínaxis)
Anastasio murió poco después del año 700. Es, por tanto, uno de
los últimos escritores orientales a quienes se reconoce el titulo de
Padre de la Iglesia.
Testigo y defensor de la fe, San Anastasio Sinaíta dejó con
frecuencia su retiro para refutar las herejías, especialmente el
monotelismo—muy desarrollado en Oriente por aquellos años—,
que negaba la existencia de una voluntad humana en Jesucristo.
Precisamente la mayor parte de su actividad literaria—poco
estudiada aún—se concentró en esta polémica, a la que sólo
pondría fin, en el año 681, el Concilio lIl de Constantinopla.
Compuso, además, una pequeña historia de las herejías y de los
sínodos eclesiásticos, un comentario al relato bíblico de la
Creación, varias homilías y un volumen de preguntas y respuestas
sobre cuestiones predominantemente morales.
Entre sus homilías más conocidas se encuentra el Sermón sobre
la Santa Sínaxis, donde resume la doctrina sobre la Eucaristía y
exhorta a los cristianos a comulgar dignamente.
Para comulgar dignamente
(Sermón sobre la Santa Sínaxis)
Grande es nuestra miseria, carísimos. Porque debiéramos tener
el espíritu encendido, atento en la oración y en la súplica,
principalmente en la celebración del misterio eucarístico, y estar
llenos de temor y temblor en la presencia del Señor mientras se
celebra la Misa. Sin embargo, ni siquiera le ofrecemos el Sacrificio
con pura conciencia, con espíritu contrito y humillado, sino que
durante la Santa Sínaxis terminamos nuestros asuntos públicos y
la administración de muchos y vanos negocios.
Hay gentes que no se preocupan en pensar con qué pureza y
con qué dolor de sus pecados se han de acercar a la Sagrada
Mesa, sino qué vestidos se han de poner. Otros vienen, pero no se
dignan permanecer hasta el fin, sino que preguntan a los demás
en qué punto va la Misa y si llega ya el tiempo de la Comunión; y
entonces rápidamente, como los perros, saltan, arrebatan el
místico pan y se marchan. Otros, presentes en el templo de Dios,
no están quietos ni un momento, y se dedican a conversar
prestando mas atención a las habladurías que a la oración. Otros
no se preocupan absolutamente nada de su conciencia, ni de
limpiar las manchas de sus pecados por medio de la penitencia, y
van acumulando pecados sobre pecados (...).
Pues dime: ¿con qué conciencia, con qué estado de alma, con
qué pensamientos te acercas a estos misterios, si en tu corazón te
está acusando tu misma conciencia? Contéstame: si tuvieras las
manos manchadas de estiércol, ¿te atreverías a tocar con ellas las
vestiduras del rey? Ni siquiera tus mismos vestidos tocarías con las
manos sucias, antes bien, te las lavarías y enjugarías
cuidadosamente, y entonces los tocarías. Pues, ¿por qué no das a
Dios ese mismo honor que concedes a unos viles vestidos?
Entrar en la iglesia y honrar las imágenes sagradas y las
veneradas cruces, no basta por sí solo para agradar a Dios, como
tampoco lavarse las manos es suficiente para estar completamente
limpio. Lo que verdaderamente es grato a Dios es que el hombre
huya del pecado y limpie sus manchas por la confesión y la
penitencia. Que rompa las cadenas de sus culpas con la humildad
del corazón, y así se acerque a los inmaculados misterios.
Quizá diga alguno: no me es grato llorar y dolerme. ¿Por qué?
Porque no meditas, porque no piensas, porque no ponderas el
terrible día del juicio. Con todo, si no puedes llorar, al menos
manten un porte grave y respetuoso; echa lejos de ti el orgullo,
ponte en la presencia del Señor y, con los ojos vueltos a la tierra y
con espíritu contrito, reconócete pecador. ¿No ves cómo los que
están en la presencia de un rey terreno, que muchas veces es un
impío, se comportan ante él con reverencia?
Permanece, pues, ante Dios con paz y compunción; confiesa tus
pecados a Dios por medio de los sacerdotes. Condena tus propias
acciones y no te avergüences, porque hay una vergüenza que
conduce al pecado y una vergüenza que es honor y gracia (Sir 4,
25). Condénate a ti mismo delante de los hombres, para que el
juez te declare justo delante de los ángeles y delante de todo el
mundo.
Pide misericordia, pide perdón, pide la remisión de tus culpas
pasadas y verte libre de las futuras, para que puedas acercarte
dignamente a tan grandes misterios, para participar con pura
conciencia del cuerpo y sangre de Cristo, para que te sirvan de
purificación y no de condenación. Oye a San Pablo, que dice:
pruébese a sí mismo el hombre, y así coma de aquel pan y beba
de aquel cáliz. Porque quien lo come y bebe indignamente, come y
bebe su propia condenación, no haciendo el discernimiento del
cuerpo del Señor. Por eso hay entra vosotros muchos enfermos y
achacosos y mueren bastantes (1 Cor 11, 28 ss.). ¿Comprendes
ahora cómo la enfermedad y la muerte provienen, con mucha
frecuencia, de acercarse indignamente a los divinos misterios?
Pero, tal vez dirás: ¿pues quién es digno? También caigo yo en
la cuenta de esto. Y, sin embargo, serás digno con tal de que
quieras. Reconócete pecador; apártate del pecado, huye de la
maldad y de la ira. Practica obras de penitencia. Revístete de
templanza, de mansedumbre y de longanimidad. De los frutos de la
justicia saca compasión y entrañas de misericordia para los
necesitados, y entonces te habrás hecho digno.
5 de junio de 2013
Eucaristía y Católicos
Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, (Mt 16,18)Queda claro pues, en boca del propio Cristo, tal y como lo transmitieron los Apóstoles desde el principio, que la Iglesia cristiana sólo es una, por más que los hombres se empeñen en dividirla siguiendo sus propios criterios humanos.
A la Iglesia que es Una, se la reconoce por ser la que al igual que en esta Palabra de Jesús a uno de sus apóstoles, tiene a Pedro, en la persona de sus sucesores.
Hay otra señal por la que se conoce a la Iglesia Católica. Por tener una única Eucaristía.
1 de diciembre de 2011
Mi Primera Comunión, primer encuentro con Jesús
2 de abril de 2011
La Santa Misa es...
20 de febrero de 2011
DAR TIEMPO A DIOS

DAR TIEMPO A DIOS (Jn. 6)
Manuel Cantero Pérez S.I.
El capítulo 6 de San Juan es la promesa de
Luego da un paso más largo: “El Pan que Yo daré es mi carne para la vida del mundo”. Y más claro y más llamativo todavía: “Mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida; el que come mi carne y bebe mi sangre, vivirá para siempre”.
Hasta ahí lo habían escuchado con mayor o menor comprensión de sus palabras, y con mayor o menor serenidad. Pero al legar aquí les repugna ya el discurso y les escandaliza. Y un grupo de discípulos que más habitualmente le acompañaban, expresan su desacuerdo: ¡Este lenguaje es insufrible! Y se apartan de Jesús y se van. Posiblemente Judas Iscariote, entre los apóstoles, no estaba muy lejos de la misma idea de rechazo, pues Juan no dice nada por decirlo. Y cuando el evangelista aprovecha esta ocasión para recordarnos que Jesús sabía bien quién lo iba a entregar, está dejándonos una referencia muy significativa. Y es que la trayectoria de Judas va dejando un reguero de situaciones que dan las claves de este hombre que nunca estuvo abiertamente del lado de Jesús.
Jesús sintió en el alma la defección de aquellos discípulos, incapaces de depositar su fe en Él. Y se fue a sus Doce, a sus apóstoles, a preguntarles con pena y casi con temor: -¿También vosotros queréis marcharos? Pedro ponía siempre el alma entera en sus respuestas, y se adelantó -como otras veces- a expresar lo que sentía: -¿Y adónde vamos a ir sin Ti, si sólo Tú tienes palabras de vida eterna?
Pedro podía no entender nada de aquello que había dicho Jesús de “comer su carne”, pero lo que a Pedro le valía es que lo había dicho Jesús. Y no había más que hablar. Eran “palabras de vida eterna”, y basta. Tocaría esperar, porque Jesús se explica a sí mismo (como cualquier parte del Evangelio, que lo que no se entiende hoy, se acaba comprendiendo mañana por el mismo desenvolvimiento del Evangelio).
Pasó un tiempo largo. Jesús llegará al final de su vida en
Si aquellos discípulos que en el desierto se habían escandalizado por la promesa de Jesús hubieran tenido fe en Jesús, la fe-confianza de la espera..., el fiarse del Maestro..., hoy estarían pudiendo comprender que lo que Jesús había prometido tenía una forma perfectamente asequible de entender .y vivir. Deberíamos decirlo así: si aquellos hubieran amado, no hubieran puesto en tela de juicio aquellos “extraños” anuncios de Jesús.
Lo definitivo de la fe es el amor. El amor a Dios, el amor a Cristo, el amor a
Cuanto más abierto y desprendido -pues- es el amor, menos lugar deja a la duda, la sospecha, la suspicacia y la crítica. Más inclinado se está siempre a aceptar a ojos ciegas.
¿No es así el amor humano verdadero? San Pablo lo describe como el que CREE sin límites, ESPERA sin límites, DISCULPA sin límites. Y parafraseando un poco, podemos decir: el amor y la fe nunca se debilitan, nunca se pasan.
16 de agosto de 2010
¿Comunión en la boca o en la mano?
12 de julio de 2010
EUCARISTÍA
María, figura de la Iglesia. Perseveraban unidos en la oración con María la madre de Jesús.
7 de mayo de 2008
Eucaristía, y pobres, inseparables
Por monseñor Felipe Arizmendi Esquivel
SAN CRISTOBAL DE LAS CASASCIUDAD DEL VATICANO, sábado, 3 mayo 2008 (ZENIT.org-El Observador).- Durante este fin de semana se está celebrando en la ciudad de Morelia, el IV Congreso Eucarístico Nacional Mexicano, como preparación para el Congreso Eucarístico Internacional que se celebrará en la ciudad de Québec, el próximo mes de junio.
Por tal motivo, el obispo de la diócesis de San Cristobal de las Casas, monseñor Felipe Arizmendi Esquivel, ha derivado su reflexión sobre este Congreso y, al mismo tiempo, ha recordado que el amor a los pobres tiene que ver, directamente, con la frecuencia y el acercamiento a Jesús Eucaristía. A continuación, publicamos el texto completo.
++++
EUCARISTIA Y POBRES, INSEPARABLES
VER
Durante estos días, en Morelia se realizan un Simposio Teológico y el IV Congreso Eucarístico Nacional, con el lema: Jesucristo Eucaristía, don del Padre y vida para nuestras familias. Entre otras actividades, están programadas estas conferencias: La vivencia de la Eucaristía en la historia de México. La Eucaristía, don de Dios Padre. La Eucaristía, memorial de la Pascua de Jesús. La Eucaristía, fuente de vida en el Espíritu. La Eucaristía creída, vivida y celebrada. La Eucaristía y la familia. Desde luego estos eventos no nos deben alejar de la realidad que vive nuestro pueblo. No son un intimismo piadoso, una evasión irresponsable, un espiritualismo alienante. Al centrarnos en la donación amorosa de Jesús y contagiarnos de su presencia, la Eucaristía nos ha de proyectar hacia los pobres. De lo contrario, no hemos comprendido lo que implica ser auténticos discípulos de Jesús.
Hay personas que trabajan mucho por los marginados, se comprometen a fondo por ellos, desgastan la vida por su liberación, pero no dan mayor importancia a la Eucaristía, a la Misa diaria, a la comunión sacramental, a la oración ante el Santísimo Sacramento. Incluso hay quien no aprecia ni la Misa dominical, pudiendo participar en ella. Cuando se organizan eventos, pareciera que programar la Misa diariamente es una pérdida de tiempo, algo ajeno a la cultura, una espiritualidad pasada de moda y que nos aleja de la realidad; parecen no necesitar la Eucaristía; ellos son los redentores.
El Señor toma en cuenta lo que se haga por los que sufren, pero si la dimensión vertical no sostiene la horizontal de la cruz, ésta se cae y se pudre. Sin la fuerza de la Eucaristía, nos cansamos más de la cuenta, nos decepcionamos por los problemas institucionales, nos amargamos porque no podemos cambiar el sistema, nos derrumban las incomprensiones. Llega el momento en que algunos dejan todo, cambian de opción vocacional, se acomodan. Lo peor: hablan mucho de los pobres, pero viven de ellos, con buenos sueldos.
JUZGAR
Toda actitud excluyente, Eucaristía o pobres, revela una parcialidad que no corresponde al proyecto de Jesús. Ambos amores están profundamente entrelazados. La Eucaristía nos ha de llevar a amar preferencialmente a los pobres, al estilo de Jesús; pero lo que éstos más necesitan no es sólo el pan material, sino a Jesús, que es el pan de vida eterna.
¿De qué serviría que resolviéramos todas las necesidades de los indigentes, corporales y psicológicas, económicas y estructurales, si no les ofrecemos el alimento que da vida eterna? Jesús se preocupaba de multiplicar el pan, pero decía a la gente que no lo siguieran sólo por ese interés transitorio. Ofrece algo más: se da El mismo en alimento. Y los pobres que comprenden este tesoro, la presencia viva de Jesús en la Eucaristía, nos dan ejemplo de aprecio y veneración, porque lo experimentan como su libertador, su salvador y redentor, el que cambia su suerte, el que los acompaña en sus penas, dolores y enfermedades. Jesús no deja a su pueblo. Lo sostiene en su fe y en su esperanza, a pesar de nuestras inconsistencias personales y eclesiales. Nada se puede comparar con la Eucaristía.
ACTUAR
¿Quieres en verdad amar a los pobres? Acércate a Jesús Eucaristía, donde beberás el amor en su fuente, hasta convertirte en fuente de amor, que no se agota. Y que tu participación en la Eucaristía te impulse irremisiblemente a servir a los pobres, como Jesús, quien une la institución de la Eucaristía con el lavatorio de los pies.
Desconfía de una Eucaristía sin amor a los pobres; pero no empobrezcas más a los pobres privándoles del banquete de vida eterna, que es Jesús en la Eucaristía. Ambos amores son uno mismo, como dice el Papa: Hay una "inseparable relación entre amor a Dios y amor al prójimo. Ambos están tan estrechamente entrelazados, que la afirmación de amar a Dios es en realidad una mentira si el hombre se cierra al prójimo o incluso lo odia... El amor del prójimo es un camino para encontrar también a Dios, y cerrar los ojos ante el prójimo nos convierte también en ciegos ante Dios" (Deus caritas est, 16).
+ Felipe Arizmendi Esquivel
Obispo de San Cristóbal de Las Casas
11 de abril de 2008
EUCARISTÍA - MEMORIAL
Los judíos discutían entre sí, diciendo: "¿Cómo este hombre puede darnos a comer su carne?". Jesús les respondió: "Les aseguro que si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no tendrán Vida en ustedes. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene Vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. Porque mi carne es la verdadera comida y mi sangre, la verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él. Así como yo, que he sido enviado por el Padre que tiene Vida, vivo por el Padre, de la misma manera, el que me come vivirá por mí. Este es el pan bajado del cielo; no como el que comieron sus padres y murieron. El que coma de este pan vivirá eternamente". Jesús enseñaba todo esto en la sinagoga de Cafarnaún.
Extraído de la Biblia, Libro del Pueblo de Dios.
Leer el comentario del Evangelio por :
Catecismo de la Iglesia Católica
§ 1362-1366
“Haced esto en memoria mía” (1C 11,25)
La Eucaristía es el memorial de la Pascua de Cristo, la actualización y la ofrenda sacramental de su único sacrificio, en la liturgia de la Iglesia que es su Cuerpo. En todas las plegarias eucarísticas encontramos, tras las palabras de la institución, una oración llamada anamnesis o memorial. En el sentido empleado por la Sagrada Escritura, el memorial no es solamente el recuerdo de los acontecimientos del pasado, sino la proclamación de las maravillas que Dios ha realizado a favor de los hombres. En la celebración litúrgica, estos acontecimientos se hacen, en cierta forma, presentes y actuales. De esta manera Israel entiende su liberación de Egipto: cada vez que se celebra la pascua, los acontecimientos del Éxodo se hacen presentes a la memoria de los creyentes a fin de que conformen su vida a estos acontecimientos (Ex 13,3.8).
El memorial recibe un sentido nuevo en el Nuevo Testamento. Cuando la Iglesia celebra la Eucaristía, hace memoria de la Pascua de Cristo y ésta se hace presente: el sacrificio que Cristo ofreció de una vez para siempre en la cruz, permanece siempre actual: “Cuantas veces se renueva en el altar el sacrifico de la cruz, en el que Cristo, nuestra Pascua, fue inmolado, se realiza la obra de nuestra redención” (Vaticano II, LG 63).
Por ser memorial de la Pascua de Cristo, la Eucaristía es también un sacrificio. El carácter sacrificial de la Eucaristía se manifiesta en las palabras mismas de la institución: “Esto es mi Cuerpo que será entregado por vosotros” y “Esta copa es la nueva Alianza en mi sangre, que será derramada por vosotros” (Lc 22,19-20). En la Eucaristía, Cristo da el mismo cuerpo que por nosotros entregó en la cruz, y la sangre misma que “derramó por muchos para la remisión de los pecados” (Mt 26,28). La Eucaristía es, pues, un sacrificio porque representa (hace presente) el sacrificio de la cruz, porque es su memorial y aplica su fruto.
13 de junio de 2007
La Eucaristía
La copa de bendición que bendecimos, ¿no es la comunión con la sangre de Cristo? El pan que partimos, ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo?
(1 Co 10, 16)
Ahora, si tu no participas en la comunión del cuerpo y la sangre de Cristo, no participas del mismo y único pan del cielo que nos ha dado Cristo, y si tu mismo te excluyes de la comunión, te excluyes de Cristo.
Siendo uno sólo el pan, nosotros con ser muchos, somos un cuerpo, pues todos participamos del mismo pan (1 Co 10, 17)
¿De que pan y de que copa hablaba Pablo a los Corintios?
De esta (prosigue en su carta)
Yo recibí del Señor lo que también he enseñado: Que el Señor Jesús la noche que fue entregado, tomó pan, y dijo: "Tomad, comed; esto es mi cuerpo, que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mi; Asímismo tomó la copa, después de haber cenado, diciendo, "esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto en memoria de mi" (1 Co 11: 23-26)
Así que los católicos celebramos la Eucaristía (acción de gracias), y hacemos así lo que Cristo mandó, y que Pablo explica tan claro.
Y no tomamos este alimento que da la vida eterna, de cualquier manera, porque no es un mero símbolo o representación, sino que son verdaderamente el Cuerpo y la Sangre de Cristo, tal y como el mismo anunció a los judios que le abandonaron por ser duro su lenguaje (ver Juan 6)
Y que Pablo ya dice que el tomarlo indignamente (esto es, sin analizarse si uno está en la caridad o no), te tragas tu propia condenación (1 Co 11:27-33). ¿Así que si te puedes condenar al beber del cáliz o comer el pan, como no va a darte la salvación este maravilloso sacramento?
Si lo tomas indignamente te puedes hasta morir, por profanar el sacramento, es decir a Cristo mismo (1 Co 11:30-31)
nosotros sabemos claramente que si pecamos, tenemos a Jesucristo en el sacramento de la confesión, y no se está en la misma condición después de comulgar, porque la comunión del cuerpo y de la sangre de Cristo te hace uno con Cristo, y eso te otorga su Gracia para ayudar a tu debilidad. Si comulgamos, es decir, si Cristo está en nosotros, es precisamente lo que nos hace libres del pecado, porque El es el Cordero de Dios que quita los pecados del mundo, y si escucharas atentamente una Misa católica, te darías cuenta de que decimos: "Señor, no tengas en cuanta nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia", y otras cosas maravillosas que te dan la paz en Cristo Jesús.
10 de junio de 2007
Un día encontré a Jesús en la Eucaristía
1ª parte del video
http://www.youtube.com/watch?v=K5PA_oHj1aM
Se propuso demostrar claramente por la Biblia que aquello que hacían los católicos era una idolatría, al adorar un trozo de pan. Se propuso estudiar a fondo este sacramento. Conforme mas lo estudiaba mas se daba cuenta que la cosa no era como el esperaba. Estaba descubriendo "la presencia real" de Cristo en la Eucaristía, con los mismos versículos que el usaba para celebrar la cena del Señor. (1 Corintios 11:23-26), que para las iglesias evangélicas sólo es una mera representación simbólica. La clave la encontró a partir del versículo 27 del capítulo 11 de I Corintios. Y se dió cuenta que Pablo empieza a hablar de la cena del Señor, ya en el capítulo 10, cuando les amonesta de que están viviendo una doble vida. Lo que encuentra en el capítulo 11 es de importancia capital. San Pablo les está diciendo a los Corintios: "Quién come del pan o bebe del cáliz indignamente, reo será del cuerpo y la sangre del Señor...." "Muchos están enfermos o mueren por profanar la Eucaristía". Esto es porque no se está profanando un símbolo, sino la auténtica Sangre y el Cuerpo de Cristo.
Ver la 2ª parte del video aquí
http://www.youtube.com/watch?v=BHTpVPzXdvQ
Aún se resistía a creer, aunque ya las evidencias eran tan poderosas que algo estaba removiendo su interior. Siguió estudiando, y fue al Evangelio de San Juan, cap.6. Mas de 40 versículos que hablan de la "presencia real" de Cristo en la Eucaristía. Es interesante comenzar desde el principio del capítulo 6, con aquellos judios que seguían al Señor, y mas tarde trataron de probarle otra vez, y estos les hablaron del maná. Pero Jesús les habló claro y directo. Nada de simbología en esta ocasión. Jesús sabía muy bién porque le preguntaban estos judios....esos judíos no le creyeron, y se marcharon. Los 12 se quedaron con el.
Puedes ver la 3ª parte del video aquí
http://www.youtube.com/watch?v=DbxKhKx4VhM
Corpus Christi
Es por eso que para nosotros no es extraño que en el mundo se celebre la Eucaristía, cada 4 minutos en cualquier lugar.
Pero además de memorial, los católicos creemos que Jesucristo vive y está presente en el Espíritu Santo, pero realmente está presente también (todo su cuerpo-alma y divinidad), en las especies consagradas, ya que entendemos que Jesús también se nos entrega como alimento espiritual, que da vida a quién lo come con fe sincera y en Gracia de Dios.
Entendemos que esto está fundamentado en la Biblia, verdadera Palabra de Dios, y en la Tradición viva de la Iglesia comenzando por los apóstoles, siguiendo por los padres apostólicos, etc.
Hasta el año 1.200 aprox. toda la cristiandad creía unánimemente que el Señor se hace presente en la Eucaristía y se da como alimento a los fieles. Fue a finales del siglo XIII precisamente que se instauró la solemnidad del Corpus Christi, donde los católicos veneramos con el máximo respeto el misterio de nuestra fe.
Los primeros cristianos, dice el libro de Hechos que acudían "asíduamente" a partir el pan y a las oraciones, y que permanecían unánimes en la doctrina de los apóstoles.
Yo cuando era protestante, creía en Cristo y en su sacrificio redentor, y cada día de mi vida entendía que Cristo estaba disponible para todo aquel que lo invocaba con fe.
Ahora como católico, no he dejado de creer esto, sino que lo vivo mas plenamente, siendo consciente que al comer todos del mismo pan, estamos en la unidad del Cuerpo de Cristo.
entiendo hoy, que es lo que verdaderamente mandó el Señor cuando dijo que comiera su Cuerpo y bebiera su Sangre, esto es la Cena del Señor, es decir la Eucaristía o Santa Misa.
Cuando era protestante aprendí cosas muy buenas y bonitas, pero al ser católico todo se ha vuelto mas pleno y ajustado a lo que Cristo nos dejó.
Un regalo para todo el mundo. Su Cuerpo y su Sangre, su Alma y su Divinidad.
8 de junio de 2007
La Santa Misa (II)
La Santa Misa (I)
La Santa Misa es mas importante que todas las devociones particulares. San Juan Crisóstomo dice: "La celebración de la Misa, vale tanto cuanto vale la muerte de Cristo en la cruz". El precio de la sangre de Cristo derramada en la cruz es nada menos que el precio de nuestra redención.
Hubo un tiempo en que los cristianos eran esclavos de los musulmanes o estaban en sus cárceles, y eran rescatados o librados de ellas mediante un precio o cierta cantidad de dinero.
Hoy en día hay también muchos hombres y mujeres esclavos o como si estuvieran atados con las cadenas del pecado, del demonio, de la muerte eterna.
Pero Jesucristo ha hecho algo para librarnos de estas cadenas y rescatarnos así de nuestros enemigos.
Lo explican muy bién los apóstoles san Pedro y san Pablo en la Biblia.
"No con oro o plata, que son bienes corruptibles, sino con su sangre preciosa derramada en el Calvario, y es por su sangre, que logramos el perdón de nuestros pecados"
(citas bíblicas: 1 Ped. 1,18; Ef. 1,7)
Sabiendo que esto es así, no tenemos excusa. Hay ahora un modo único en la vida de los hombres, con el cual puedes liberarte de la cadena que te ata al enemigo del alma, que es el diablo, y de esta forma evitar así el infierno eterno, que es lugar destinado para los que rechacen la redención que Dios te ofrece.
¿Y que tengo que hacer entonces? Preguntará todavía alguno quizás.
Si crees que Cristo murió por los pecados y resucitó para que tuvieras la vida eterna, entonces a continuación tenemos que aplicarnos a nosotros mismos, los méritos adquiridos por Cristo a través de su pasión y muerte.
De nada nos va a servir el día de nuestra muere el decir, "Yo creí en Dios pero no practiqué" (el famoso soy católico pero no practicante).
Tampoco nos va a servir de nada el día de nuestra muerte el decirle al Señor: "Yo fuí buena persona, no le hice mal a nadie", porque en esta frase no hay nunca verdad. Siempre tenemos algo que hacemos mal, pecados cometemos todos. Otra cosa es que por la relajación espiritual a la que llegan muchas personas, son incapaces de analizar su interior para darse cuenta de esto.
Debes tener en cuenta, que Dios se hizo hombre para morir el en nuestro lugar, y que podamos salvarnos, porque si hubiera otra forma de salvarse, no hubiera padecido hasta la muerte. Debes meditar esto.
¿Todavía no lo entiendes?
Para salvarte tienes que aplicarte los méritos de la pasión de Cristo, esto es de su sangre derramada. Y esto se consigue mediante los sacramentos que el mismo instituyó para tal propósito. Son siete. Pero especialmente importante para nuestra salvación son: El Bautismo, la confesión de los pecados y la Eucaristía.
Por eso es tan importante asistir a la Santa MIsa cada semana al menos. No es que esto sea un precepto obligatorio (que lo es), sino que es un medio eficaz para que podamos aplicarnos los cristianos los méritos de la pasión de Cristo, y de este modo, poder salvarnos.
Así, el que va a Misa y es sincero y consciente de lo que hace, está en el camino correcto para salvarse.
Pero el que no va nunca. ¿Cómo se aplica la sangre de Cristo en pago por sus pecados?
De ninguna manera.
De modo que esa persona, está en serio peligro de que en cualquier momento sea demasiado tarde para su alma.
¿Porqué en cualquier momento?
Porque nadie sabe cuando le va a tocar abandonar este mundo. Morirse no quiere nadie, pero la realidad del hombre es que cada día salen de este mundo almas de personas de todas las edades.
Por eso dice el Señor, el que quiera vivir para siempre, que venga a mi, porque el que come mi carne y bebe mi sangre tendrá vida eterna.
Fuente foto: http://www.erain.es/departamentos/Religion/UDEuca2/voca.htm
Bibliografía: Siguiendo la Misa. B.Martín Sánchez. Apostolado Mariano.
14 de mayo de 2007
Ir a Misa no es como ir al teatro
7 de mayo de 2007
Respuesta a un hermano separado
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Creo que no leen completo yo digo la mayoria, no todos, y la evidencia de la ineficacia de la misa es que la mayoria sale como entraron; entraron con el habito de la borrachera y salen lo mismo; entraron como gente que practica la fornicacion y salen lo mismo; entraron como personas que practican el adulterio y salen lo mismo, entran como personas que practican la mentira el chisme que consultas horoscopos, etc etc y salen lo mismo. Repito la mayoria.
Me sorprende mucho tu argumentación.
¿En que te basas para saber que "la mayoría" de los católicos son borrachos, fornican, son adulteros, mentirosos, consultan los horóscopos.....
A. Eres Omnipotente, y lo sabes todo.
B. Has convivido con todos y cada uno de los católicos del mundo, incluidos los de siglos anteriores.
C. (Pon tu otra respuesta)
¿No te parece que estás realizando un juicio temerario, al decir acusar a la mayoría de los católicos del mundo, de ser eso que tu dices?
¿Nos mandó Cristo juzgar de esa manera al prójimo?
¿Que dice la Palabra de Dios que les ocurrirá a los que juzguen al prójimo de esa manera?
Esta vez no pongo ningún versículo. Creo que sabrás de lo que hablo.
Cristianus Ryan; seguramente tu tienes esos sentimientos al mirar la hostia y el vino consagrado; pero, sabes yo tengo la conviccion de que Cristo esta en todo lugar, no necesito ver algo para mover mis sentimientos, Cristo no es un sentimiento es un estilo de vida. Por eso las escrituras dicen engañoso es el corazon y perverso mas que ninguna otra cosa. Acaso cuando estas en tu trabajo no esta Dios, acaso cuando estas caminando en la calle no puedes ver a Dios, acaso cuando estas en el campo no puedes ver a Dios. Los cielos cuentas de su gloria. Esto no puede ser reducido a un sentimiento al momento de ver algo. Debe ser la conviccion permanente de un Eterno Dios, que es Espiritu y que le agradan aquellos que le adoran en espiritu y en verdad.
Reimaco, querido hermano. Gracias por recordarnos que Dios está en todas partes, pero...
¿Porqué pones en boca de Cristianus Ryan, palabra que el núnca ha pronunciado? Permíteme que te diga. Eso no está bién. Piénsalo de nuevo.
El no ha dicho que Dios no esté en todas partes, sino que te ha dicho con todo el derecho del mundo, ya que tu te empeñas en querer negar lo que no entiendes, que CRISTO está y se hace presente en la EUCARISTÍA, que el mismo NOS mandó CELEBRAR. ¿No nos mandó celebrar el memorial de su muerte y de su Pasión?
¿Porque tu no entiendas lo que es la Eucaristía? ¿Será falso? Es ridículo. Por esa regla de tres, mañana nos dices que no crees en el teorema de Pitágoras, porque no lo entiendes. Ridículo. No se sostiene. O porque nos digas, "es que yo entiendo al leer la Biblia que el Pan no se convierte en el Cuerpo de Cristo", ¿crees que es suficiente para estar en la verdad?
ridículo.
Respecto a la Eucaristía, no es cosa de sentimientos. Puedes tener sentimientos, puedes sentir, pero eso no es imprescindible. Un día puedes estar cansado o enfermo, y el efecto es el mismo. Pero necesitas la fe. Basta con que tengas fe en Cristo, sabiendo que todo lo que está ocurriendo delante tuya es verdadero. Que Cristo está donde se congregan dos o tres en su nombre, especialmente donde está el Obispo, porque allá está la Iglesia (Esto lo dijo uno de los Padres de la Iglesia en el siglo II).
"Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que tu formaste, digo ¿Que es el hombre para que tengas de el memoria y el hijo del hombre para que lo visites?
Salmos 8:4
Curioso este salmo que nos pones. Lo hemos cantado y leido, mas de una vez en la Santa Misa, porque te recuerdo que en cada Misa se leen, una lectura del Antiguo o Nuevo Testamento, un Salmo, y un fragmento del Evangelio. La Palabra de Dios.
Además, Reimaco, te voy a decir una cosa, si me lo permites. Somos pecadores TODOS, incluido tu. Hay que tener cuidado con el dedo acusador, no vaya a ser que nos suceda como en el momento en que querían lapidar a la mujer por soprenderla en adulterio. Recuerda lo que Cristo hizo. Se puso a escribir en el suelo, y fueron marchándose uno a uno. ¿Sería que Cristo comenzó a escribir en el suelo algo que les implicaba en sus propias miserias y pecados? La Biblia no lo dice, pero es muy posible que fuese así. Cristo no condenó a la adúltera, sino que la perdono, y la exhortó a no volver a pecar.
¿Sabes cuantas veces tienes que perdonar a tu hermano que peque contra ti?
La Palabra no dice que le acuses, dice que le perdones, y que cuidemos de nosotros mismos, no vaya a ser que por nuestra debilidad, caigamos en algo peor.
Bendiciones.
3 de mayo de 2007
Danos hoy nuestro Pan de cada dia
El Pan Eucarìstico en la Iglesia Catolica de Jesucristo.
Ningún hermano separado recibe el Cuerpo de Cristo
para ellos no hay comunion con el Pan de Vida
ellos quieren hacerlo de forma psicológica
y no como lo promulgó Jesús en la ultima Cena.
En la Ultima Cena
los apostoles comieron Pan de Verdad
y este Pan no era solo un "simbolo"
porque Jesus dijo : Este ES mi Cuerpo.
El problema es que muchos hermanitos
que se dicen cristianos,
solo son cristianos de "oìdas"
pues se creen todo lo que predica el pastor en turno
que les "ministra" sus doctrinas.
El pastor protestante extrae su enseñanza
con un poco de la biblia mas la "tradicion protestante"
èsta tradicion protestante que es tan cambiante
entre los cientos de grupos separados unos de otros
desde que se inició el protestantismo en 1517
por la rebelion de Martin Lutero.
La negacion del Sacrificio Eterno de Jesucristo
por parte del protestantismo es una doctrina errada
profetizada por el profeta Daniel.
Y consiste en la negacion del sacrificio perpetuo
Esto se debe a que el protestantismo es legalista
es decir que se apoya en el fundamentalismo
pues trata de darle a todo un sentido racional
estas doctrinas humanas rechazan el misterio de Dios
pues se apoyan solamente en el racionalismo humano
El racionalismo protestante
quiere "entender" a Jesucristo
en forma carnal
por èso desecha la verdad espiritual
que no puede comprender con sus sentidos.
Por èso el racionalismo protestante moderno
busca una explicacion humana
a lo que debe aceptarse con el corazòn
como lo hizo Pedro con Jesús
aunque aun no entendìa La Palabra del Señor
de aquella promesa de darnos El Pan de Vida
y que no quisieron aceptar los judios.
"El Pan que yo darè es mi Carne "
La Promesa del Pan de Vida
la cumplió Jesús al instituir La Eucaristía
en la ultima Cena donde se comía
al Cordero de Pascua
Éste Cordero es Jesucristo
El es El Pan Vivo que baja del cielo.
Pero los protestantes lo quieren convertir en "simbolo"
y repitan como los judios incrèdulos
"¿ como puede darnos a comer su carne"?
Sin embargo los judios no comían "un simbolo" en la Pascua
porque ellos comian en verdad Un Cordero
una comida verdadera y una bebida verdadera
El protestantismo de hoy se parece a los judios incredulos
que no quieren aceptar la entrega del Cuerpo de Cristo
que El Padre nos dà cada dìa
"Dànos hoy nuestro pan de cada dìa"
Cristo es el Pan Vivo (es el maná) que baja del cielo
alli està, en la Eucaristia celebrada desde el principio
en aquel sacrificio perpetuo del que nos habla Daniel
Sin embargo los protestantes en su ignorancia
blasfeman de las cosas santas instituidas por Cristo
Ellos ofenden a Dios cuando a este Pan Vivo
lo desprecian llamándolo "galleta"
Más les valiera no llamarse "cristianos"
porque al hacerlo deshonran a Cristo
y se olvidan de las sentencias de El Señor
"de toda palabra ociosa darán cuenta los hombres"
El Pan Nuestro de cada día
que nos dá El Padre es la Eucaristía.
y es el Verdadero Cuerpo y Sangre del Señor.
Los antiguos judios recibieron
el Pan del cielo en el desierto
y aunque "no sabian explicar" lo que era
lo aceptaban, lo recibìan y lo comían
en OBEDIENCIA aunque no sabìan explicar
què era esto : ¿ Manà ? manà? decian los judios.
Ahora El Padre nos dá
el verdadero Pan Vivo que desciende del cielo
sin embargo los protestantes
que se salieron de la Iglesia de Cristo
no quieren creer que este Pan Vivo
nos lo dá el Padre todos los días
como lo enseñó Jesucristo
Mateo 6,11
Los protestantes primero quieren entender
con sus sentidos
y rechazan a El Espíritu,
pues se portan como "carnales " diciendo :
¿ Qué es este Pan ?
Se preguntan como los antiguos judíos
Maná, Maná, ( ¿ Qué es esto )
Exodo 16,15
La Iglesia Catolica de Jesucristo
fiel a las enseñanzas de Jesús les dice:
" Este es El Cuerpo de Cristo"
es el Pan que El Padre les dá para comer "
Exodo 16,15
