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18 de diciembre de 2014

Beato Jacinto Cormier, religioso presbítero

Beato Jacinto Cormier, religioso presbítero



Enrique Cormier nació en Orleáns (Francia) el 8 de diciembre de 1832. Ingresó en la Orden de Predicadores y se ordenó siendo tan joven que el obispo Dupanloup tuvo que pedir a la Santa Sede dispensa por motivos de edad y aducía como razón «la especial devoción del ordenando». A los pocos días el joven sacerdote se despidió de los suyos y se dirigió al noviciado dominicano de Flavigny. Tomó el hábito de Santo Domingo y desde entonces su nombre sería Jacinto María.


Tenía un exquisito sentido de la urbanidad y de la caridad fraterna. Fue amante de la pobreza, sincero en la humildad, penitente, y amante del silencio; pues en realidad fue un hombre de profunda vida interior y espiritual. Propagó el conocimiento y la veneración a los santos de la Orden.


Parece ser que el beato Cormier seguirá en este ánimo de oración durante todo el resto de su vida dentro de la comunidad dominicana;

Toda la vida del beato Cormier estuvo impregnada de gran oración, que se dirigía fervientemente a Cristo, y a santo Domingo de Guzmán, pero siempre en los brazos de la santa Madre de nuestro Salvador Jesucristo, ante la cual ya en sus momentos de intensa enfermedad y que ni siquiera podía celebrar la Eucaristía -aunque fuese sentado-, lo único que le quedaba era pedir por lo menos que le ayudasen entonando la «Salve Regina», pues sabía muy bien a quien era que le estaba confiando todo su reposo y su descanso; Jacinto sabía perfectamente que había sido la Madre de Dios a quien se le había otorgado el cuidado de todos y cada uno de los frailes de la Orden de Domingo de Guzmán, lo que él mismo tendrá presente durante toda su vida y por lo cual es que no dejará pasar un solo día en el que no contemple los misterios de Cristo en el Santo Rosario.

Su norma fue evitar todo tipo de sectarismo en la Orden a la vez que impulsó el respeto de las individualidades y de las libertades. Falleció el 17 de diciembre de 1916 y está enterrado en el Convento Angelicum de Roma. Fue beatificado por Juan Pablo II el 20 de noviembre de 1994.

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