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4 de mayo de 2012

La UNIDAD de los cristianos

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Una sola Iglesia(Sobre la unidad de la Iglesia Católica, 4-6)
I/UNA: Habló el Señor a Pedro de esta manera: Yo te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del infierno nada podrán contra Ella. Y te daré a ti las llaves del reino de los cielos, y lo que atares sobre la tierra será atado en el cielo, y lo que desatares sobre la tierra será también desatado en el cielo (Mt 16, 18-19). Otra vez, después de resucitado, le dijo: apacienta mis ovejas (Jn 21, 47). Edifica su Iglesia sobre uno solo y le ordena apacentar a sus ovejas. Y aunque después de resucitar otorga el mismo poder a todos los Apóstoles, cuando les dice: como el Padre me envió, así os envío Yo a vosotros; recibid el Espíritu Santo, y a quien perdonareis los pecados, le serán perdonados; mas a quienes se los retuviereis, les serán retenidos (Jn 20, 21-23); sin embargo, para manifestar la unidad estableció una sola cátedra, y con su autoridad decidió que el origen de la unidad estuviese en uno solo.
Cierto que los demás Apóstoles eran lo mismo que Pedro, y estaban dotados—como él—de la misma dignidad y poder; pero el principio nace de la unidad, y se le otorga el primado a Pedro para manifestar que es una la Iglesia y una la cátedra de Jesucristo. También son todos pastores y, a la vez, uno solo es el rebaño, que debe ser apacentado por todos los Apóstoles de común acuerdo, para mostrar que es única la Iglesia de Cristo.
Esta unidad de la Iglesia está prefigurada por la persona de Cristo en el Cantar de los Cantares, cuando el Espíritu Santo dice: una sola es mi paloma, mi hermosa, única es para su madre, la elegida de ella (Cant 6, 8). Quien no guarda esta unidad de la Iglesia, ¿piensa acaso que conserva la fe? Quien resiste obstinadamente a la Iglesia, quien abandona la cátedra de Pedro, sobre la que está cimentada la Iglesia, ¿puede confiar que se halla en la Iglesia? El santo Apóstol Pablo enseña esto mismo y declara el misterio de la unidad con estas palabras: un solo cuerpo y un solo espíritu, una sola esperanza de vuestra vocación, un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, un solo Dios (Ef 4, 4-6).
Debemos mantener y defender con toda energía esta unidad, especialmente los obispos, que hemos sido puestos al frente de la Iglesia, para probar que el mismo episcopado es uno e indivisible. Nadie engañe con mentiras a los hermanos, nadie corrompa la pureza de la fe con una pérfida prevaricación. Como el episcopado es único, y cada uno participa de él por entero, así es única la Iglesia, que se extiende sobre muchos por el crecimiento de su fecundidad. Muchos son los rayos del sol, pero una sola es la luz; muchas son las ramas del árbol, pero uno solo es el tronco clavado en la tierra con fuerte raíz; y cuando de un solo manantial fluyen muchos arroyos, aunque aparezcan muchas corrientes desparramadas por la abundancia de las aguas, con todo una sola es la fuente en su origen. Si separas un rayo de la masa del sol, no subsiste la luz a causa de la separación; si cortas la rama del árbol, no podrá germinar la rama cortada; si atajas el arroyo aislándolo de la fuente, se secará. Del mismo modo la Iglesia del Señor esparce sus rayos, difundiendo la luz por todo el mundo; y esa luz que se esparce por todas partes es, sin embargo, una, y no se divide la unidad de su masa. Extiende sus ramos frondosamente por toda la tierra, y sus arroyos fluyen con abundancia en todas direcciones. Con todo, uno solo es el principio y la fuente, y una sola la madre exuberante de fecundidad. De su seno nacemos, con su leche nos alimentamos, de su espíritu vivimos.
La Esposa de Cristo no puede ser adúltera, pues es incorruptible y pura. Sólo una casa conoce, guarda la inviolabilidad de un solo tálamo con pudor casto. Ella nos conserva para Dios y destina para el reino a los hijos que ha engendrado. Todo el que se separa de la Iglesia se une a una adúltera, se aleja de sus promesas y no conseguirá las recompensas de Cristo. El que abandona la Iglesia de Cristo es un extraño, un profano, un enemigo. No puede tener a Dios por Padre quien no tiene a la Iglesia como Madre.
Si alguien pudo salvarse fuera del arca de Noé, entonces lo podrá también quien estuviere fuera de la Iglesia. Nos lo advierte el Señor cuando dice: el que no está conmigo, está contra mi; y el que no recoge conmigo, desparrama (Jn 10, 30). Quien rompe la paz y la concordia de Cristo está contra Cristo. Quien recoge en otra parte, fuera de la Iglesia, disipa la Iglesia de Cristo. Dice el Señor: Yo y el Padre somos una sola cosa (Jn 10, 30); y también está escrito del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo: estos tres son una sola cosa (I Jn 5, 8). ¿Y piensa alguno que esta unidad que procede del poder de Dios, que se halla firmemente asegurada por los misterios celestiales, puede romperse en la Iglesia y escindirse por la discusión y el choque de voluntades? Quien no mantiene esta unidad, no cumple la ley de Dios, no guarda la fe en el Padre y en el Hijo, no obtiene la vida y la salvación.

Fuente: San Cipriano de Cartago (Siglo III)

17 de diciembre de 2007

Cómo se construye el templo vivo de la Iglesia, explica el Papa

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Es Jesús quien «nos reúne en la gran comunidad de la Iglesia» de todo tiempo y lugar; por eso, en la «iglesia edificio» y en la «Iglesia comunidad» todo habla de Él, explica Benedicto XVI.

«La comunidad viva es más sagrada que el templo material que consagramos», explicó el Santo Padre en la homilía de la Eucaristía que presidió.

«Y para construir este templo vivo, espiritual --que sois vosotros--, se necesita mucha oración, se necesita valorar toda oportunidad que ofrece la liturgia, la catequesis y las múltiples actividades pastorales, caritativas, misioneras y culturales...

«Que la atención que mostramos por el edificio material --con la aspersión del agua bendita, ungiéndolo con óleo, incensándolo-- sea señal y estímulo para una atención más intensa en la defensa y promoción del templo de las personas, formado por vosotros...

El Santo Padre se remitió a la página del Evangelio en la que Pedro, en nombre de los discípulos, declara que Jesús es el Mesías de Dios, el Cristo, el Hijo del Dios vivo. «Y el Señor le dice solemnemente: tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia»; «Pedro se convierte en la piedra, asociado por su fe en Jesús», subrayó.

Y «vemos que es Jesucristo la única e indefectible roca sobre la que se apoya nuestra fe, sobre la que se construye esta parroquia --añadió--. Y encontramos a Jesús en la escucha de las Sagradas Escrituras; está presente y se hace alimento nuestro en la Eucaristía, vive en la comunidad parroquial».

Así que todo, «en la iglesia edificio y en la Iglesia comunidad, habla de Jesús; todo es relativo a Él, todo hace referencia a Él», recalcó Benedicto XVI; «y el Señor nos reúne en la gran comunidad de la Iglesia de todos los tiempos y lugares, enlazada en comunión con el sucesor de Pedro como roca de la unidad».

En este contexto, «la acción de los obispos y de los presbíteros, el compromiso apostólico y misionero de todo fiel es proclamar y testimoniar con la palabra y con la vida que Él, el Hijo de Dios hecho hombre, es nuestro único Salvador», apuntó.

15 de julio de 2007

LA JERARQUÍA DE LA IGLESIA Y PEDRO EN ROMA

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MATERIAL DE UN FORO CATÓLICO

Autoridad, ¿qué es? ¿Qué significa? Tiene la raiz en la palabra 'autor', la cual significa creador u originador. Viene del Latín 'auctoritas', el poder del creador para ordenar o tomar decisiones.

El diccionario lo define como, "el poder que impone leyes, obediencia, ordena, determina o juzga". También significa, "uno que esta investido con este poder, especialmente un gobierno".

Así es que la palabra puede aplicarse a una forma de gobierno como a un individuo. El Senado tiene la autoridad de hacer leyes, la Corte Suprema tiene la autoridad de interpretar esas leyes, y el Presidente tiene la autoridad de enforzar esas leyes.

¿Qué supones que pasaría si no hubiera autoridad? Habría una anarquía, inquietud, caos, cada uno "haciendo lo suyo". La Civilización como sabemos se desplomaría en poco tiempo. Miremos a Albania. A los días del derrumbe de la autoridad, hubo anarquía, con miles tratando de salir para salvar sus vidas. Las Escrituras nos recuerdan, "Donde no hay gobierno va el pueblo a la ruina,
en la abundancia del consejo está la salvación." Prov 11:14,24:6.

La autoridad viene del "Autor de la Vida". Viene de DIOS, Rom 13:1. Toda sociedad viene de DIOS, El nos da el poder

La Iglesia Católica tiene una forma de gobierno llamado una "Jerarquía". Como cualquier otra forma de gobierno, tiene que tener "autoridad" para funcionar. La Iglesia recibió su autoridad de su fundador, Jesucristo...

1. "Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella" Mt 16:18. Jesús contruirá su Iglesia sobre roca firme. El será la "piedra angular" Salmo 118:22 y Ef 2:20-22, la fundación (piedra angular) 1Cor 3:11, y la 'roca' 1Cor 10:4. Las "puertas del Infierno no prevalecerán contra ella", significa, El la defenderá desde dentro y desde fuera, contra todas las adversidades, todo el tiempo.

2. Los Apóstoles son la fundación, con Jesucristo como la "Piedra angular principal", Ef 2:20.

3. Jesucristo dió una autoridad más alta para las disputas entre personas, incluso cuando hay dos o más testigos. El les dijo que apelaran a la Iglesia en Mt 18:17, "Si les desoye a ellos, díselo a la comunidad. Y si hasta a la comunidad desoye, sea para ti como el gentil y el publicano (un colectador de impuestos del Imperio Romano)" Aquí Cristo dió gran autoridad a Su Iglesia.

4. Pablo reprende a aquellos que se niegan a aceptar la autoridad dada a la Iglesia y advierte lo que les pasará en Rom 13:1-2, "Sométanse todos a las autoridades constituídas, PUES NO HAY AUTORIDAD QUE NO PROVENGA DE DIOS, Y LAS QUE EXISTEN, POR DIOS HAN SIDO CONSTITUIDAS. De modo que, QUIEN SE OPONE A LA AUTORIDAD, SE REBELA CONTRA EL ORDEN DIVINO, Y LOS REBELDES SE ATRAERAN SOBRE SI MISMOS LA CONDENACION."

5. Jesucristo Mismo es la cabeza de la Iglesia que El fundó, la "Cabeza de Su Cuerpo", Ef 1:22.
Esto es lo más autoritativo que se puede alcanzar.

6. Jesucristo se aseguró que Su Iglesia fuera merecedora de la autoridad que El le dió. Se aseguró que Su Iglesia fuera sin mancha, "y presentársela resplandeciente a sí mismo; sin que tenga mancha ni arruga ni cosa parecida, sino que sea santa e inmaculada." Ef 5:27. El se aseguró que Su Iglesia fuera merecedora de ser llamada la "Casa de DIOS", y el "Pilar de la Verdad",
"... para que sepas cómo hay que portarse en la casa de Dios, que es la Iglesia de Dios vivo, columna y fundamento de la verdad." 1Tm 3:15.

7. Jesucristo ama la Iglesia que El fundó, Ef 5:29. Y usted?

8. DIOS ha dicho que El estará con Su Iglesia por siempre, "No te dejaré ni te abandonaré,"
Hb 13:5. En Mt 28:20, Jesús dijo, "Y he aquí que Yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo." Esto significa que El estará con Su Iglesia todos los días en cada siglo hasta el fin del mundo. Cual Iglesia fue Su Iglesia cuandos estos versículos fueron emitidos?

DIOS ha dado autoridad a varias personas en la Biblia. El simboliza este paso de autoridad con el cambio de nombre de la persona. Algunos ejemplos son...

1. DIOS cambió el nombre de Abram a Abrahan cuando El lo hizo el "Padre de una Multitud de Naciones" en Gen 17:5.

2. DIOS cambió el nombre de Sara por Sarah cuando El la hizo la 'Madre de las Naciones en
Gen 17:15-16.

3. DIOS cambió el nombre de Jacob por Israel, el nombre de la Nación Judía, y el pasó a ser el primer Israelita en Gen 32:29

4. DIOS cambió el nombre de Simon por Pedro cuando El lo hizo la cabeza de Su Iglesia en Mt. 16:18. DIOS le dió a Pedro la autoridad, y DIOS le cambió el nombre para enfatizarlo. En
Mt 16,19, Jesucristo le dió a Pedro incluso más autoridad. El le dió a él, a nadie más, las 'llaves del reino de los cielos', y le dijo " lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos." Mucha autoridad se le dió a Simón, ahora Pedro, una simple criatura de DIOS, en estos dos versículos.

5. Hay más de 50 versículos en la Biblia que se refieren a la supremacía de Pedro sobre todos los Apóstoles en el Nuevo Testamento. Cuando los Apóstoles son nombrados, Pedro es nombrado primero en todos los casos, excepto en Gal 2:9. En Mt 10:2, Pedro es incluso llamado 'primero'.
"Los nombres de los doce Apóstoles son éstos: PRIMERO Simón, llamado Pedro..." En
Hechos 15,7, Pedro dijo, "Hermanos, vosotros sabéis que ya desde los primeros días me eligió Dios entre vosotros para que por MI BOCA oyesen los gentiles la Palabra de la Buena Nueva y
creyeran." Pedro se refirió a su supremacía, como DIOS se la había dado en Mt 16:18-19. En
Lc 22:31-32, Jesús dijo, " ¡Simón, Simón! Mira que Satanás ha solicitado el poder cribaros como trigo; pero yo he rogado por ti, para que tu fe no desfallezca. Y tú, cuando hayas vuelto, confirma a tus hermanos." Aquí Jesús ordena a Pedro confirmar sus hermanos, otra señal clara de su supremacía. Finalmente en Jn 21:15-17, es Pedro, y solamente Pedro, a quien el Señor le ordena tres veces apaciguar Sus ovejas. Pedro fue el Apóstol supremo. El Obispo supremo de hoy, el Obispo de Roma, es el Papa, el sucesor directo de Pedro en una larga linea de Papas.

6. Jesucristo dió completa autoridad a los Apóstoles cuando en Lc10:16, El dijo, "Quien a vosotros os escucha, a mí me escucha; y quien a vosotros os rechaza, a mí me rechaza; y quien me rechaza a mí, rechaza al que me ha enviado." Nosotros escuchamos Sus palabras a través de Su Iglesia. Por lo tanto estas palabras tienen que aplicarse a la Iglesia también, "el que rechaza Mi Iglesia, a Mi me rechaza". Pablo reconoce la autoridad dada a los Apóstoles en 2Cor 10:8, "Porque aunque con exceso me glorie yo de la autoridad que me dio el Señor para edificación y no para destrucción vuestra, no por eso me avergonzaré"

7. Jesús dió autoridad a otros 72 discípulos en Lc 10:1-12, y les dijo que El los enviaba como
"corderos en medio de los lobos". El les dijo que se sacudieran el polvo de los pies, de las ciudades que no los recibieron.

8. Hemos sido ordenados obedecer nuestros superiores (sacerdotes, Obispos y el Papa) y someternos a ellos, porque ellos "velan sobre vuestras almas como quienes han de dar cuenta de ellas", Hb 13:17.

9. DIOS puso a otros en Su Iglesia también, "Según la disposición de Dios en la Iglesia, primero
Apóstoles, luego profetas, luego doctores, luego el poder de los milagros, las virtudes, después
las gracias de curación, de asistencia, de gobierno, los géneros de lenguas." 1Cor 12:28.
Tiene tu Iglesia todo ésto?

Sabiendo por supuesto, que los Apóstoles no vivirían para siempre, y que Su Iglesia continuaría
hasta el 'fin del mundo ' (Mt 28:20), Jesucristo hizo la provisión de pasar la autoridad de
generación en generación...

1. "Yo puse los cimientos, otro edifica encima. Cada uno mire como edifica, que cuanto al fundamento, nadie puede poner otro sino el que está puesto, que es Jesucristo." 1Cor 3:10-11.
Asi es que habrán seguidores que construirán sobre la fundación.

2. "No me habéis elegido vosotros a mí, sino que yo os he elegido a vosotros, y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y que vuestro fruto permanezca..." Jn 15:16.

3. "...para que acabases de ordenar lo que faltaba y constituyeses por las ciudades presbíteros (sacerdotes) en la forma que te ordené." Tito 1:5. Pablo les ordena hacer nuevos sacerdotes.

4. "Tened cuidado de vosotros y de toda la grey, en medio de la cual os ha puesto el Espíritu Santo como Obispos para pastorear la Iglesia de DIOS." Hechos 20:28. Aquí a los Obispos se les da la autoridad por el Espíritu Santo de gobernar la Iglesia que Jesucristo fundó. ¿Tiene tu Iglesia Obispos?

5. "Ahora os encomiendo a Dios y a la Palabra de su gracia, que tiene poder para construir el edificio y daros la herencia con todos los santificados." Hechos 20:32. Pasa la autoridad a sus herederos.

6. El Papa y los Obispos son los sucesores legítimos de los Apóstoles. Si rechazamos su autoridad, entonces rechazamos a Cristo.

Es el Espíritu Santo el que guía y guarda la Iglesia que Jesucristo fundó. El es la autoridad máxima
y final.

1. "Yo pediré al Padre y os dará otro Paráclito, para que esté con vosotros para siempre, el Espíritu de Verdad que el mundo no puede recibir, porque, o ni Lo ve o no Lo conoce, pero vosotros Lo conocereis, porque El habita con vosotros y está en vosotros." Jn 14:16-17,26, Jn 15:26,16:13.
El Espíritu Sasnto habitará en la Iglesia que Jesucristo fundó y El estará con esa Iglesia por siempre.

No todo será revelado a la Iglesia a un tiempo, porque no podríamos soportarlo. Todo será revelado con el tiempo. Esta es la autorización para la Iglesia de revelar las doctrinas como la Inmaculada Concepción.

1. "Mucho tengo todavía que deciros, pero ahora no podéis con ello. Cuando venga El, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad completa; pues no hablará por su cuenta, sino que hablará lo que oiga, y os anunciará lo que ha de venir." Jn 16: 12-13

2. "Os di a beber leche y no alimento sólido, pues todavía no lo podíais soportar....yo planté ...pero
quien dio el crecimiento fue DIOS." 1Cor 3:1-15.

3. Ef 4:11-16, "...para el recto ordenamiento de los santos en orden a las funciones del ministerio, para edificación del Cuerpo de Cristo, hasta que lleguemos todos a la unidad de la fe y del conocimiento pleno del Hijo de Dios, al estado de hombre perfecto, a la madurez de la plenitud de
Cristo. Para que no seamos ya niños, llevados a la deriva y zarandeados por cualquier viento de doctrina, a merced de la malicia humana y de la astucia que conduce engañosamente al error."

4. Fil 1:5-11, "...quien inició en vosotros la buena obra, la irá consumando hasta el Día de Cristo Jesús. Y lo que pido en mi oración es que vuestro amor siga creciendo cada vez más en conocimiento perfecto y todo discernimiento." Claramente DIOS nos está diciendo que el conocimiento aumentará con el tiempo.

Ahora la respuesta a la importante pregunta, ¿"Quien tiene la autoridad?" Para poder tener una sola verdad, es necesasrio tener solamente una autoridad. La Iglesia que Jesucristo fundó, fue la que recibió la autoridad como se muestra en esta carta. ¿Reune tu Iglesia todos los requisitos de las Escrituras dados en este texto? ¿Puedes hacer retroceder to Iglesia hasta Cristo? Si no puedes,
entonce tu Iglesia no tiene la autoridad. Si tu Iglesia no tiene la autoridad, entonces ¿porqué estás
ahí? La principal diferencia entre la Iglesia Católica y las otras Iglesias, es que la Iglesia Católica,
sólo la Iglesia Católica, tiene la autoridad.

Pedro estuvo en Roma y murió allí:

Los fundamentalistas alegan que Pedro no puede haber sido el Obispo de Roma, y el primer Papa, porque la Biblia no dice que él haya estado nunca en Roma. La Biblia, sin embargo, no niega que el haya estado en Roma tampoco. Examinemos los escritos de la Iglesia en sus comienzos, y toquemos un poco de arqueología.

Pedro fue el primer Obispo de Roma, y el que tenga esta posición, es el Papa. Su tumba fué encontrada mas tarde bajo el altar de la Basílica de San Pedro en 1965. Está sencillamente marcada con su nombre y hay restos humanos en ella. Pedro dijo en 1Pd 5:13, "Os saluda la Iglesia de Babilonia (Roma), partícipe de vuestra elección, y mi hijo Marcos." Como los Apóstoles estaban siendo perseguidos, y los Romanos estaban buscándolos, ellos usaron códigos y Babilonia era el código para Roma, entonces Pedro estaba escribiendo desde Roma. Además, Pablo escribió a los Colosenses desde Roma, e indica que Marcos estaba con él allí en Col 4:10.

Otros escritos muestran que Pedro fue martirizado en Roma siendo crucificado en posición invertida en 67 A.D. Estando Pedro en Roma se escribió acerca de él por muchos escritores de la Iglesia de esos tiempos, algunos de los cuales están listados aquí...

1. St Irenaeus en 'CONTRA LAS HEREJIAS': CAP. I.--LOS APOSTOLES NO COMENZARON A PREDICAR EL EVANGELIO... 3. "...en el dialecto propio de ellos, mientras Pedro y Pablo estaban predicando en Roma, y estableciendo los cimientos de la Iglesia."

2. St Irenaeus, CAP. III.-- A REFUTACION DE LOS HEREJES, POR EL HECHO DE QUE, EN LAS DIVERSAS IGLESIAS, UNA SUCESION PERPETUA DE OBISPOS SE MANTUVO. 2. "...la muy antigua, y universalmente conocida Iglesia fundada y organizada en Roma por los dos apóstoles mas gloriosos, Pedro y Pablo; como también [señalando] la fe predicada a los hombre, la cual llega a nuestros tiempos por medio de las sucesiones de los Obispos.

3. Tertullian, '”LA OBJECION CONTRA LOS HEREJES': CAP.XXXII.--NINGUNO DE LOS HEREJES RECLAMAN SUCESION DE LOS APOSTOLES. 8. "...como la iglesia de Smyrna, la cual establece que Policarpio fue colocado ahí por Juan; como también la iglesia de Roma, la cual presenta a Clemente como si hubiera sido ordenado en manera similar por Pedro.

Quien ordena a los sacerdotes? Los Obispos. Clemente fue ordenado por el Obispo de Roma, Pedro

4. Lactantius, 'LA MANERA POR LA CUAL LOS PERSEGUIDORES MURIERON: Esta carta está dirigida a Donatus. No solamente muestra que Pedro estaba actualmente en Roma, sino que murió ahí a manos de Nero. CAP. II. Sus apóstoles eran en ese tiempo once en número, a los cuales se agregaron Matías, en el lugar de Judas el traidor, y enseguida Pablo. Después se dispersaron a través de toda la tierra a predicar el Evangelio, como el Señor el Maestro les había ordenado; y durante 25 años, y hasta los comienzos del reino del Emperador Nero, ellos se ocuparon de asentar los cimientos de la Iglesia en cada provincia y ciudad. Y mientras Nero reinaba, el Apóstol Pedro vino a Roma, y, a través del poder de Dios comprometido en él, realizó ciertos milagros, y, al volverse muchos a la verdadera religión, edificó un templo fiel y estable al Señor. Cuando Nero escuchó estas cosas, y observó que no sólo en Roma, pero en todas partes, una gran multitud se rebelaba diariamente a la adoración de ídolos, y, condenando sus caminos viejos, iban a la nueva religión, él, un odiado y pernicioso tirano, saltó adelante para arrasar el angélico templo y destruir la verdadera fe. El fué el primero en perseguir a los siervos de Dios; el crucificó a Pedro, y asesinó a Pablo: el no se escapó con impunidad, pues Dios vió la aflicción de Su gente, y por lo tanto el tirano, despojado de autoridad, y precipitado desde lo alto del imperio, de repente desapareció, e incluso el lugar de entierro de esa perniciosa bestia salvaje no se vió en ninguna parte.
Otros escritos que muestran que Pedro estuvo en Roma...

5. Dionisio de Corinth en su carta al 12avo Papa Soter in 170 A.D

6. Clemente de Corinth en su carta a los Corintios en 70 A.D.

7. Pedro de Alexandria, en su trabajo llamado 'Penitencia' en 311.

8. Sn. Ignacio de Antioch, en su carta a los Romanos, alrededor de 107.

He presentado ocho escritos de la Iglesia en sus comienzos, en esta carta, y hay muchos otros que muestran que estuvo en Roma, que él fundó la Iglesia allí, que él fué el primer Obispo de Roma, ahora llamado Papa, y que él murió ahí. ..

Ver 'Los Huesos de San Pedro', por John Walsh.

See 'Catolicismo y Fundamentalismo', por Karl Keating, pg 204-205.

See 'Respuestas de Radio', por Frs. Rumble y Carty, Vol I-370.

Ver el libro 'Fe de los Primeros Padres', por William A. Jurgens.

50 Versículos del Nuevo Testamento en los cuales muestran la ‘primacia’ de San Pedro....

3 comentarios:

* Mateo 16:18: "Y yo te digo a ti que tu eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré Yo mi iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella."

La "piedra" (Griego, "petra") a que se refiere aquí, es a San Pedro mismo, no a su fé o a Jesucristo. Cristo aparece aquí no como la base, sino como el arquitecto que "construye." La Iglesia es construída, no sobre confesiones, sino sobre confesores - hombres vivos (ver 1 Pd 2:5).

Hoy día , el abrumador consenso de la gran mayoría de todos los eruditos de la Biblia y comentaristas están en favor del entendimiento del Católico tradicional. Aquí San Pedro es dirigido como la piedra de base de la Iglesia, haciéndolo cabeza y superior de la familia de Dios - eso es, la semilla de la doctrina del papado. Además, "Piedra" encierra una metáfora aplicada a él por Cristo en un sentido análogo al sufrido y despreciado Mesías (ver 1 Pd 2:4-8; Mt 21:42). Sin una fundación sólida una casa se cae.

San Pedro es la fundación o base, pero no el fundador de la Iglesia; administrador, pero no Señor de la Iglesia. El Buen Pastor (Jn 10:11) nos da otros pastores también (Epf 4:11).


* Mateo 16:19: "Yo te daré las llaves del reino de los cielos." El "poder" de las llaves tiene que ver con disciplina eclesiástica y autoridad administrativa en relación a los requisitos de la fe, como en Isaías 22:22 (ver Is 9:6; Job 12:14; Rev 3:7).

De este poder fluye el uso de censuras, excomunicación, absolusión, disciplina bautismal, la imposición de penas y poderes legisladores. En el Antiguo Testamento, un mayordomo, o primer ministro, es un hombre que está "sobre una casa" (Gen 41:40; Gen 43:19;44:4; 1 Reyes 4:6;16:9;18:3; 2 Reyes 10:5;15:5;18:18; Isa 22:15, Isa 20-21).


* Mateo 16:19: "Cuanto atares en la tierra será atado en los cielos, & y cuanto desatares en la tierra será desatado en los cielos."

"Atando" y "Desatando" fueron términos técnicos ‘rabbinical’, los cuales significaban "prohibir" y "permitir" con referencia a la interpretación de la ley y, segundamente, "condenar," "ponerlo bajo censura" o "absolver." Entonces San Pedro y los papas han recibido la autoridad para determinar las reglas para la doctrina y vida, en virtud de revelación y del Espíritu guiando (ver Jn 16:13), como también para demandar obediencia de la Iglesia. "Atando y Desatando" representa los poderes legislativos y judicial del papado y los obispos. (Mt 18:17-18; Jn 20:23). San Pedro, sin embargo, es el único apóstol que recibe estos poderes por su nombre y en forma particular, haciéndolo pre-eminente.

* El nombre de Pedro está primero en todas las listas de apóstoles (ver Mt 10:2; Mc 3:16; Lc 6:14; Hechos 1:13). Mateo incluso lo llama "el primero" (10:2). (Judas Iscariote es invariablemente mencionado último.)

* Pedro es casi sin excepción nombrado primero siempre que aparece con alguien más. En un ejemplo pasa lo contrario, Galatas 2:9, donde el es nombrado después de Santiago y antes de Juan, él es claramente preeminente en todo el contenido (ver, por ejemplo, Gal 1:18-19; 2:7-8).

* Pedro es el único entre los apóstoles que recibe un nuevo nombre, "Piedra," conferido solemnemente (Jn 1:42; Mt 16:18).

* Pedro es al que se le pidió tres veces por Cristo que alimentara Sus ovejas, es mirado por Jesús como el pastor jefe después de El mismo (Jn 21:15-17), singularmente por su nombre, y sobre la Iglesia universal, aunque otros tienen un rol similar pero subordinado (Hechos 20:28; 1 Pt 5:2).

* Pedro solo, entre los apostoles, es mencionado por su nombre como por haber sido orado por Jesucristo para que su "fe no desfallezca" (Lc 22:32).

* Pedro solo, entre los apostoles, es exhortado por Jesús a "confirma a tus hermanos" (Lc 22:32).

* Pedro es el primero que reconoce la divinidad de Cristo (Mt 16:16).

* Pedro es al único al que se le dice que ha recibido conocimiento divino por revelación especial (Mt 16:17).

* Pedro es mirado por los Judíos (Hechos 4:1-13) como el líder y el representante de la Cristiandad.

* Pedro es mirado por la gente común de la misma manera (Hechos 2:37-41;5:15).

* Jesucristo y Pedro únicamente se asocian en el milagro del dinero del tributo (Mt 17:24-27).

* Cristo enseña desde el bote de Pedro, y la pesca milagrosa sigue (Lc 5:1-11) talvés como una metáfora para el papa como "pescador de hombres" (Mt 4:19).

* Pedro fué el primer apóstol en salir, y entrar, a la tumba vacía (Lc 24:12; Jn 20:6).

* Pedro es señalado por un ángel como el líder y representante de los apóstoles (Mc 16:7).

* Pedro guía a los apóstoles en la pesca (Jn 21:2-3,11). La "barca" (bote) de Pedro es mirada por los Católicos como una figura de la Iglesia, con Pedro al timón.

* Pedro solo, se arroja al mar para llegar a Jesús (Jn 21:7).

* Pedro, sus palabras, son las primeras recordadas y las más importantes en la Sala Superior, antes de Pentecostés (Hechos 1:15-22).

* Pedro toma la iniciativa en llamar alguien para reemplazar a Judas (Hechos 1:22).


* Pedro es la primera persona en hablar (y la única mencionada) después de Pentecostés, asi, el fué el primer Cristiano en "predicar el Evangeliol" en la era de la Iglesia (Hechos 2:14-36).

* Pedro performa el primer milagro de la Iglesia, sanando a un hombre cojo (Hechos 3:6-12).

* Pedro profiere el primer anatema (Ananias and Sapphira) enfáticamente afirmado por Dios (Hechos 5:2-11).

* Pedro, su sombra, hace milagros (Hechos 5:15).

* Pedro es la primera persona, después de Cristo, en resucitar al muerto (Hechos 9:40).

* Cornelio fue aconsejado por un ángel que buscara a Pedro por instrucciones sobre Cristiandad (Hechos 10:1- 6).

* Pedro es el primero en recibir a los Gentiles, por una revelación de Dios (Hechos 10:9-48).

* Pedro instruye a los otros apóstoles en el catolicismo (universalidad) de la Iglesia (Hechos 11:5-17).

* Pedro es objeto de la primera interposición divina en forma individual en la edad de la Iglesia (un ángel lo saca de la prisión - Hechos 12:1-17).

* La Iglesia completa (señalado claramente) ora por Pedro "sin cesar" cuando el fué encarcelado (Hechos 12:5).

* Pedro preside y abre el primer concilio de Cristiandad, y expone principios aceptados mas tarde por el concilio (Hechos 15:7-11).

* Pablo distingue las aparaciones del Señor a Pedro,después de la resurrección, de las de los otros apostoles (1 Cor 15:4-5).

* Pedro es a menudo referido con distinción entre los apóstoles (Mc 1:36; Lc 9:28,32; Hechos 2:37; 5:29; 1 Cor 9:5).

* Pedro es a menudo el que habla por los otros apóstoles, especialmente en momentos críticos (Mc 8:29; Mt 18:21; Lc 9:5; 12:41; Jn 6:67).

* Pedro, su nombre, es siempre el primero mencionado en el "círculo interno" de los discípulos (Pedro, Sasntiago y Juan - Mt 17:1; 26:37,40; Mc 5:37; 14:37).

* Pedro es a menudo la figura central relacionada con Jesús en escenas dramáticas del Evangelio, como el caminar sobre el agua (Mt 14:28-32; Lc 5:1, Mc 10:28; Mt 17:24).

* Pedro es el primero en reconocer y refutar la herejía, en Simón Magus (Hechos 8:14-24).

* Pedro, su nombre, es mencionado mas a menudo que todos los otros discípulos puestos juntos: 191 veces (162 como Pedro o Simón Pedro, 23 como Simón y 6 como Cephas). Juan es el que sigue en frecuencia con solo 48 presentaciones, y Pedro está presente un 50 por ciento de las veces que encontramos a Juan en la Biblia. El Arzobispo Fulton Sheen calculó que todos los otros discípulos juntos fueron mencionados 130 veces. Si esto es correcto, el nombre de Pedro es mencionado remarcablemente un 60 por ciento de las veces que cualquier discípulo fuera referido.

* Pedro en su proclamación en Pentecostés (Hechos 2:14-41) muestra una interpretación autoritaria de la Escritura, una decisión doctrinal y un grado disciplinario concerniente a los miembros de la "Casa de Israel" - un ejemplo de "atando y desatando."

* Pedro fué el primer "carismático," habiendo juzgado con autoridad el primer ejemplo del don de lenguas como genuino (Hechos 2:14-21).

* Pedro es el primero en predicar arrepentimiento Cristiano y el bautismo (Hechos 2:38).

* Pedro (presumiblemente) es a la cabeza del primer bautizo de masas realizado (Hechos 2:41).

* Pedro dirigió a los primeros Gentiles Cristianos para ser bautizados (Hechos 10:44-48).

* Pedro fue el primer misionero viajero, y el que primero ejerció lo que ahora se llamaría "visita de las iglesias" (Hechos 9:32-38,43). Pablo predicó en Damascus inmendiatamente después de su conversión (Hechos 9:20), pero no había viajado allí con ese propósito (Dios cambió sus planes). Sus jornadas misioneras comenzaron en Hechos 13:2.

* Pablo fué a Jerusalén específicamente a ver a Pedro por 15 días al comienzo de su ministerio (Gal 1:18), y fué comisionado por Pedro, Santiago y Juan (Gal 2:9) para predicarle a los Gentiles.
* Pedro actúa, por implicación poderosa, como el jefe obispo/pastor de la Iglesia (1 Ped 5:1), porque él exhorta a todos los otros obispos, o "mayores."

* Pedro interpreta profecías (2 Pet 1:16-21).

* Pedro corrige a aquellos que hacen mal uso de los escritos de Pablo (2 Pd 3:15-16).

* Pedro escribió su primera epístola desde Roma, como su obispo, y como obispo universal (Papa) de la Iglesia primera, de acuerdo a la mayoría de los eruditos. "Babilonia" (1 Ped 5:13) es reconocida como código de Roma.

Esta sección de los 50 versículos del Nuevo Testamento fué escrito por: Dave Armstrong - convertido al Catolicismo del Evangelicalismo.

Ministerio petrino en la Biblia y en la historia

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MATERIAL DE UN FORO CATÓLICO

El término OBISPO sólo se aplicó -en la Iglesia católica- con San Ignacio de Antioquía.

En cuanto al ministerio petrino, sólo con una lectura superficial del Nuevo Testamento indica que Pedro jugó un papel especial en la comunidad de la primitiva Iglesia. En Mateo, por ejemplo Pedro confiesa que Jesús es el Cristo y el Hijo del Dios vivo. Jesús declara que esta confesión es fruto de una especial revelación otorgada a Pedro y le hace esta promesa: "Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia" (Mt 16, 18).

Según la exégesis contemporánea no está claro que el Jesús histórico pretendiera fundar una Iglesia permanente, pero en cualquier caso, en la situación pos-pascual en que fue escrito el evangelio, el texto indica que Pedro desempeñó un cometido especial en la comunidad. No está claro, sin embargo, en qué consistió exactamente este papel. No tenemos pruebas claras de que Pedro gobernara realmente una comunidad cristiana, aunque es cierto que desarrolló una actividad misionera e incluso está suficientemente claro que murió en Roma.

Por otra parte, si bien es cierto que en Mt 16 se da a Pedro el poder de atar y desatar, lo es también que ese mismo poder se otorga a los demás discípulos en Mt 18, 18. Pero Jn 21.... es evidente que Pedro era elmás importante de los Doce en Jerusalén y en su entorno. La autoridad la pudo ejercer sobre las restantes Iglesias... pero esto no se encuentra en la Escritura explícitamente, pero sí en la conciencia creyente de los siguientes años.

En Jn 21, advertimos el triple mandato a Pedro por parte de Cristo resucitado: "Apacienta mis corderos, cuida mis ovejas...". Si analizamos este capítulo en conexión con Jn 10, es bastante y suficientemente claro que el texto estima que Pedro posee autoridad en la comunidad cristiana. Alimenta a la comunidad nutriéndola con su sana predicación y doctrina.

La imagen de Pedro como pastor es confirmada por la Primera Carta de Pedro. No sabemos si fue escrita realmente por Pedro, pero aun en el caso de que se escribiera en su nombre, está clara la imagen petrina. En el capítulo quinto se refiere a sí mismo como un anciano y anima a sus colegas en sus sufrimientos por amor a Cristo. Pedro aparece aquí en su función de presbítero, pero no como un presbítero entre iguales, pues ya en 1, 1 ha apelado a su autoridad apostólica. En el capítulo quinto exhorta así a los demás ancianos:

"Cuidad del rebaño de Dios que tenéis a vuestro cargo, mirad por él, no por obligación, sino de buena gana como Dios quiere; tampoco por sacar dinero, sino con entusiasmo; no tiranizando a los que os han confiado, sino haciéndoos modelos de rebaño".

Luego se refiere a Cristo como Pastor supremo, en calidad de modelo. La figura de Pedro como pastor, por consiguiente, se modela conforme al ejemplo de Cristo.

Lo interesante aquí es el hecho que ya en el NT tenemos situaciones concretas de las primitivas comunidades critianas y que a la vez ha inspirado la evolución de la historia posterior de la Iglesia.

La figura de Pedro experimenta una cierta evolución y genera una trayectoria que en su momento desbordará los límites del NT y se prolongará a lo largo de la historia subsiguiente de la Iglesia.

Después de los tiempos neotestamentarios se desarrolla la tradición petrina, especialmente en Occidente. La comunidad cristiana, inspirada por el Espíritu Santo, ve en Pedro un nuevo significado para la vida de la Iglesia.

Por lo tanto hemos de entender toda la trayectoria histórica, es decir, lo de siempre "inteligencia histórica"...

El término PAPA, no es un invento... tiene su fundamento histórico y bíblico.

San Pedro en Roma

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MATERIAL DE UN FORO CATÓLICO

pides pruebas de Pedro en Roma, pues bien, ¿ sabes por que el vaticano se encuentra donde esta?, ¿ por que construir una basilica en la parte mas alta e irregular de una colina, cuando frente a ella habia una explanada perfecta?, por que si dejas caer un plomo desde la cruz de la linterna de la basílica de san Pedro, pasará por el baldaquin de Bernini, por el altar central de la basilica, bajara por el salon de las lamparas y terminara en una tumba encontrada en los años 30'S con la leyenda "Pedro esta aqui", y que contiene los restos oseos de un hombre con las caracteristicas de Pedro, que fue crucificado y muerto alrededor del año 66 d.c. ya Constantino lo sabía y construyó ahí la antigua basilica.

San Mateo

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-Mateo fue escrito originalmente en Hebreo/Arameo, lengua de Jesús. (testigos de la primitiva tradición cristiana -Papías, San Ireneo, Orígenes y Eusebio de Cesarea)

Eusebio, obispo de Cesarea dijo: “Mateo les había predicado primero a los hebreos, y cuando se iba a ir a predicarles a otros, él transmitió su Evangelio por escrito en su lengua nativa.” (Historia Eclesiástica III 24, 6).

-El original se perdió. La Iglesia usa en su lugar una traducción en griego, posterior a Mateo.
el griego y el arameo tienen diferentes estructuras gramaticales. En arameo puedes usar 'Kepha' en ambas partes en Mateo 16,18. En griego tu encuentras un problema que proviene del hecho de que los sustantivos toman diferentes terminaciones según el género.

¿por qué no leemos en griego 'Tu eres 'Petra' y sobre esta 'petra' edificaré mi Iglesia'?; ¿por qué para el nuevo nombre de Simón, Mateo usa la palabra griega 'Petros', que significa algo verdaderamente diferente de 'petra'?

Porque el que lo tradujo al griego no tuvo otra alternativa.

En el griego tienes masculino, femenino y neutro. La palabra griega 'petra' es femenina. Puedes usarla sin ningún problema en la segunda mitad de Mateo 16,18. Pero no puedes usarla para expresar el nuevo nombre de Simón, porque no puedes darle a un varón un nombre femenino. Tienes que cambiar la terminación del sustantivo para hacerlo masculino. Cuando haces eso, obtienes 'Petros', que es una palabra que realmente ya existía y que significa 'roca'.
-En griego Pedro=Petros y piedra=petra (Mateo 16:18)

-En arameo no ha distinción entre petros y petra, y piedra se dice Kefa, que significa lo mismo que Pedro.

- Nada de piedra pequeña, roca pequeña

-Profecía del papado (Isaías 22:20-23)

- Jesús cambió el nombre a Simón por Pedro (Kefa)¿Porqué cambió Jesús el nombre a Pedro por el de roca?

-¿Porque le dió a el las llaves? ¿Que significan las llaves?

-¿Porque le dio a el poder de atar y desatar?

- La afirmación de Jesús enfatiza TU eres...y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia

- Jesús no dice sobre mi edificaré, o sobre esta confesión de fe edificaré...

- El tema sencillamente es si Pedro fue el primer "papa" no si fue piedra o roca o qué sé yo...
Sencillamente hay que conocer la historia de Israel (que Hunter ignora) y después opinar...
Sí fue el Primer "papa" pues así era llamado el Secretario de estado del Rey de Israel.

- 'edificar' en un diccionario significa 'fundar')

MATERIAL ENCONTRADO EN UN FORO

-nuestra iglesia esta fundada en cristo, pero reconocemos a Pedro y a sus sucesores canónicamente elegidos, como vicarios de Cristo, es decir, el que hace las veces de...,es decir, nuestro fundamento es cristo, somos cristianos, pero tenemos la firme comviccion de que Pedro obtuvo de Cisto la supremacía de la iglesia.

28 de junio de 2007

Primado de Pedro - Notas de estudio

1 comentario:
Jesús es la principal piedra del ángulo. Nosotros somos piedras vivas. Si, eso es verdad.

Cristo es la cabeza. La Iglesia es el cuerpo. Si, eso también es verdad.

Pero..¡ojo!

A Simón, Jesús le cambió el nombre por el de PEDRO, que en la lengua de Jesús, quiere decir Khefa=Roca, piedra.

Por eso no es casualidad que en Mateo 16:18, le dice

Primero, lo llama por su nombre real para decirle:


Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás…

¡Que curioso! Le llama primero Simón.

Para a continuación DESTACAR bién claro el cometido de Pedro dentro de la Iglesia.

Ahora le dice:

Y yo te digo, TU ERES PEDRO (su sobrenombre que significa piedra), y sobre esta PIEDRA edificaré mi Iglesia.

Leelo despacio y ya verás que curioso. Primero le dice Simón y después Pedro, que significa piedra. Y que casualidad que Jesús dice a continuación que edificará su Iglesia sobre esta piedra.

¡Que curioso!

Primero Simón, pero luego le confirma como PEDRO.

NOTA: Que Pedro sea la piedra sobre la que Jesucristo edifica la Iglesia, no quiere decir que sea un fundamento diferente, porque el fundamento de Pedro es Cristo.

Los que dicen que es otro fundamento, no tienen base para hacerlo.

La Escritura es muy clara. ¿no?


Preguntas:

¿Porqué le cambió Jesús el nombre a Simón?

¿Qué significa el nombre de Pedro?

¿Porqué le llama primero Simon y luego le dice TU ERES PEDRO Y SOBRE ESTA PIEDRA EDIFICARÉ MI IGLESIA?

¿Por qué siempre nombra a Pedro en primer lugar, la Biblia?

¿Porqué le dice Jesús que pastoree a sus ovejas y que cuide de su rebaño?

¿Quién era Pedro para la Iglesia primitiva?

Puntos a estudiar sobre el Primado de Pedro

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17 de junio de 2007

El Primado de Pedro - Parte II

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El Primado de Pedro - Parte II
por José Miguel Arráiz Roberti
Tomado de: http://www.chniprodigos.org/articulos/200706a02.aspp
Análisis de la evidencia histórica en favor de la primacía petrina


Continuamos analizando ejemplos de distorsiones presentadas por lo que hemos dado en llamar la historia alternativa, elaborada en parte por sectores protestantes con referencia al tema del primado de Pedro. Nos enfocaremos en dos casos muy citados por apologetas protestantes: San Agustín y San Cipriano.

San Agustín
Considerado como uno de los más grandes padres de la Iglesia por su notable y perdurable influencia en el pensamiento de la Iglesia. Nacido en el año 354 d. C. llegó a ser, no sólo obispo de Hipona, sino uno de los más grandes teólogos que el mundo ha conocido y uno de los primeros doctores de la Iglesia. Intervino en las controversias que los cristianos sostuvieron con los maniqueos, donatistas, pelagianos, arrianos y paganos. Muere el 430, dejando tras de si una gran cantidad de obras, parte de un legado que perdura hasta hoy.

San Agustín no rechaza el primado petrino
San Agustín es citado frecuentemente por protestantes debido a que afirman que su interpretación de Mateo 16, 18 es una negación directa del Papado. Presentan textos como los siguientes:

“Sobre esta piedra edificaré esta misma fe que profesas. Sobre esta afirmación que tú has hecho: Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo, edificaré mi Iglesia. ” [1] San Agustín también escribió: “Cristo, como ves, edificó su Iglesia no sobre un hombre sino sobre la confesión de Pedro. ¿Cuál es la confesión de Pedro? ‘Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente’. Aquí está la roca para vosotros, aquí el fundamento, aquí es donde la Iglesia ha sido construida, la cual las puertas del inframundo no pueden conquistar. ”

Para entender porqué los hermanos protestantes ven en estos textos una negación del primado petrino debemos entender su interpretación de Mateo 16, 18. La interpretación más extendida entre ellos es que, si es la fe de Pedro la piedra sobre la que se edifica la Iglesia, cualquiera que tenga fe es otro Pedro, por lo tanto el apóstol Pedro no habría recibido de Cristo una autoridad especial sobre el resto de los apóstoles, en resumen, nunca fue Papa.

Sin embargo, un estudio detenido del contexto bíblico y del resto de la obra de San Agustín dan por tierra con dicha interpretación, ya que no se halla nada en la obra de Agustín que implique un rechazo al obispo de Roma como legítimo sucesor de Pedro y a la sujeción que le corresponde como heredero legítimo de dicho ministerio.

La lectura detenida del texto citado, muestra que el santo reconoce a Pedro en virtud de su fe como primero de los apóstoles, quien representa a la Iglesia entera y por medio de la cual esta recibe las llaves que le autorizan a ejercer su ministerio:

“San Pedro, el primero de los apóstoles, que amaba ardientemente a Cristo, y que llegó a oír de él estas palabras: 'Ahora te digo yo: Tú eres Pedro'. Él había dicho antes: Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo'. Y Cristo le replicó: 'Ahora te digo yo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia. Sobre esta piedra edificaré esta misma fe que profesas. Sobre esta afirmación que tú has hecho: Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo, edificaré mi Iglesia. Porque tú eres Pedro. ' 'Pedro' es una palabra que se deriva de 'piedra', y no al revés. 'Pedro' viene de 'piedra', del mismo modo que 'cristiano' viene de 'Cristo'. El Señor Jesús, antes de su Pasión, como sabéis, eligió a sus discípulos, a los que dio el nombre de apóstoles. Entre ellos, Pedro fue el único que representó la totalidad de la Iglesia casi en todas partes. Por ello, en cuanto que él solo representaba en su persona a la totalidad de la Iglesia, pudo escuchar estas palabras: Te daré las llaves del reino de los cielos. Porque estas llaves las recibió no un hombre único, sino la Iglesia única. De ahí la excelencia de la persona de Pedro, en cuanto que él representaba la universalidad y la unidad de la Iglesia, cuando se le dijo: Yo te entrego, tratándose de algo que ha sido entregado a todos. Pues, para que sepáis que la Iglesia ha recibido las llaves del reino de los cielos, escuchad lo que el Señor dice en otro lugar a todos sus apóstoles: Recibid el Espíritu Santo. Y a continuación: A quienes les perdonéis los pecados les quedan perdonados; a quienes se los retengáis les quedan retenidos. En este mismo sentido, el Señor, después de su resurrección, encomendó también a Pedro sus ovejas para que las apacentara. No es que él fuera el único de los discípulos que tuviera el encargo de apacentar las ovejas del Señor; es que Cristo, por el hecho de referirse a uno solo, quiso significar con ello la unidad de la Iglesia; y, si se dirige a Pedro con preferencia a los demás, es porque Pedro es el primero entre los apóstoles. No te entristezcas, apóstol; responde una vez, responde dos, responde tres. Venza por tres veces tu profesión de amor, ya que por tres veces el temor venció tu presunción. Tres veces ha de ser desatado lo que por tres veces habías ligado. Desata por el amor lo que habías ligado por el temor. A pesar de su debilidad, por primera, por segunda y por tercera vez encomendó el Señor sus ovejas a Pedro” [1]

Sorprendentemente, el catecismo católico casi dos milenios después nos da una interpretación bastante similar:

“En el colegio de los doce Simón Pedro ocupa el primer lugar (cf. Marcos 3, 16; 9, 2; Lucas 24, 34; 1 Corintios 15, 5). Jesús le confía una misión única. Gracias a una revelación del Padre, Pedro había confesado: "Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo". Entonces Nuestro Señor le declaró: "Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella" (Mateo 16, 18). Cristo, "Piedra viva" (1 Pedro 2, 4), asegura a su Iglesia, edificada sobre Pedro la victoria sobre los poderes de la muerte. Pedro, a causa de la fe confesada por él, será la roca inquebrantable de la Iglesia. Tendrá la misión de custodiar esta fe ante todo desfallecimiento y de confirmar en ella a sus hermanos (cf. Lucas 22, 32). ” [2]

“Jesús ha confiado a Pedro una autoridad específica: "A ti te daré las llaves del Reino de los cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos" (Mateo 16, 19). El poder de las llaves designa la autoridad para gobernar la casa de Dios, que es la Iglesia. Jesús, "el Buen Pastor" (Juan 10, 11) confirmó este encargo después de su resurrección: "Apacienta mis ovejas" (Juan 21, 15-17). El poder de "atar y desatar" significa la autoridad para absolver los pecados, pronunciar sentencias doctrinales y tomar decisiones disciplinares en la Iglesia. Jesús confió esta autoridad a la Iglesia por el ministerio de los apóstoles (cf. Mateo 18, 18) y particularmente por el de Pedro, el único a quien él confió explícitamente las llaves del Reino. ” [3]

Ahora bien, sería injusto para con el santo, sacar conclusiones de su pensamiento usando solamente con uno solo de sus textos. Existen pasajes bastante explícitos donde San Agustín reconoce al Obispo de Roma como el sucesor de Pedro, quien preside la sede apostólica:

“Si la sucesión de obispos es tomada en cuenta, cuanto más cierta y beneficiosa la Iglesia que nosotros reconocemos llega hasta Pedro mismo, aquel quien portó la figura de la Iglesia entera, el Señor le dijo: “Sobre esta roca edificaré mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella!”. El sucesor de Pedro fue Linus, y sus sucesores en orden de sucesión ininterrumpida fueron estos: Clemente, Anacleto, Evaristo, Alejandro, Sixto, Telesforo, Higinio, Aniceto, Pío, Sotero, Eleuterio, Victor, Ceferino, Calixto, Urbano, Ponciano, Antero, Fabián, Cornelio, Licio, Esteban, Sixto, Dionisio, Felix, Eutiquiano, Cayo, Marcelino, Marcelo, Eusebio, Miltiades, Silvestre, Marcos , Julio, Liberio, Damaso, y Siricius, cuyo sucesor es el presente obispo Anastasio. En esta orden de sucesión, ningún obispo donatista es encontrado”.[5]

El texto anterior demuestra de forma indiscutible que la interpretación de San Agustín de Mateo 16, 18 no implica en ningún modo que el rechace al obispo de Roma como sucesor de Pedro. He allí el error protestante: superponer una interpretación a la otra en vez de armonizarlas como corresponde.

A los maniqueos escribe:

“Aún prescindiendo de la sincera y genuina sabiduría…, que en vuestra opinión no se halla en la Iglesia Católica, muchas otras razones me mantienen en su seno: el consentimiento de los pueblos y de las gentes; la autoridad, erigida con milagros, nutrida con la esperanza, aumentada con la caridad, confirmada por la antigüedad; la sucesión de los obispos desde la sede misma del apóstol Pedro, a quien el Señor encomendó, después de la resurrección, apacentar sus ovejas, hasta el episcopado de hoy; y en fin, el apelativo mismo de Católica, que son sin razón sólo la Iglesia ha alcanzado . . . Estos vínculos del nombre cristiano – tantos, tan grandes y dulcísimos- mantienen al creyente en el seno de la Iglesia católica, a pesar de que la verdad, a causa de la torpeza de nuestra mente e indignidad de nuestra vida, aún no se muestra”. [5]

Nuevamente aquí se ve lo mismo. Para el santo obispo de Hipona el ministerio concedido a Pedro lo desempeñaron específicamente los obispos de Roma en sucesión ininterrumpida.


Luego de ver como San Agustín da inclusive la lista de Papas como sucesores del apóstol Pedro, uno podría preguntarse ¿Qué evidencia adicional podría faltar? ¿Se pretende acaso que se les llame explícitamente “Papas”? Esto también lo hace en incontables ocasiones, las cuales sería muy laborioso contabilizar, conformémonos con tomar una de sus obras: Sobre el pecado original (13 veces, en los capítulos 2, 7, 8, 9). Allí se expresa con mucha reverencia sobre los pontífices y se leen expresiones como “el más bendito Papa Zósimo en Roma” (Capítulo 2), “el venerable Papa Zósimo” (Capítulos 8 y 9), “el más bendito Papa Inocencio” (Capítulos 8, 10), “el más bendito Papa Zósimo”, “El santo Papa Inocencio” (Capítulo 9), “El santo Papa Zósimo” (Capítulos 10, 19) y “el Papa Inocencio de bendita memoria” (Capítulo 19).

Hay evidencia adicional suficiente para que podamos estar seguros en negar como falsa la suposición que propone la negación del primado petrino utlizando frases seleccionadass fuera de contexto de entre los sermones de Agustín. Quienes piensan así tendrían que explicar si comparten con él lo que dijera sobre la iglesia de los donatistas: que no puede ser la verdadera por no ser una, santa, católica, y apostólica; y que quien se separa de la Iglesia sacrifica su salvación [6].

¿Basta la confesión de fe como fundamento para la edificación de la Iglesia? Para San Agustín la respuesta es rotundamente: no.

A diferencia de la postura protestante, para San Agustín no hay motivo justo para efectuar la separación de la Iglesia y establecer la propia secta, separada de ella [7]. San Agustín ve en la Iglesia de Roma aquella “in qua semper apostolicae cathedrae viguit principatus” [aquella en la que siempre ha estado vigente el principado de la cátedra apostólica [8], afirmación que es un reconocimiento claro del primado de la Iglesia de Roma. Inclusive atribuye a las sentencias de Roma en materia de fe la máxima importancia, como por ejemplo, cuando combate al pelagianismo. Así, cuando San Agustín dice que las llaves las recibió. no solo Pedro, sino toda la Iglesia, está defendiendo el primado no solo de él, sino de sus sucesores. “Sicut enim quaedam dicuntur quae ad apostolum Petrum propriae pertinere videantur, nec tamen habent illustrem intellectum, nisi cum referuntur ad Ecclesiam, cuius ille agnoscitur in figura gestasse personam, propter primatum quem in discipulis habuit” [Algunas cosas, se dice, parecen pertenecer propiamente al apóstol Pedro, sin embargo—quienes así piensan—no tienen un entendimiento iluminado, pues se las ha de referir a la Iglesia de la que se confiesa, representó la figura en su persona a causa del primado que tuvo entre los discípulos] [9].

Para San Agustín, por la comunión con la sede apostólica se tiene la adhesión a los apóstoles, y eso es así solamente en la verdadera Iglesia. Es de entender entonces que para él, solamente el testimonio de la Iglesia de occidente es decisivo, ya que en occidente se encuentre la sede del príncipe de los apóstoles: “Puto tibi eam partem orbis sufficere debere, in qua primum apostolorum voluit Dominus gloriosissimo martyrio conorare. Cui Ecclesiae praesidentem beatum Innocentium si audire voluisses, iam tum periculosam iuventutem tuam pelagianis laqueis exuisses”. [10] [Considero que te debe bastar esa parte del orbe en la que el Señor quiso coronar al primero de los apóstoles con un martirio gloriosísimo. Si quisieras oír al beato Inocencio que es quien preside a esta Iglesia, librarías tu peligrosa juventud de las insidias pelagianas].

Adicionalmente vemos al obispo de Hipona, someter sus obras al Papa Bonifacio, no para instruirle, sino para solicitar su aprobación y censura si fuere necesario: “Haec ergo quae. . . respondeo, ad tua potissimum dirigere sanctitatem, non tam discenda quam examinanda, et ubi forsitan aliquid displicuerit emendanda, constitui” [11] [Estas cosas que. . . respondo, he decidido dirigir de modo especial a tu santidad no para instruir sino para que sean examinadas, y donde tal vez haya algo que displiciera, sea enmendado]. Es de entender entonces porqué San Agustín hace también referencia al obispo de Roma como “El Obispo de la Sede Apostólica”.

San Agustín y la sumisión de los obispos africanos a Roma

Otro alegato promovido por ciertos protestantes consiste en afirmar que San Agustín amenazó con excomulgar a quienes apelaran a Roma en la controversia pelagiana. Luego de investigar encontramos el origen de este argumento en un artículo de la web cristianismo-primitivo. org [12] que no hace sino transcribir literalmente una porción del discurso falsamente atribuído al obispo Strossmayer, participante del Concilio Vaticano I que dice ". . . siendo secretario del Concilio de Melive, escribió, entre los decretos de esta venerable asamblea: "Todo fiel u obispo que apelase a los de la otra parte del mar, no será admitido a la comunión por ninguno en las Iglesias de Africa". [13]

Es importante aclarar que, entre otros, el sacerdote católico Juan Carlos Sack, (IVE)—director de apologetica.org—luego de una exhaustiva investigación, demostró que dicho discurso es una falsificación. Como consecuencia la mayoría de sitios de apologética protestantes retiraron las copias del discurso al verificar su evidente falsedad. [14] No obstante eso, aun siguen circulando artículos que lo citan como prueba. Sorprendentemente el artículo que extrae la información del fraudulento discurso incluye textualmente los errores ortográficos de la versión que circulaba en la web (i.e. "Mélive" por Milevi).

Lo que realmente ocurrió luego de los concilios de Cártago y Milevi fue que el mismo San Agustín escribió al Papa para que confirmara las decisiones de los susodichos concilios (411, 412 y 416) condenando el pelagianismo. Fue entonces cuando el Papa Inocencio confirmó las decisiones de los concilios reservándose el deber de citar a Pelagio y Celestio, y de reformar, si era necesario, la sentencia de Dióspolis, donde condenó la doctrina incriminada en una carta conocida como "In requirendis" dirigida a los obispos que se reunieron en los concilios de Cartago y Milevi.

En dicha carta el Papa se alegra que se haya desenmascarado al pelagianismo y se haya recurrido a la sede de Roma para solucionar o confirmar las resoluciones, puesto que la sede de Pedro goza de la autoridad vinculante a toda la Iglesia.

Lo mejor de todo es que cuando San Agustín da a conocer al pueblo las decisiones de Roma, pronunció esta célebre frase: “Iam de hac causa duo concilia missa sunt ad sedem apostolicam: inde etiam rescripta venerunt. Causa finita est, utinam aliquando finiatur error” La cual podría traducirse como: “Ya por este motivo se han enviado dos misivas a la sede apostólica y también de allí han venido dos rescriptos. La causa ha terminado y con ella queda finalmente terminado el error”. [15]

Después de considerar todo esto, es casi increíble escuchar de los autores de estos artículos frases como “Los obispos de este continente [Africa] no reconocían al de Roma y castigaban con excomunión a los que recurriesen a su arbitraje” [16] ¿Debemos interpretar que San Agustín debió haberse excomulgado a sí mismo por apelar a Roma?

San Agustín, el Papa Zósimo y los pelagianos
En ciertos círculos protestantes se acusa frecuentemente al Papa Zósimo de aprobar el pelagianismo y a San Agustín de resistirle. Esto ocurrió luego de que Zósimo sucediera a Inocencio I (que murió en el 417). Pelagio y Celestio enviaron apelaciones a la Sede Romana. Es de hacer notar que hasta los herejes sabían a quién apelar.

Las decisiones de Inocencio I habían sido contundentes pero Zósimo quería comprobar si realmente Pelagio y Celestio habían enseñado las doctrinas condenadas como heréticas. A continuación cito la Enciclopedia Católica que da una detallada explicación sobre los hechos:

"El sentido de justicia de Zósimo le impedía castigar a alguien con excomunión, siendo éste dudosamente convicto de su error. Y, si los pasos recientemente dados por los dos que se defendían habían sido considerados, las dudas que debieron surgir sobre este punto no fueron enteramente carentes de fundamento. En el 416 Pelagio publicó un nuevo trabajo, ahora perdido, “De libero arbitrio libri IV” que, en su fraseología parece inclinarse hacia la concepción agustiniana de gracia y del bautismo de los infantes, aunque en principio no se separe del anterior punto de vista del mismo autor. . . Pelagio envió esta obra junto con una confesión de fe que aún se conserva. En ella testimonia su obediencia como la de un niño, humildemente necesitado y, al mismo tiempo reconoce inexactitudes fortuitas que pueden ser corregidas por él quien “sostiene la misma fe y el parecer de Pedro”. Todo esto fue dirigido a Inocencio I, de cuyo deceso Pelagio no se había aún enterado. Celestio quien, mientras tanto, había cambiado su residencia de Éfeso a Constantinopla, pero había sido proscrito desde entonces por el obispo anti-pelagiano Atico, dio activamente pasos hacia su rehabilitación. En el 417 fue a Roma en persona y dejó a los pies de Zósimo una confesión de fe detallada (Fragmentos, P. L. , XLV, 1718), en ésta afirma su creencia en todas las doctrinas, “desde que hay un Dios Uno y Trino hasta la resurrección de los muertos” (cf. S. Agustín, "De peccato orig. ", xxiii). Muy contento con esta fe católica y obediencia, Zósimo envió dos cartas diferentes (P. L. , XLV, 1719 sqq. ) a los obispos africanos, diciendo que, en el caso de Celestio, los obispos Heros y Lázaro habían procedido sin la debida circunspección y que, Pelagio también, como se había probado por su reciente confesión de fe, no se había desviado de la verdad católica. Como para el caso de Celestio, quien estaba entonces en Roma, el Papa encargó a los Africanos revisar la anterior sentencia o acusarlo de herejía delante del mismo Papa dentro de dos meses. El mandato papal golpeó Africa como una bomba. Con gran rapidez se convocó un sínodo en Cartago en noviembre del 417, y se escribió a Zósimo pidiéndole no rescindir la sentencia que su predecesor, Inocencio I, había pronunciado contra Pelagio y Celestio, hasta que ambos hubieran confesado la necesidad de la gracia interior para todos los pensamientos, palabras y actos saludables. Al fin Zósimo se detuvo. Por un rescripto del 21 de marzo del 418, aseguró a ellos que no se había pronunciado definitivamente, sino que había despachado al Africa todos los documentos sobre el pelagianismo para pavimentar el camino hacia una nueva investigación conjunta. De acuerdo con el mandato papal se celebró el primero de mayo del 418, en presencia de 200 obispos, el famoso Concilio de Cartago, que otra vez tipificó al pelagianismo como una herejía en ocho (o nueve) cánones (Denzinger, "Enchir. ", 10th ed. , 1908, 101-8). "

Lo más que podría demostrarse con este evento—además del hecho de que hasta los herejes apelaban a Roma—es que el Papa Zósimo fue hábilmente engañado, quizá complaciente, excesivamente indulgente o simplemente precipitado, y que San Agustín plenamente conciente de la doctrina predicada por los heresiarcas, quería hacerle entender al Papa que la cuestión ya había sido zanjada por su predecesor y que, por lo tanto, no debía revocar dichas sanciones.

Decisivo es sin embargo que el propio Agustín es quien defiende el Papa Zósimo de las acusaciones donde Juliano le intenta utilizar a su favor:

“¿Por qué, para persistir en tu error perverso, acusas de prevaricación al obispo de la Sede Apostólica Zósimo, de santa memoria? Pues no se apartó ni un ápice de la doctrina de su predecesor, Inocencio I, al que temes nombrar. Prefieres citar a Zosimo, porque en un principio actuó con cierta benevolencia con Celestio…” [18]

San Cipriano

Importante teólogo africano nacido hacia el año 200 d. C. Elegido obispo de Cartago en el 248 y martirizado el 258. De él se conservan una gran variedad de escritos (una docena de opúsculos y 81 cartas). Sobre su vida se conserva el Vita Cypriani, (un conjunto de manuscritos atribuidos a su diácono Poncio) y sobre su martirio se conservan las Actae proconsulariae Cypriani, basada en documentos oficiales. Durante su vida se enfrentó a dos conflictos importantes. Uno, sobre la actitud a tomar con quienes en tiempos de persecución habían accedido a ofrecer sacrificios a ídolos, y el bautismo de los herejes el cual no reconocía como válido, a diferencia del Papa. Es precisamente por eso que los protestantes le citan, y alegan que de haberle reconocido con una autoridad superior a la suya (como Papa) hubiera cedido y no se hubiera llegado a una situación cercana al cisma—lo cual nunca llegó a ocurrir porque ambos fueron martirizados durante la persecución de Valeriano—Podría reconocerse, en esta tardía resistencia, que el santo tenía ideas algo exageradas sobre la independencia de los obispos, pero sus escritos respecto a la primacía del obispo de Roma como sucesor de Pedro son tan claros que no se puede negar su reconocimiento del primado romano.

“El Señor habla a San Pedro y le dice: “Yo te digo que tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella…” Y aunque a todos los apóstoles confiere igual potestad después de su resurrección y les dice: “Así como me envió el Padre, también os envío a vosotros. Recibid el Espíritu Santo. Si a alguno perdonareis los pecados, le serán perdonados; si alguno se los retuviereis, le serán retenidos”, sin embargo, para manifestar la unidad estableció una cátedra, y con su autoridad dispuso que el origen de esta unidad empezase por uno. Cierto que lo mismo eran los demás Apóstoles que Pedro, adornados con la misma participación de honor y potestad, pero el principio dimana de la unidad. A Pedro se le da el primado, para que se manifieste que es una la Iglesia de Cristo…El que no tiene esta unidad de la Iglesia ¿cree tener fe?. . El que se opone y resiste a la Iglesia, ¿Tiene la confianza de encontrarse dentro de la Iglesia?. . . El episcopado es uno solo, cuya parte es poseída por cada uno in solidum. La Iglesia también es una, la cual se extiende con su prodigiosa fecundidad en la multitud, a la manera que son muchos los rayos del sol, y un solo sol, y muchos los ramos de un árbol, pero uno solo el tronco fundado en firme raíz, y cuando varios arroyos proceden de un mismo manantial, aunque se haya aumentado su número con la abundancia de agua, se conserva la unidad de su origen. Separa un rayo del cuerpo del sol: la unidad no admite la división de la luz, corta un ramo del árbol: este ramo no podrá vegetar, ataja la comunicación del arroyo con el manantial y se secará. Así también la Iglesia, iluminada con la luz del Señor, extiende sus rayos por todo el orbe; pero una sola es la luz que se derrama por todas partes, sin separarse la unidad del cuerpo; con su fecundidad y lozanía extiende sus ramos por toda al tierra, dilata largamente sus abundantes corrientes, pero una es la cabeza, uno el origen y una la madre, abundante en resultados de fecundidad. De su parto nacemos, con su leche nos alimentamos y con su espíritu somos animados (trad. Caminero 4, 404-5). [19]

Así, en el pensamiento del santo, todos son apóstoles pero uno tiene el primado del cual dimana la unidad, y que sin comunión con esta unidad no se pertenece verdaderamente a la Iglesia. Cabe resaltar que esta no es precisamente la posición protestante.

En los escritos de San Cipriano se pueden encontrar evidencias adicionales de la autoridad del obispo de Roma sobre la Iglesia. La primera la tenemos cuando estalla la persecución de Decio (250). San Cipriano se oculta pero envía una carta a la Iglesia de Roma explicando las razones que le motivaron a huir:

“He creído necesario escribiros esta carta para daros cuenta de mi conducta, de mi conformidad de la disciplina y de mi celo…Pero aunque ausente en el cuerpo, he estado presente en espíritu…” [20].

Es evidente que en ese momento reconocía en la Iglesia de Roma una autoridad a quien dar cuentas, de lo contrario, una carta a Roma justificando su conducta hubiera sido innecesaria.

Otra evidencia la encontramos en su Epístola CIX. En ella se ve como unos herejes en conflicto con San Cipriano recurren a la Iglesia de Roma por medio de cartas para que el Papa actuara en su favor. A pesar de que San Cipriano no ve con buenos ojos esta actitud, porque según su criterio ellos deben defender su posición ante su propio obispo, demuestra nuevamente que, inclusive de parte de los cismáticos, había conocimiento de que la autoridad de la Iglesia de Roma era superior a la del resto, y de allí su apelación a ella. Es notable también como en la epístola San Cipriano se refiere a la Iglesia de Roma como a la “cátedra de Pedro” y la Iglesia principal de la que brotó la unidad del sacerdocio: “ad ecclesiam principalem unde unitas sacerdotalis exorta est”.

“Ellos no tuvieron bastante con apartarse del Evangelio, con arrancar a los herejes la esperanza del perdón y la penitencia, con apartar de todo sentimiento y fruto de penitencia a los enredados en robos, o manchados con adulterios, o contaminados con el funesto contagio de los sacrificios, de suerte que éstos ya no ruegan a Dios ni confiesan sus pecados en la Iglesia; no se contentaron con constituir fuera de la Iglesia y contra la Iglesia un conventículo de facción corrompida, al que pudieran acogerse la caterva de los que tienen mala conciencia y no quieren ni rogar a Dios ni hacer penitencia. Después de todo esto, todavía, habiéndose dado un falso obispo, creación de los herejes, han tenido la audacia de hacerse a la vela y de llevar cartas de parte de los cismáticos y profanos a la cátedra de Pedro, a la Iglesia principal de la que brotó la unidad del sacerdocio; y nisiquiera pensaron que aquellos son los mismos romanos cuya fe alabó el Apóstol cuando les predicó, a los que no debería tener acceso la perfidia. ¿Por qué fueron allá a anunciar que había sido creado un pseudo-obispo contra los obispos? Porque, o se sienten satisfechos de lo que hicieron y con ello perseveran en su crimen, o se arrepienten y se retractan y ya saben adónde han de volver. Porque fue establecido por todos nosotros que es cosa a la vez razonable y justa que la causa de cada uno se trate allí donde se cometió el crimen y que cada uno de los pastores tenga adscrita una porción de la grey, que cada uno ha de regir y gobernar dando cuenta de sus actos al Señor. Por tanto, los que son nuestros súbditos, no han de andar de acá para allá, ni han de lacerar la coherente concordia de los obispos con su audacia astuta y engañosa, sino que han de defender su causa allí donde pueda haber acusadores y testigos de su crimen. A no ser que se crea que la autoridad de los obispos establecidos en Africa es demasiado pequeña para esos pocos desesperados y pervertidos”. [21]

En la epístola CXVII ocurre algo similar, Cipriano denuncia que Basilides, luego de haber confesado ser culpable fue a la lejana Roma a apelar a la autoridad de Esteban—a la sazón Obispo de Roma—y engañarle para que le restituya en el obispado. Nuevamente, de tener todos los obispos la misma autoridad, no tendría sentido este más que frecuente tipo de apelaciones al obispo de Roma, y tampoco sería posible que este pudiera restaurar a algún obispo a su ministerio. Sin embargo esto no es nada nuevo, desde el primer siglo hay evidencia temprana de cómo el obispo de Roma disciplinaba y dictaba sentencias en comunidades en conflicto . Por ejemplo, en el caso de la disensión en Corinto ya mencionada en el artículo anterior.

“Con toda diligencia hay que guardar la tradición divina y las prácticas apostólicas, y hay que atenerse a lo que se hace entre nosotros que es lo que se hace casi en todas las provincias del mundo, a saber, que para hacer una ordenación bien hecha, los obispos más próximos de la misma provincia se reúnan con el pueblo al frente del cual ha de estar el obispo ordenando, y éste se elija en presencia del pueblo, ya que éste conoce muy bien la vida de cada uno y ha podido observar por la convivencia el proceder de sus actos. Así vemos que se hizo también entre vosotros en la ordenación de nuestro colega Sabino: se le confirió el episcopado y se le impusieron las manos para que sustituyera a Basilides por el sufragio de toda la comunidad de hermanos y el de los obispos que estuvieron presentes y el de los que os enviaron su voto por carta. No puede invalidar esta ordenación jurídicamente bien hecha el que Basilides, después que sus crímenes quedaron patentes y que él mismo confesó su culpa, fuera a Roma y engañase a nuestro colega Esteban —que reside lejos y no tenía conocimiento de los hechos ni de la verdad—, a fin de conseguir que fuera injustamente repuesto en el episcopado del que con justicia había sido desposeído. Esto sólo significa que los crímenes de Basilides no sólo no han sido borrados, sino que se han aumentado, puesto que a sus faltas anteriores se ha añadido el crimen de engaño e impostura. No hay que culpar tanto a aquel que por descuido se dejó sorprender cuanto hay que anatematizar a éste que lo sorprendió con sus fraudes. Pero si Basilides pudo sorprender a los hombres, no puede sorprender a Dios, pues está escrito que 'de Dios nadie se burla' (Gálatas 6, 7)” [22]

Conclusión
Podemos concluir resaltando este noble consejo de Cipriano. Nadie puede burlarse de Dios, nadie puede engañarlo, aunque a veces sea posible engañar y confundir a los fieles por un tiempo limitado. Es necesario considerar seriamente qué clase de servicio puede estar haciéndole a Dios—y a la verdad que Dios mismo es—aquella persona que cita selectivamente de fuentes honestas con la intención de afirmar doctrinas que esas mismas fuentes nunca sostuvieron ¿Desde cuándo la deshonestidad intelectual es parte del Evangelio? ¿Es posible echar mano de la mentira para defender a Cristo? Jamás ningún cristiano ha tenido que recurrir al engaño para afirmar el Evangelio.

Quienes citan de fuentes falsas—como en el caso del discurso que falsamente se atribuye al Obispo Strossmayer—o se aprovechan de la ignorancia del público para poner en boca de los padres de la Iglesia unas ideas que ellos jamás afirmaron, cometen una grave falta, levantando falso testimonio y ayudando a la perdición de las almas y a la difamación de la eterna y verdadera doctrina.

Referencias

[1] San Agustín, Sermones 295; PL 38, 1348-1352
[2] Catecismo de la Iglesia Católica, 552
[3] Catecismo de la Iglesia Católica, 553
[4] San Agustín, Epístolas 53, 2
[5] San Agustín, Contra epistolae Mani 4, 5
[6] De Baptismo; 4, 17. 24
[7] E. Cp Parm; 2, 11, 25
[8] Epistolae 43, 7
[9] In Psalmi CVIII, t. XXXVII, col 1431
[10] Contra Iulianum pelagianum, I, IV, 13 t. XLIV, col 648
[11] Contra duas epistolae Pelagiae, I, 1 t. XLIV, col 549-551
[12] La sucesión apostólica y la infalibilidad Papal, http://www.cristianismo-primitivo.org/estudios/papado%20e%20infabilidad.htm
[13] Discurso Por el Obispo Strossmayer en el Vaticano del Año 1870, http://www.javieraguacero.org/verdad1.htm
[14] Sobre el famoso discurso del obispo Strossmayer en el Concilio Vaticano I, http://www.apologetica.org/strossmayer.htm
[15] Sermones, 131, 10, 10; Ep 1507.
[16] El Papado, Alejandro Matos
[17] Enciclopedia Católica, Pelagianismo
[18] San Agustín, Contra Iulianum pelagianum; VI, XII, 37, Obras completas San Agustín Tomo XXXV, pag. 876
[19] San Cipriano, De la Unidad de la Iglesia, 4, 5
[20] Epistolae, 20
[21] San Cipriano, Epistolas; 59, 14; Sobre la legitimidad de la apelación a Roma
[22] San Cipriano, Epistolas 67, 5
[23] http: //www. corazones. org/santos/gregorio_magno. htm
[24] Lorraine Boettner, Roman Catholicism, 127

El Primado de Pedro - Parte I

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El Primado de Pedro - Parte I
por José Miguel Arráiz Roberti
Tomado de http://www.chniprodigos.org/articulos/200703a05.asp

Análisis de la evidencia histórica en favor de la primacía petrina


En la el artículo anterior vimos un ejemplo de cómo la historia alternativa ha distorsionado un hecho histórico (el Concilio de Calcedonia) hasta el punto de que muchos hermanos protestantes tienen una visión completamente distorsionada del mismo. Esta vez he querido comenzar a profundizar en la evidencia histórica sobre el primado del apóstol Pedro comenzando desde el siglo I hasta el siglo III. Debido a que no es posible por cuestión de espacio analizar toda la evidencia histórica del papado, (sería necesario escribir un libro entero), trataré de analizar la más relevante dejando lo faltante para entregas posteriores.

Antes de comenzar tenemos que establecer que es y que no es el Papado. Muchos protestantes que no “encuentran” un Papa en los primeros siglos cristianos, fallan en no entender la esencia del Papado. Si su búsqueda la centran en alguien portando el título de “Papa”, con espléndidas ropas, aspecto pomposo y casi dictatorial, demandando que todos los cristianos sigan sus decretos sin preguntas (La imagen que la mayoría de los protestantes tienen del Papado) no lo encontrarán. Es oportuno citar aquí el comentario del apologista católico Mark Bonocore:

“No vamos a decir que la perspectiva protestante no tiene absolutamente ninguna validez. Por el contrario, es algo cierto decir que los Papas de Roma han actuado con un estilo autocrático y dictatorial en muchas ocasiones en la historia cristiana. Sin embargo, el estilo del Papado no define al Papado mismo, ni define su existencia en la Iglesia primitiva”. [1]

Así, no debemos tener problema en aceptar que dicho estilo de Papado no existía, o ha ido variando y evolucionando a medida que la Iglesia ha enfrentado diferentes retos y situaciones históricas, pero el Papado mismo (propiamente definido) existió desde el mismo momento en que Cristo encomendó a Pedro apacentar las ovejas y corderos de su rebaño.

Pero ¿Cual es la esencia del Papado para que podamos reconocerla a lo largo de la historia a pesar de su estilo?. Mark explica:

“El Papado es el ministerio de pastor supremo con poder de jurisdicción de mantener la unidad universal y ortodoxia dentro de la Iglesia Cristiana”

¿Existió un obispo en Roma ejerciendo dicho ministerio en los primeros siglos cristianos? Eso es lo que vamos a analizar.

Evidencia histórica
San Clemente Romano.
San Clemente Romano fue obispo de Roma y tercer sucesor de San Pedro [2]. En el tiempo de su pontificado tuvo que enfrentar una rebelión ocurrida aproximadamente en el año 96 d.C., donde en la comunidad de Corinto se despojaron de sus ministerios a los presbíteros legítimamente constituidos. Clemente envía a nombre de la Iglesia de Roma una carta disciplinaria que es acaba con la revuelta y devuelve la paz a dicha comunidad. Algunos fragmentos de la carta:

“De la Iglesia de Dios que habita como forastera en Roma, a la Iglesia de Dios que habita como forastera en Corinto. A causa de las repentinas y sucesivas calamidades y tribulaciones que nos han sobrevenido, creemos, hermanos, haber vuelto algo tardíamente nuestra atención a los asuntos discutidos entre vosotros. Nos referimos, carísimos, a la sedición, extraña y ajena a los elegidos de Dios, abominable y sacrílega, que unos cuantos sujetos, gentes arrojadas y arrogantes, han encendido hasta punto tal de insensatez, que vuestro nombre, venerable y celebradísimo y digno del amor de todos los hombres, ha venido a ser gravemente ultrajado”. [3]

“Mas si algunos desobedecieren a las amonestaciones que por nuestro medio os ha dirigido El mismo, sepan que se harán reos de no pequeño pecado y se exponen a grave peligro. Más nosotros seremos inocentes de este pecado…” [4]

Aunque no suele ser común que los historiadores protestantes vean en esta carta una evidencia a favor del primado romano [5], hay poderosas razones para pensar que si. En primer lugar porque el autor comienza presentando excusas por no haber podido tomar cartas en el asunto con prontitud en las irregularidades de Corinto, hecho que prueba claramente, como comenta Johannes Quasten, que “la carta no fue inspirada únicamente por la vigilancia cristiana de los orígenes ni por la solicitud de unas comunidades por otras. De ser así hubiera sido obligado el presentar excusas por inmiscuirse en la controversia. En cambio, el obispo de Roma considera como un deber el tomar el asunto en sus manos y cree que los corintios pecarían si no le prestaran obediencia … Un tono tan autoritario no se explica suficientemente por el mero hecho de las estrechas relaciones culturales que existían entre Roma y Corinto. El escritor está convencido de que sus acciones están inspiradas por el Espíritu Santo: “Alegría y regocijo nos proporcionaréis si obedecéis a lo que os acabamos de escribir impulsados por el Espíritu Santo”[6]

Una explicación similar nos da José Orlandis [7]:

“Se trata de un hecho tan significativo [refiriéndose al conflicto en Corinto] –tanto por la época en que se produjo, como por su contenido – que Pierre Batiffol [8] lo denominó la “la epifanía del primado romano” [9]

Explica también: “Clemente, en nombre de la iglesia Romana, manda a los rebeldes que se sometan a los presbíteros y que hagan la penitencia que habrá de obtenerles el perdón. La carta no dice si la Iglesia romana intervenía a petición de los presbíteros depuestos –lo que constituiría el primer caso conocido de un recurso a la Sede romana- o bien si esta Sede actuó por su propia iniciativa, lo que probaría que tenía conciencia de su potestad para intervenir en asuntos de otra iglesia, cuando el bien público eclesial –la salvaguardia de la fe o de la disciplina [lo que hemos comentado de la esencia del primado] así lo demandara”. Pero lo que resulta más significativo es la buena acogida que tuvo en Corinto la intervención romana: fue recibida sin resistencias y tenida en gran honor. Dionisio de Corinto atestigua que, hacia el año 170 perduraba aún en esa comunidad la costumbre de leer la carta de Clemente Romano en la celebración de la liturgia del domingo. Por las mismas fechas, en Egipto, la carta era tenida en tanta estima que un escritor de la fama de Clemente de Alejandría la tenía como una “Escritura santa”. En fin, Eusebio de Cesárea añade que, todavía en su tiempo –primera mitad del siglo IV-, la epístola de Clemente seguía siendo leída en muchas iglesias [10]

Es también bastante significativo que para la fecha en que ocurrió la revuelta estaba todavía vivo y presidiendo en la cercana Efeso el apóstol San Juan, hecho que atestigua San Ireneo cuando escribe:

“Finalmente la Iglesia de Efeso, que Pablo fundó y en la cual Juan permaneció hasta el tiempo de Trajano, es también testigo de la Tradición apostólica verdadera” [11]

Dado que Trajano reinó desde el año 98 d.C hasta el 117 d.C. Juan tuvo que haber estado todavía vivo cuando ocurrió la revuelta (año 96). ¿Por qué es el obispo de Roma quien sintió estar obligado a poner disciplina en la revuelta de una iglesia tan remota y no el apóstol Juan estando mucho más cerca? Porque era el obispo de Roma quien como sucesor de Pedro ejercía el “ministerio de pastor supremo con poder de jurisdicción de mantener la unidad universal y ortodoxia dentro de la Iglesia Cristiana”. ¿Por qué los corintios debían someterse al obispo de una iglesia remota, cuando ellos mismos desobedecieron y removieron de sus cargos a sus propios presbíteros?.

San Ignacio de Antioquia
Discípulo de Pedro y Pablo, segundo obispo de Antioquia y mártir durante el reinado de Trajano aproximadamente en el año 107 d.C. Cuando fue condenado a muerte se le ordenó trasladarse desde Siria a Roma para ser martirizado. De camino a Roma escribió siete epístolas dirigidas a las iglesias de Efeso, Magnesia, Tralia, Filadelfia, Esmirna, Roma y una carta a San Policarpo [12]. Puede consultar en línea la traducción de protestante (de las epístolas en http://escrituras.tripod.com/Textos/EpIgnacio.htm (tomada de la obra Los Padres Apostólicos, por J. B. Lightfoot. Editorial CLIE)

La carta más importante es la que escribió a la iglesia de Roma, y es imposible no notar un tono diferente que el que utilizó con las demás iglesias en las que si se observa a diferencia de la anterior un tono de instrucción autoritativa.

“Ignacio, por sobrenombre Portador de Dios: a la Iglesia que alcanzó misericordia en la magnificencia del Padre altísimo y de Jesucristo su único Hijo; la que es amada y está iluminada por la voluntad de Aquel que ha querido todas las cosas que existen, según la fe y la caridad de Jesucristo Dios nuestro; Iglesia, además, que preside en la capital del territorio de los romanos; digna ella de Dios, digna de todo decoro, digna de toda bienaventuranza, digna de alabanza, digna de alcanzar cuanto desee, digna de toda santidad; y puesta a la cabeza de la caridad, seguidora que es de la ley de Cristo y adornada con el nombre de Dios: mi saludo en el hombre de Jesucristo, Hijo del Padre…” [13]

No es imperceptible el reconocimiento de Ignacio a la Iglesia de Roma como la Iglesia “que preside en Roma” y “puesta a la cabeza de la caridad”. Mucho menos el tono, no impartiendo instrucción, sino solicitando confirmarla:

“A nadie jamás tuvisteis envidia; a otros habéis enseñado a no tenerla. Ahora, pues, lo que yo quiero es que lo que a otros mandáis cuando los instruís como a discípulos del Señor, sea también firme respecto de mi. Lo único que para mí habéis de pedir es fuerza, tanto interior como exterior, a fin de que no sólo hable , sino que esté también decidido; para que no solo, digo, me llame cristiano, sino que me muestre como tal” (14]

“No os doy yo mandatos como Pedro y Pablo. Ellos fueron Apóstoles; yo no soy más que un condenado a muerte; ellos fueron libres; yo, hasta el presente, soy un esclavo…” [15]

Mark Bonocore en su debate con Jason Engwer [1] a este respecto comenta:

“Lo más significativo es que mientras Ignacio solicita a todas las Iglesias a las que escribe orar por su iglesia de Siria (Antioquia), el nunca encarga esta al cuidado de otra iglesia, sino solamente a Roma. También la frase que usa es bastante interesante, y se hace eco de la terminología que el invoca en su introducción, donde dice como “Roma preside en la caridad”. Ahora, en su cierre, el dice de Antioquia:

“Acordaos en vuestras oraciones de la Iglesia de Siria, que tiene ahora, en lugar de mi, por pastor a Dios. Solo Jesucristo y vuestra caridad harán con ella oficio de obispo.” [16]

San Ireneo de Lyon
San Ireneo (obispo y mártir). Nacido aproximadamente en el año 130 y su martirio en el año 202 d.C. fue discípulo de San Policarpo que a su vez fue discípulo del apóstol San Juan. De allí que su testimonio, por su contacto directo con la edad apostólica, sea de tanta importancia.

En su tratado “Adversus haereses” (Contra los herejes) testifica poder enumerar los obispos designados por los apóstoles en las diferentes iglesias y la serie de los que han ido sucediéndoles hasta su tiempo, sin embargo por ser demasiado larga la tarea se limita a darnos la sucesión episcopal de la Iglesia de Roma, a quien califica de “la más grande”, “más antigua” y “mejor conocida con todos”.

“Pero sería muy largo, en un volumen como éste, enumerar las sucesiones de todas las Iglesias, nos limitaremos ala Iglesia más grande, más antigua y mejor conocida por todos, fundada y establecida en Roma por los dos gloriosísimos apóstoles Pedro y Pablo, demostrando que la tradición que tiene recibida de los apóstoles y la fe que ha anunciado a los hombres han llegado hasta nosotros por sucesiones de obispos. Ello servirá para confundir a todos los que de una forma u otra, ya sea por satisfacción o por vanagloria, ya sea por ceguedad o por equivocación, celebran reuniones no autorizadas…”[17]

Luego sigue una declaración importantísima donde pone de relieve la primacía de la Iglesia de Roma sobre el resto, en donde la traducción latina que se conserva dice:

Ad hanc enim ecclesiam propter potentiorem principalitatem necesse est omnem convenire ecclesiam, hoc est omnes qui sunt undique fideles, in qua semper ab his qui sunt undique, conservata est ea quae est ab apostolis traditio

Una posible traducción sería:

“…Porque, a causa de su caudillaje más eficaz, es preciso que concuerden con esta Iglesia todas las Iglesias, es decir, los fieles que están en todas partes, ya que en ella se ha conservado siempre la tradición apostólica por los (fieles) que son en todas partes”

Una objeción a la evidencia que aportan estos escritos de San Ireneo a la primacía del obispo de Roma como sucesor de Pedro la explica la Enciclopedia Católica.

“Algunos escritores no católicos han intentado quitarle importancia al pasaje a base de traducir la palabra convenire como “recurrir a “, y entendiendo de ese modo únicamente que los fieles de todos lados (undique) recurrían a Roma para que el flujo de la doctrina de la Iglesia se mantuviera inmune al error. Esa traducción, sin embargo, queda rebatida por la conclusión del argumento, el cual está basado enteramente en la afirmación de que la doctrina romana se mantiene pura gracias a que tiene su origen en los dos Apóstoles fundadores de dicha iglesia, Pedro y Pablo. Las frecuentes visitas de miembros de las otras iglesias cristianas a Roma no añadían nada a eso. Por otra parte, la traducción tradicional es exigida por el mismo contexto, por sobre la cual, aunque ha sido objeto de innumerables ataques, no se ha encontrado ninguna otra con mejores probabilidades reales (véase Dom J. Champman en “Revue Benedictine”, 1895, p. 48).” [18]

Posteriormente San Ireneo lista enseguida los obispos Romanos en 3, 3, 3, continuando con Lino, Anacleto, Clemente hasta Eleuterio:

“Luego de haber fundado y edificado la Iglesia los beatos Apóstoles, entregaron el servicio del episcopado a Lino: a este Lino lo recuerda Pablo en sus cartas a Timoteo (2 Timoteo 4, 21). Anacleto lo sucedió. Después de él, en tercer lugar desde los Apóstoles, Clemente heredó el episcopado, el cual vio a los beatos Apóstoles y con ellos confirió, y tuvo ante los ojos la predicación y Tradición de los Apóstoles que todavía resonaba; y no él solo, porque aún vivían entonces muchos que de los Apóstoles habían recibido la doctrina. En tiempo de este mismo Clemente suscitándose una disensión no pequeña entre los hermanos que estaban en Corinto, la Iglesia de Roma escribió la carta más autorizada a los Corintos, para congregarlos en la paz y reparar su fe, y para anunciarles la Tradición que poco tiempo antes había recibido de los Apóstoles…” [19]

Para finalizar es importante también mencionar como afirma de forma directa que fueron Pedro y Pablo quienes fundaron la Iglesia de Roma (Hubo un tiempo en que algunos eruditos protestantes negaban que Pedro incluso hubiera estado en Roma, hoy día es más difícil encontrar este alegato entre los sectores cultos del protestantismo.)

“Mateo, (que predicó) a los Hebreos en su propia lengua, también puso por escrito el Evangelio, cuando Pedro y Pablo evangelizaban y fundaban la Iglesia. Una vez que éstos murieron, Marcos, discípulo e intérprete de Pedro, también nos transmitió por escrito la predicación de Pedro. Igualmente Lucas, seguidor de Pablo, consignó en un libro "el Evangelio que éste predicaba" (1 Tesalonicences 2, 9; Gálatas 2, 2; 2 Timoteo 2, 8). Por fin Juan, el discípulo del Señor "que se había recostado sobre su pecho" (Juan 21, 20; 13, 23), redactó el Evangelio cuando residía en Efeso” [20]

La controversia pascual
Durante el pontificado del Papa San Victor (189 d.C. – 198 d.C.) ocurre una afirmación más explicita sobre la supremacía de la Iglesia de Roma respecto a otras Iglesias. La controversia pascual surgió como consecuencia de las diferencias existentes entre la iglesia de Roma –a la que seguían casi todas las demás- y las iglesias asiáticas, en cuanto al día de la celebración de la pascua.

Aunque pudiese parecer que la diferencia era secundaria, dicha fecha condicionaba todo el ciclo litúrgico, lo cual era un signo visible de comunión entre todas las iglesias, por lo que se hacia necesario resolver el conflicto.

Es importante notar como para resolver el conflicto, San Policarpo (discípulo del mismo San Juan) se trasladó a Roma con más de 80 años de edad. Él alegaba que no podía renunciar a una tradición que había aprendido del propio San Juan. Debido a esto el Papa y San Policarpo mantuvieron la paz, aunque ya para el siglo II el problema vuelve a agravarse cuando en la liturgia de las iglesias asiáticas se introducen algunas observancias con color judaizante. Ante esto el Papa Victor I, conciente de su potestad primacial, convocó la reunión de sínodos provinciales en las diversas iglesias, y todos ellos, excepto los asiáticos, se mostraron de acuerdo con lo expuesto por el Papa y la costumbre romana. Entonces el Papa Victor amenazó con sanciones canónicas y con la excomunión. El cisma no se produjo gracias a la intervención de San Ireneo, quien tras reconocer su adhesión a la observancia romana, pidió al Papa que no es excomulgara, por el apego que mostraban a sus antiguas tradiciones, siendo que no era una cuestión doctrinal. El Papa aceptó no excomulgarles e igualmente a la larga terminaron por aceptar la disciplina romana.

Nuevamente aquí tenemos un obispo de Roma ejerciendo el ministerio de la unidad y conciente de la autoridad que ha recibido, al punto de amenazar con sanciones de excomunión a otras iglesias, cosa que demuestra que también para esta fecha temprana, la iglesia de Roma estaba conciente de su primacía.

Tertuliano, testimonio hostil de la supremacía del obispo de Roma.
Nacido aproximadamente en el año 160 d.C. y fallecido hacia el 220 d.C. Tertuliano no es considerado un padre de la Iglesia, sino un apologeta y escritor eclesiástico de gran erudición. Al final de su vida cae en herejía abrazando el montanismo [21], pero fue muy leído antes de abandonar la Iglesia Católica.

Es muy notable el cambio de pensamiento que tuvo Tertuliano antes de abrazar la herejía. Reconocía sin dudar la autoridad de Roma y al apóstol Pedro como la piedra sobre la que Cristo edificó su Iglesia. Niega rotundamente a los herejes cualquier derecho a apelar a las Escrituras por no poder testimoniar una legítima sucesión apostólica.

Tertuliano también menciona como San Clemente fue ordenado por el mismo San Pedro [22]

“Por lo demás, si algunas [herejías] se atreven a insertarse en la edad apostólica para parecer transmitidas por los Apóstoles por cuanto existieron en tiempo de los Apóstoles, nosotros podemos decir: publiquen, entonces, los orígenes sus iglesias, desplieguen la lista de sus obispos, de modo que, a través de la sucesión que discurre desde el principio, aquel primer obispo haya tenido como garante y antecesor a alguno de los Apóstoles o a alguno de los varones apostólicos, pero que haya perseverado con los Apóstoles.. En efecto, de esa manera dan a conocer sus orígenes las iglesias apostólicas: como la iglesia de los esmiornitas cuenta que Policarpo fue puesto por Juan, como la de los romanos que Clemente fue ordenado por Pedro. 3. De igual modo, ciertamente, también las otras iglesias muestran que vástagos de semilla apostólica poseen destinados al episcopado por los apóstoles. Inventen algo semejante los herejes. Pues, luego de tanta blasfemia ¿qué es ilícito para ellos?” [23]

También escribe Tertuliano que en Roma está “pronta la autoridad”

“Pero si te encuentras cerca de Italia, tienes Roma, de donde también para nosotros está pronta la autoridad [de los apóstoles]. 3 Qué feliz es esta Iglesia a la que los Apóstoles dieron, con su sangre, toda la doctrina, donde Pedro es Igualado a la pasión del Señor, donde Pablo es coronado con la muerte de Juan [Bautista], donde el apóstol Juan, después que, echado en aceite rusiente, no sufrió ningún daño, es relegado a una isla.”[24]

En la misma obra llama a San Pedro “piedra de la Iglesia que iba a ser edificada”

“¿Quién, pues, de mente sana puede creer que ignoraron algo aquellos que el Señor dio como maestros, manteniéndolos inseparables en su comitiva, en su discipulado, en su convivencia, a quienes exponía aparte todas las cosas oscuras, diciéndoles que a ellos era dado conocer aquellos misterios que al pueblo no era permitido entender? . ¿Se le ocultó algo a Pedro, que fue llamado piedra de la Iglesia que iba a ser edificada, que obtuvo las llaves del reino de los cielos y la potestad de desatar y atar en los cielos y en la tierra?” [25]

Sin embargo ocurrió un cambio notable en la postura de Tertuliano una vez se hizo discípulo del hereje Montano, en virtud de su rigorismo negó que los pecados de adulterio y fornicación pudieran ser perdonados, desconoció que el poder conferido a Pedro en virtud de sus llaves lo recibieran sus sucesores, alegando que era “exclusivo de Pedro”, niega también que los obispos en comunión con él lo pudieran utilizar. Esta postura llegó a ser opuesta a lo que había sostenido en De paenitentia (Sobre la penitencia). Dice en forma tajante en De pudicitia (Sobre la modestia):

“Si, porque el Señor dijo a Pedro: “Edificaré mi Iglesia sobre esta piedra; te he dado las llaves del reino de los cielos”, o bien: “Todo lo que atares o desatares en la tierra, será atado o desatado en el cielo” presumes que el poder de atar y de desatar ha llegado hasta ti, es decir, a toda la Iglesia que esté en comunión con Pedro, ¿Qué clase de hombre eres? Te atreves a pervertir y cambiar totalmente la intención manifiesta del Señor, que no confirió este privilegio más que a la persona de Pedro. “Sobre ti edificaré mi Iglesia”, le dijo El, “A ti te daré las llaves”, no a la Iglesia. “Todo lo que atares o desatares”, etc. Y no todo lo que ataren o desataren…Por consiguiente, el poder de atar o desatar, concedido a Pedro, no tiene nada que ver con la remisión de los pecados capitales cometidos por los fieles…Este poder, en efecto, de acuerdo con la persona de Pedro, no debía pertenecer màs que a los hombres espirituales, bien sea apóstol, bien sea profeta” [26]


El texto es muy revelador porque revela como en una época tan temprana Tertuliano se enfrentaba a un obispo que utilizaba Mateo 16, 18-19 para afirmar que las Iglesias en comunión con Pedro tenían la autoridad de perdonar pecados incluso graves. Aunque su rechazo a la autoridad pretende ser un sarcasmo, subrayan de igual manera la autoridad de la Iglesia de Roma, testimonio singular que sale de la boca no de un obispo católico, sino un monje hereje.

En próximas entregas analizaremos en detalle el testimonio de San Cipriano, San Agustín, San Juan Damasceno y otros padres de la Iglesia.

Referencias

[1] Mark Bonocore: Debate con Jason Engwer, Palabras de apertura.
[2] Así consta en la lista de obispos romanos más antigua que nos ha dejado San Ireneo ([Adversus Haereses 3, 3, 3) y por Eusebio de Cesárea en su obra Historia eclesiástica (Historia ecclesiastica 3, 15, 34).
[3] Epístola de Clemente a los Corintios I. BAC 65. Padres apostólicos, Daniel Ruiz Bueno, Pág. 177.
[4] Epístola de Clemente a los Corintios LIX. BAC 65. Padres apostólicos, Daniel Ruiz Bueno, Pág. 231.
[5] Cesar Vidal Manzanares, conocido teólogo e historiador protestante escribe sobre esta carta en su Diccionario de patrística: “La carta reviste cierta importancia por cuanto no sólo contiene un testimonio de importancia acerca de la estancia de Pedro en Roma y de la de Pablo en España, sino que, además, aparece en ella la primera declaración expresa sobre la sucesión apostólica (XLIV, 1-3), con todo no afirma el primado de la sede de Roma.”
[6] BAC 206. Johanes Quasten, Patrología I. Pág. 56.
[7] José Orlandis fue catedrático de Historia del Derecho de la Universidad de Zaragoza. Decano de la Facultad de Derecho Canónico y primer Director del Instituto de Historia de la Iglesia. Ha realizado más de doscientos trabajos y más de 20 libros.
[8] Pierre Batiffol, historiador francés, fue primer capellán del Colegio de Santa Bárbara. También fue rector de la Universidad Católica de Tolusa. Escribió una serie de ensayos escolares sobre la historia de la Iglesia primitiva. Es reconocido como un erudito en historia de la Iglesia.
[9] El pontificado Romano en la historia, José Orlandis, Pág. 36.
[10] Ibid.
[11] Adversus Haereses. 3, 3, 4 .
[12] San Policarpo. Obispo de Smirna y discípulo del apóstol San Juan. Murió mártir.
[13] Epístola de Ignacio a los romanos, Firma y saludo. BAC 65. Padres apostólicos, Daniel Ruiz Bueno, Pág. 474.
[14] Epístola de Ignacio a los romanos, 3, 1. BAC 65. Padres apostólicos, Daniel Ruiz Bueno, Pág. 476.
[15] Epístola de Ignacio a los romanos, 4, 3. BAC 65. Padres apostólicos, Daniel Ruiz Bueno, Pág. 477.
[16] Epístola de Ignacio a los romanos, IX. BAC 65. Padres apostólicos, Daniel Ruiz Bueno, Pág. 480.
[17] Adversus Haereses 3, 3, 2. Traducción tomada de Patrología I. 5ta Edición. Johannes Quasten BAC. Pág. 303.
[18] Enciclopedia Católica. “Papa”.
[19] Adversus Haereses 3, 3, 3.
[20] Adversus Haereses 3, 3, 1.
[21] Montanismo: Herejes de los siglos I y II, seguidores de Montano. Montano comenzó a predicar en el año 172 presentándose como un iluminado con don de profecía enviado por Dios. Entre sus discípulos, entre los que estaban figuras prestigiosas como Tertuliano le consideraban en cambio, por el Paráclito prometido por Cristo, título que el mismo Montano se concedía. Afirmaba que Jesucristo no había revelado todo a los hombres, sino que había dicho a los apóstoles que tenía muchas cosas que enseñarles pero que todavía no estaban capacitados para entenderlas, y esa tarea le había sido concedida a él. Los primeros montanistas no cambiaron nada de la doctrina católica, pero fueron cayendo en excesos notorios como la negación de la absolución de los que hubieran cometido pecados graves (apostasía y adulterio por ejemplo), rechazaban el matrimonio y las relaciones conyugales por considerar que apartaban de las visiones proféticas (Tertuliano condenaría las segundas nupcias), juzgaban como diabólico el parto de las mujeres, y se alejaban de la filosofía, las artes y las letras.
[22] Aunque San Clemente puede parecer aquí como sucesor inmediato de San Pedro, y otros escritores como San Ireneo (que acabamos de ver) dan un orden diferente colocando primero a San Lino, esta aparente contradicción ha recibido varias explicaciones. San Epifanio explica la diferencia se debe a que, San Clemente, obispo ya de Roma, sede, por bien de la paz su puesto a San Lino, lo vuelve a ocupar después de la muerte de éste. Sin embargo la explicación más lógica es que Tertuliano afirma simplemente que San Clemente fue ordenado por San Pedro, no que fue su inmediato sucesor. San Clemente bien pudo ejercer como obispo de Roma luego de haber sido ordenado por San Pedro, como atestiguan San Ireneo y Eusebio de Cesárea.
[23] Tertuliano. Prescripciones contra todas las herejías. Capítulo XXXII. Fuentes Patrísticas 14. Salvador Vicastillo. Editorial Ciudad Nueva. Pág. 253.
[24] Tertuliano. Prescripciones contra todas las herejías. Capítulo XXXVI.2-3. Fuentes Patrísticas 14. Salvador Vicastillo. Editorial Ciudad Nueva. Pág. 271.
[25] Tertuliano. Prescripciones contra todas las herejías. Capítulo XXII.2-4. Fuentes Patrísticas 14. Salvador Vicastillo. Editorial Ciudad Nueva. Pág. 215.
[26] Tertuliano, De puditicia 21. BAC 206. Johanes Quasten, Patrología I. Pág. 631.